El Seat Arona es uno de esos SUV incombustibles. Y no te voy a hacer esperar mucho para que conozcas mi opinión: creo que es uno de los más equilibrados y recomendables del segmento. Cumple por precio, amplitud, prestaciones, equipamiento y diseño. Sólo puede ponérsele un gran «pero». Aunque lo solucionará con el tiempo, está claro que es uno de esos detalles capaces de hacer recapacitar a quien piense en su compra.
El Seat Arona llegó al mercado en 2017 y casi una década después ya ha pasado por dos actualizaciones en profundidad. Estas, también conocidas como restyling, pusieron en primer lugar al día el habitáculo, con una mejora necesaria en la calidad de los acabados del salpicadero y la distribución de elementos.
Ahora, para afrontar una nueva etapa pasada la madurez en el mercado, Seat le da un pequeño impulso comercial con una imagen exterior más atractiva, una reestructuración de la gama y la promesa de que pronto llegarán versiones Mild Hybrid con etiqueta ECO. Y mientras tanto, los rivales le comen terreno.
Así es el Seat Arona: dimensiones y rivales

El Seat Arona es un SUV urbano del segmento B. Mide 4,11 metros de largo, 1,78 m de ancho y 1,59 m de alto. En una categoría en plena expansión, casi todas las marcas se atreven con sus modelos propios de dimensiones similares. Hay tantas alternativas que incluso me puedo permitir acotar el comparativo también al precio.
A medida que los SUV pequeños y eléctricos acaparan cada vez más atención, el espacio para las opciones de combustión a precio contenido se reduce. No obstante, ni el Ford Puma, el Hyundai Bayon, el Kia Stonic o el Opel Mokka logran igualar los 19.230 euros de precio de partida del Seat Arona. Sólo hay un coche capaz de hacerle frente: el Dacia Sandero Stepway, por 15.890 euros. Y este si tiene etiqueta ECO.
Diseño del Seat Arona

El Seat Arona comparte plataforma MQB y varios elementos del exterior con el Seat Ibiza. De ahí, el parecido razonable entre ambos. Pero el Arona es más que una versión «todocamino» del Ibiza. Ambos se distancian gracias a una mayor altura para el Arona y elementos diferenciales como las protecciones de los bajos de la carrocería en plástico, los arcos de techo de serie o la terminación bitono opcional con el techo en color contraste gris o negro.
Tanto los faros frontales de LED como la parrilla superior frontal son idénticos. No obstante, el paragolpes exclusivo del Arona lo separa del Ibiza. También del modelo saliente y pierde algunos de sus elementos más representativos. Entre ellos, los detalles en color plata a modo de contraste. También prescinde de los faros antiniebla en la zona intermedia, al más puro estilo del Cupra Formentor y los primeros BMW X1, X3 y X5.
La parrilla hexagonal tiene una mayor presencia y a los extremos suma entradas aerodinámicas verticales. La silueta se conserva intacta, aunque las llantas de entre 16 y 18 pulgadas son de nuevo diseño, mucho más atractivas. La zaga también ha evolucionado bastante poco. Otros cambios afectan a la gama de colores: Rojo Liminal, Amarillo Hypnotic u Oniric Lake son inéditos.
Interior: más grande de lo que parece y de calidad superior

El Seat Arona tiene en el habitáculo uno de sus grandes argumentos de compra. Con un tamaño exterior de apenas 4,10 metros es capaz de presumir de ser uno de los más espaciosos del segmento. Delante, tiene una amplitud suficiente incluso para que personas de casi 2 metros de altura puedan viajar de manera confortable. De hecho, que el asiento del acompañante se regule en altura es ya una rareza de manera frecuente.
Los materiales son de buena calidad, teniendo en cuenta su precio ajustado. La parte superior del salpicadero está terminada en plástico mullido. La zona intermedia cuenta con una moldura de plástico duro cuyo color varía según la versión elegida. Por otro lado, la iluminación ambiental protagoniza el aspecto de los aireadores, aunque el color no se puede personalizar. La zona inferior del tablero pasa a ser de plástico duro.
También las puertas cuentan con plásticos duros pero bien rematados. Todo da sensación de solidez y parece que aguantará bien el paso del tiempo sin mucho inconveniente. Seat se ha cargado la mayoría de las molduras de plástico en negro brillo. Así, la consola central en negro «sin brillo» no deslumbra, ni acumula el polvo o los arañazos con tanta facilidad; todo un acierto.
Pantallas e interfaz: sin novedades y con mejoras pendientes

Para sobrevivir en un mercado tan competitivo, Seat debería tener en cuenta la renovación del sistema de info-entretenimiento. Te explico: el Arona que conduje contaba con la pantalla táctil central más grande, de 9,2 pulgadas y con botones táctiles de acceso directo. De uso intuitivo, con menús ordenados y buena definición, el problema más notable es la elevada latencia que presenta con el uso.
En repetidas ocasiones se le acumulan las órdenes y la experiencia no es tan fluida como en otras alternativas. Verás como normal que «se congele» en el paso entre menús. Si bien no te hace desestimar la compra, es una consecuencia de equipar el mismo sistema que el modelo saliente. Por suerte, también mantiene de este los botones físicos para el climatizador, muy a mano y que resulta fácil de operar sin apartar la vista de la carretera.
La instrumentación digital, de 8 pulgadas, viene de serie desde el nivel de acceso. Tiene una definición correcta y se lee bien incluso con mucha luz gracias a su ubicación en el cuadro, lo que impide que los reflejos le afecten. Esta se controla desde los mandos multi-función del volante, situados al alcance de los pulgares y que puede mostrar incluso la navegación a modo de pantalla completa.
Otros elementos como el cargador inalámbrico están muy bien pensados. Al ir escondido en un desnivel de la consola central, te evita la tentación de consultarlo. Además, la pantalla de este no refleja los brillos en marcha o se calienta con la exposición directa al sol durante los viajes. Seat acierta al mantener lo que ya funcionaba: botones físicos, soluciones tecnológicas bien resueltas y mucha ergonomía.
Plazas traseras y maletero: referencia en su segmento

Quizá esperas poco espacio de un SUV utilitario del segmento B, pero claramente el Arona brilla con respecto a otras alternativas similares. Las plazas traseras son cómodas y pueden acoger a pasajeros de hasta 1,95 m de altura. Esto es gracias a la caída de techo vertical que prioriza la amplitud interior. También tiene sus defectos.
Como cualquier SUV urbano, la anchura limita que tres adultos puedan viajar con comodidad. Tampoco recupera soluciones de coches más grandes como el León o el Ateca. Entre ellas, la división triple de la banqueta: no es posible acceder al maletero o llevar un mueble sin prescindir de las plazas laterales. Además, su veteranía queda patente en los asientos traseros: no se regulan en inclinación o longitud.
El maletero firma una capacidad de hasta 400 litros. Puedes colocar el suelo a dos alturas. Una de ellas queda a ras de la boca de carga, lo que facilita la tarea de cargar bultos atrás. Abatiendo la segunda fila, el espacio aumenta hasta los 1.280 litros. Lo mejor de todo es que admite llevar una rueda de repuesto de tamaño reducido. Esta es mucho más resolutiva que un kit repara-pinchazos.
Equipamiento y versiones: por fin algo de orden pero…

Ahora, la gama del Seat Arona está organizada de manera más lógica. Antiguamente, eran tantas las opciones que resultaba bastante complejo decantarse por una u otra. Además, la diferencia con respecto a paquetes especiales era de apenas 200 o 300 euros. Ahora, uno de otro nivel mantienen una mayor distancia de precio. También los separa un listado de equipamiento de serie muy distinto.
El «Arona +» sirve como nivel de acceso a gama. Este destaca por unas llantas de aleación de 16 pulgadas, instrumentación digital de 8 pulgadas, aire acondicionado, faros Full LED, cristales traseros oscurecidos y pantalla central de tamaño inferior al resto de versiones.
Un escalón por encima queda «Style», intermedio en la gama. Después, «Style +» mejora levemente el equipamiento de serie. Sin embargo, Seat no ha podido resistirse a añadir variantes como «Style + Sound» o «Style + Sound and Hook» para volver a liar un poco las opciones.
El más equipado y el que me quedaría: FR

Por último, «FR» y «FR+», las variantes más completas y «deportivas». De hecho, este es el nivel («FR + Sound Edition») con el que cuenta nuestra unidad por 25.154 euros. Es el más equipado y se caracteriza por sumar un equipo de sonido de 6 altavoces con subwoofer más potente. Luce la carrocería bitono metalizada (570 euros), las llantas de 18 pulgadas opcionales (760 euros) y el Confort pack (asientos delanteros calefactables y alarma volumétrica: 500 euros).
Tampoco faltan el sistema de apertura y arranque sin llaves y elementos de seguridad como el control de crucero adaptativo y el detector de ángulo muerto con asistente de salida segura del habitáculo. No faltan el cargador inalámbrico o asientos calefactables con el resposacabezas integrado.
Si quieres ajustar el precio, las llantas le dan una estética más llamativa pero con las de serie de 16 pulgadas es suficiente. Otros como la carrocería metalizada, el equipo de sonido o el Confort pack, van a tu elección, pero teniendo en cuenta que busques la opción más barata, son prescindibles.
Así va el Seat Arona TSI 115 en marcha: claro favorito

Durante la presentación en Ibiza, pude probar el Seat Arona 150 TSI con caja de cambios automática. Entonces, me pareció la más recomendable, por potencia y solvencia en carretera. Ahora que «me enfrento» al nivel intermedio con motor de 3 cilindros y 115 CV, tengo que admitir que este es el que me plantearía por relación precio-prestaciones.
Eso sí, la potencia se gestiona a través de una caja de cambios manual de 6 velocidades. Para mi, que me gusta conducir, es un regalo (todo lo que probamos en el sector suele ser automático). No obstante, si prefieres el confort de un cambio automático, tendrás que pasar por caja: 538 euros más. Por la diferencia de precio, compensa el DSG, aunque yo me quedo con las sensaciones de este «cambio en H».
Dirección, suspensión y frenos en perfecta armonía

De recorrido corto y directo, es uno de los mejores que he probado últimamente. Claro, teniendo en cuenta que este se trata de un SUV utilitario, de los que llevas a la compra y no a un tramo revirado de curvas. El motor también responde con solvencia. Acelera de 0 a 100 km/h en 9,9 segundos, pero la sensación es de más potencia. La entrega con más fuerza desde 2.500 rpm y la mantiene por encima de las 4.000.
Es entonces cuando más notorio se hace el sonido del motor en el habitáculo. Eso sí, no molesta en ritmo normal de viaje. La conducción por carretera también resulta confortable por el equilibrio de la suspensión; resulta ágil y balancea lo justo en las curvas. La dirección es rápida y precisa y me gusta como transmite qué ocurre entre las ruedas y el asfalto. No es de los más suaves, pero sí de los más dinámicos del segmento.
Los frenos no son especialmente grandes, pero sí lleva discos ventilados delante y macizos detrás, suficiente para garantizar que en un uso normal no se fatiguen. Como no existe hibridación alguna (ni siquiera ligera) «pillar» el recorrido del freno es muy sencillo. No es esponjoso y transmite fuerza con un leve toque, es fácil dosificar la frenada y acostumbrarte al Arona. Pasados unos minutos, ya le has pillado el truco.
Consumos durante la prueba

El Seat Arona homologa una media de consumos especialmente baja, de 5,3 litros a los 100 km. Al principio lo miraba con recelo y tras probarlo durante esta semana, mis sospechas se confirman: el SUV español no miente. He registrado medias de consumo muy dispares (tanto como los recorridos), de unos 7 litros en ciudad en trayectos cortos hasta 4,4 litros en viajes por autovía más largos.
El Seat Arona se movió en una horquilla de entre 5 y 5,3 litros a los 100 km. A menudo combinando la prueba en ciudad en un 50% y en carretera de tipo autovía en otro 50%. Gracias a que la caja de cambios es de 6 velocidades, el Arona se nota mucho más «desahogado» a 120 km/h. Circula a unas 2.500 rpm en condiciones normales y reduce las vibraciones, el ruido y sobre todo el consumo.
Si lo que buscas es un coche con consumos bajos para ciudad, yo me inclinaría por un eléctrico. Pero si no precisas obligatoriamente de la etiqueta ECO, el Arona es un coche muy eficiente, capaz de navegar entre calles estrechas del centro de la ciudad y afrontar viajes largos por autopista con la cabeza bien alta.
Conclusión: el Seat Arona es incombustible… ¿durante cuánto tiempo?
La pregunta evidente es: ¡¿y por qué no tiene ya una etiqueta ECO?! La razón oficial es que la plataforma debe adaptarse para acoger este tipo de sistemas, algo que no sucederá antes de 2027. Estos propulsores Mild Hybrid ya son indispensables para hacer más atractivo un coche como este. Uno al que la etiqueta ECO le hace tanta falta como a un periodista del motor unas vacaciones (a ver si cuela).
Con la expansión de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), disponer de la etiqueta ECO ha pasado de ser una ventaja a convertirse en un requisito para muchos conductores. Madrid, Barcelona, Sevilla o Bilbao son solo algunos ejemplos. En este escenario, el SEAT Arona tiene una oportunidad de oro, pero cede terreno frente a rivales como el Dacia Sandero Stepway, que sí ofrece una versión con distintivo ECO.
El modelo rumano no solo le supera por precio. También ofrece una versión de GLP con etiqueta ECO y, ahora, un nuevo sistema híbrido convencional que promete un consumo aún menor. Una apuesta con la que Dacia vuelve a poner contra las cuerdas al SEAT Arona por menos dinero. No obstante, el Sandero pierde por calidad interior, agilidad y sensaciones de conducción.
En resumen, el Seat Arona es un modelo veterano, pero que se mantiene como uno de los SUV urbanos más recomendables por equilibrio. Es ágil, divertido, eficiente y espacioso. Viene bien equipado y es uno de los pocos que soporta la inflación con un precio de 20.000 euros. Por ello, si necesitas la etiqueta ECO puedes esperarle o bien inclinarte por la competencia. No obstante, la competencia no es el Arona y eso, se nota.
Prueba Seat Arona 1.0 TSI 115 CV
Diseño/Estética
Calidad de acabado
Equipamiento de serie
Equipamiento opcional
Habitabilidad
Maletero
Motor/Refinamiento
Consumos
Dirección
Frenos y neumáticos
Comportamiento
Calidad de rodadura
Relación valor-precio
8.2
El Seat Arona se renueva por segunda vez y actualiza su imagen exterior, reordena su gama de equipamiento y prescinde, al menos de momento, de los motores Mild Hybrid con etiqueta ECO. Mantiene aquello que lo hacía destacar como un interior ergonómico, un habitáculo muy espacioso y un comportamiento dinámico ágil y que lo hace incluso divertido de conducir. Todo, con uno de los precios más bajos del segmento.
Lo bueno
- Diseño renovado, compacto y con colores más llamativos
- Interior espacioso, de calidad notable y con un buen maletero
- Dinámicamente: de los mejores del mercado, ágil, confortable y eficiente
Lo mejorable
- Sin versiones con etiqueta ECO: llegan tarde
- Sistema de info-entretenimiento mejorable por respuesta lenta
- Niveles de equipamiento más ordenados, pero aún algo complicados de entender
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