La llegada del coche eléctrico ha cambiado las reglas del juego, y la mayor parte de culpa la tienen los chinos. Llegan con años de ventaja, acceso a materias primas baratas y mano de obra a buen precio, y eso les permite ofrecer coches con más tecnología, prestaciones de sobra y precios que a las marcas tradicionales les ponen los pelos de punta. Uno de los grandes agitadores, que no el único, es Geely, dueño de medio sector (Volvo, Polestar, Lotus, Zeekr…) pero que también saca coches con su propia marca. Y lo último es este Galaxy TT, una berlina eléctrica deportiva que se presentó el pasado 17 de junio con la mira puesta en el Tesla Model 3.
Aunque antes de entrar en materia, déjame que me ría un segundo del nombre. ¿Galaxy TT? En Ingolstadt, la sede de Audi, más de uno habrá escupido el café, porque las siglas TT son sagradas para los alemanes desde hace 25 años. Geely dice que aquí significan «Trend & Technology» y «Time Tourist»… que casualmente es justo el origen del nombre del Audi TT (la mítica carrera Tourist Trophy). Vamos, que de casualidad, poco. Bienvenidos al descaro chino, que para nombres no se cortan un pelo.
Un fastback de casi cinco metros con aires conocidos
Lo primero que conviene aclarar es que esto de «rival del Model 3» hay que cogerlo con pinzas, y es que el Galaxy TT es bastante más grande: mide 4.999 milímetros de largo, 1.919 de ancho y monta una distancia entre ejes de 2.920 milímetros. Hablamos de una berlina casi de cinco metros, así que por tamaño juega más en la liga de un BYD Han o un Xiaomi SU7 que en la del propio Tesla. El nombre, por cierto, salió de una votación global con cerca de 10.000 votos.
En cuanto al diseño, es un fastback de manual, con esa silueta de cupé de cuatro puertas que tanto se lleva. Tiene el frontal cerrado con unos faros finos en forma de L, un paragolpes con triple entrada de aire y, en el lateral, las manillas semiescamoteadas y unas llantas de cinco radios dobles. Detrás, una firma lumínica que cruza todo el ancho y, lo más interesante, un alerón eléctrico activo que se despliega según la velocidad. Si me preguntas, el morro le debe bastante al Xiaomi SU7 y los abultamientos sobre los pasos de rueda delanteros tienen un aire muy Porsche. Nada nuevo bajo el sol chino, pero hay que reconocer que el conjunto queda elegante. Y un detalle clave para entenderlo: por debajo, el TT es prácticamente un Galaxy E8 con otra carrocería, con el que comparte plataforma y hasta la batería grande.
Baterías y motores: ojo, que aquí hay 578 CV
Aquí es donde el coche se pone serio y donde más se diferencia de lo que se contó al principio. El Galaxy TT ofrece tres baterías de CATL para abarcar a todo tipo de comprador: una de acceso de 52,5 kWh, una intermedia de 63,8 kWh y una tope de gama de 75,2 kWh. Las autonomías homologadas van de los 540 km de la pequeña a los 725 km de la grande, pasando por variantes de 640 y 650 km. Eso sí, te lo digo siempre: son cifras del ciclo chino CLTC, que es muy optimista. En WLTP europeo, lo realista sería hablar de unos 440, 520 y hasta 590 km, que tampoco está nada mal.
Y vamos con lo que de verdad importa en un coche que presume de deportivo, porque no hay una sola opción de motor, sino dos. La versión de acceso es de tracción trasera con un motor de 245 kW, es decir, 333 CV. Pero por encima hay una variante de tracción total con dos motores que sube hasta los 425 kW, o lo que es lo mismo, 578 CV. Ahí ya hablamos de prestaciones de coche serio. Todo ello montado sobre una plataforma de 800 voltios para cargar rápido, con LiDAR en el techo para la conducción asistida más avanzada y un esquema de suspensión de doble horquilla delante y multibrazo detrás. Geely se lo ha tomado en serio.
La estrategia de Geely: llenar todos los huecos
El Galaxy TT no aparece porque sí. Forma parte de una ofensiva con la que Geely quiere tener un eléctrico para cada hueco del mercado, junto a modelos como el Galaxy Xingyuan (un superventas), el Starship 7 EM-i o el E5. Hasta ahora a la gama Galaxy le faltaba justo esto: un coupé eléctrico de prestaciones, y el TT viene a tapar ese agujero. Para que te hagas una idea del músculo que mueve la marca, Geely Galaxy entregó 71.553 coches solo en China el pasado mayo. Eso sí, conviene matizar, porque aunque la cifra subió respecto al mes anterior, cayó casi un 10% interanual. Ni siquiera los gigantes chinos lo tienen todo de cara en un mercado tan brutalmente competitivo.
Como siempre, toca el aviso honesto para no venderte humo. De momento Geely no ha anunciado el precio del Galaxy TT ni ha confirmado planes de venderlo en Europa, aunque el hecho de que el concurso del nombre fuese mundial da que pensar que ambiciones internacionales no le faltan. Y curiosamente, ese nombre tan descarado podría ser justo lo que le complique la vida fuera de China si a Audi le da por sacar los abogados. Así que vayamos con calma antes de coronarlo como «rival del Model 3» o «asesino de nadie», que aún le falta la pieza más importante del puzle: cuánto cuesta. Pero los ingredientes están ahí, y desde luego pintan de maravilla. Otro recordatorio más de que la conducción eléctrica con prestaciones ya no es cosa de cuatro marcas premium europeas. Los chinos vienen fuertes, y a este paso, con su nombre y todo.









