Después de mucho tiempo de espera, por fin llega el día que muchos estaban esperando, ya hay presentación oficial del Tesla Roadster, y será este próximo jueves día 1 de octubre. Y sí, la espera ha sido bastante larga, porque Elon Musk enseñó el primer prototipo hace nueve años, en el 2017. Y en todo este tiempo, retrasos, promesas, silencios, y por fin, la fecha oficial para verlo de verdad. Pocas veces un modelo ha generado tanta expectación, quizá por eso, porque deberíamos estar hablando, incluso de la segunda generación, y no de su primer estreno.
Tesla Roadster y una fecha oportuna
El evento será el próximo jueves, a las 20:30 hora local en el Este en Waco, Texas, a tan solo 90 minutos de la sede de Tesla en Austin, y muy cerca de las instalaciones donde se llevan a cabo las pruebas de los motores de SpaceX en McGregor. Y por esto parece que la elección está más que estudiada, la de un vehículo que ha generado un enorme atractivo, y que coincide con una restricción de vuelo temporal conjunta sobre esa misma zona, efectiva el 1 de octubre, que no permite volar por debajo de los 10.000 pies, incluidos drones. La coincidencia hace pensar a más de uno, que este coche, no va solo de acelerar rápido.
La invitación al evento se ha enviado solo a quienes ya tenían una reserva hecha, y es intransferible, además de ser obligatoria la confirmación de asistencia, plazo que se cerró el pasado 16 de septiembre. El lema, para los más entusiastas, es «Go for launch», que viene directamente del lenguaje de control de misión de un cohete, para muchos, algo más que un guiño a la tecnología SpaceX que pudiera aplicarse a este vehículo, al proyecto en general.
Y tampoco parece que sea una casualidad que se haya elegido el 1 de octubre, ya que es justo el primer acto de Tesla en el último trimestre de este año 2026, y antes de que se den a conocer las cifras del anterior. Al final, esta presentación, y más teniendo en cuenta el modelo a tratar, le da a la compañía un relato que puede eclipsar unas cifras que no pintan muy favorables.
El paquete SpaceX y nombre de avión espía
El teaser publicado por Tesla muestra la parte de atrás del coche, pero casi en penumbra, sin poder sacar grandes conclusiones. Se ve que el alerón es de gran tamaño, que cuenta con pilotos LED de ancho completo, y cuatro toberas dispuestas en horizontal. Ese es, precisamente, el elemento visual central del paquete SpaceX del que habló el propio Elon Musk en 2018 y que le ha acompañado desde entonces al referirse a este vehículo. Este sistema tiene nombre interno, A71, un guiño al Lockheed SR-71 Blackbird. Cuenta con propulsores de gas frío alimentados por un depósito de presión compuesto, es el mismo diseño de tanque de los cohetes Falcon 9 de SpaceX, y las informaciones apuntan a que estaría en el espacio de los asientos de la segunda fila.
Musk afirma que podría pasar de 0 a 60 mph, unos 97 km/h, en solo 1,1 segundos en la versión Roadster, mientras que el coche base lo haría en 1,9 segundos. Es importante señalar que el vehículo cuenta con toberas que apuntan hacia atrás, no hacia abajo, y aunque algunos comparan este sistema con la opción de que el coche pudiera despegar, se trata de darle un empuje adicional para una mayor aceleración, pero también para una frenada y paso por curva más preciso. Las dudas tienen una base real, las naves espaciales usan este sistema para maniobrar con precisión sin que tengan que tocar el suelo.
Cifras que llevan nueve años sin actualizarse oficialmente
Lo más curioso, y habla mucho del complicado proyecto que Tesla y Elon Musk tenían entre manos, es que, en nueve años, no ha hecho falta actualizar las especificaciones, ni la velocidad máxima, ni la aceleración, ni la autonomía, ni el precio de partida para cada una de las ediciones. Es cierto que Musk ha ido hablando de cifras aún más extremas, pero nunca con carácter oficial.
Es un coche que va a hacer mucho ruido mediático, pero si tenemos en cuenta cómo Tesla trata a su gama eléctrica, el Roadster nunca ha estado incluido en las diapositivas de la flota eléctrica global. Por tanto, no parece un vehículo que vaya especialmente enfocado a las ventas. Es más, una campaña publicitaria del poder y la capacidad de una marca que, aunque no cumpla con los tiempos, puede hacer todo lo que se proponga, por muy extremo que pueda parecer.
Podríamos decir que sus rivales más directos, si es que pudiera tenerlos, estarían el BYD Yangwang U9 y el Ferrari Luce, pero cualquier comparación, y más con una década desde el anuncio oficial, solo puede ser algo especulativo.









