Seguro que, si eres de esos que a principios del año 2000 tuviste una BlackBerry, no se te habrá olvidado la gran revolución que supuso este tipo de móviles para la telefonía, la antesala de los smartphone de la actualidad. Estos móviles, dadas las nuevas tecnologías, tuvo menos recorrido que la propia fama que tuvo, y muchos ven estos terminales como auténticas reliquias. Pero lo que muchos desconocen es que la marca sigue viva, sobre todo su tecnología, que está integrada en la vida de millones de personas que ni siquiera lo saben.
Lo cierto es que, si pensamos en teléfonos móviles, efectivamente BlackBerry desapareció, pero más bien, la empresa dejó de centrarse en teléfonos para convertirse en un actor clave del software crítico. Su influencia es mucho más importante de lo cabría imaginar, y está muy presente en la industria del automóvil, y quienes están conduciendo un coche moderno, posiblemente están usando su tecnología sin que lo sepan.
Blackberry y los coches modernos
Muchos fabricantes y actores de la industria tecnológica, aun habiendo sido líderes en algún momento de la historia, han visto como los continuos avances de otros fabricantes les han ido desplazando, y muchas de ellas han acabado por desaparecer, mientras que otras, han sabido reinventarse y adaptarse a otras necesidades. Es el caso de BlackBerry, que pasó de ser un referente en la telefonía móvil, pero por Apple principalmente, y también por Samnsung, , quedó totalmente defenestrado. Peor la compañía supo aprovechar su prestigio para moverse con inteligencia en el sector, y aunque perdió fama social, no lo hizo dentro d la industria, y se centró en desarrollar software especializado, con un enfoque concreto capacitado para poder funcionar en lugares donde lo más importante es la seguridad y la precisión.
Esta apuesta tiene nombre, QNX, un sistema operativo en tiempo real que está presente en el centro de la industria de la automotriz. No lo veras en la estética del coche, ni será un componente que veas a primera vista, pero es esencial porque se encarga de gestionar procesos que no pueden fallar, como son los sistemas de frenado de emergencia, la detección de obstáculos o la asistencia avanzado a la conducción.
QNX ha sido confeccionado para garantizar los tiempos de respuesta, que deben ser extremadamente exactos y precios, lo que lo diferencia de los sistemas de Android o Linux. En los coches de última generación, en caso de detectar cualquier tipo de riesgo en la carretera, la reacción del sistema es de milisegundos y no hay margen de error. Por eso, se ha ganado un espacio en los fabricantes de todo el mundo.
BMW, Mercedes-Benz, Toyota, Volkswagen, Volvo, Honda, Ford o General Motors, marcas de primer nivel mundial, usan este software en sus modelos más actuales, que también se usa, en muchos casos, como base invisible para sistemas todavía más complejos. Digamos que el software base cumple con las necesidades mínimas de seguridad con enorme precisión, pero después, muchas marcas pueden trabajar con él para implementar aún más sistemas con total garantía y precisión.
Blackberry en la arquitectura invisible
Gracias al QNX Hypervisor, su arquitectura de virtualización, diferentes sistemas pueden estar integrados en un mismo chip sin que sean incompatibles unos con otros. Y esto es una gran ventaja en los coches actuales, ya que está capacitado para separar los sistemas críticos de seguridad de aquellas funciones que no son esenciales.
Esto se traduce en que, si, por ejemplo, falla el sistema de entretenimiento, se bloquea o falla, esto no afecta a los sistemas de seguridad de conducción, todo lo demás funcionará sin problema. Esto es clave en una industria que más que coches, fabricar ordenadores sobre ruedas.
Blackberry, en silencio
La transformación de Blackberry ha sido tan radical como silenciosa. La marca sigue gozando de gran salud industrial, pero alejada de la fama social que tuvo con los móviles a principios de los años 2000. Esto se debe a que su nuevo modelo no está orientado al consumidor final, sino a los fabricantes, que siguen confiando en una empresa que lleva años demostrando su capacidad y su fiabilidad en cualquier campo en el que se ha introducido.
En el caso de QNX, está abalado con certificaciones de seguridad extremadamente exigentes, como la ISO 26262, cuyos estándares son extremadamente estrictos. Estos niveles son muy difíciles de alcanzar, y una vez alcanzado, son excesivamente costosos de mantener, lo que evidencia la gran importancia que tiene para la industria.
La fama social la ganó a comienzos de los años 2000, quizá eso le valió para poder reinventarse una vez que perdieron esa posición de mercado, y con trabajo y esfuerzo, mantener la confianza de los fabricantes. Este sistema es ahora uno de los más importantes de la industria, en la sombra, pero determinante y necesario para la sociedad, para la seguridad al volante.









