Aunque tratan de disimularlo, hay una profunda preocupación interna en la marca y esto se nota en sus movimientos internos. Ferrari ha relevado de forma fulminante a su director de marketing y comercial tras el accidentado debut de su primer vehículo eléctrico, el Luce.
Lo que debía ser el gran salto hacia el futuro de la marca se ha convertido en uno de los capítulos más controvertidos de su historia reciente de la marca, con una ola de críticas en redes sociales y un rechazo visible entre los aficionados más fieles.
El anuncio del nombramiento de Massimiliano Di Silvestre como nuevo Chief Marketing and Commercial Officer, efectivo el 1 de julio, llega apenas semanas después de la presentación del Luce. Aunque la compañía lo presenta como una transición planificada, el timing no engaña a nadie y es que el lanzamiento del primer Ferrari eléctrico ha sido recibido con escepticismo, burlas y preocupación por el futuro de la icónica marca que incluso llegó a perder millones de cotización bursátil.
Un cambio drástico en plena tormenta
La salida de Enrico Galliera, quien ocupaba el cargo desde hace más de 16 años, se produce en un momento especialmente sensible. Galliera había sido uno de los pilares en la construcción de la imagen global de Ferrari, contribuyendo a mantener ese aura de exclusividad, pasión y rendimiento que ha definido a la marca durante décadas. Su marcha, según fuentes cercanas, estaba acordada desde principios de año, pero se mantuvo en el puesto precisamente para supervisar el lanzamiento del Luce. Ahora, con el coche ya en la palestra y las reacciones mayoritariamente negativas, la empresa acelera el relevo.
Benedetto Vigna, consejero delegado de Ferrari, ha agradecido públicamente la labor de Galliera, destacando su “extraordinaria contribución” al fortalecimiento de la marca en todo el mundo. Sin embargo, las palabras institucionales contrastan con la crudeza de la situación en el mercado. El Luce no ha pasado desapercibido, y el veredicto de la opinión pública ha sido duro.

El Luce: un diseño que divide y genera rechazo
Presentado a finales del mes pasado, el Luce rompe radicalmente con la tradición ferrarista. Lejos de las líneas agresivas, musculosas y cargadas de adrenalina que caracterizan a los modelos de la casa, este vehículo de cinco plazas apuesta por una estética más limpia, minimalista y, según muchos críticos, “demasiado tecnológica”. En redes sociales, las comparaciones con productos de Apple han sido constantes, y no precisamente como un halago.
El cambio de paradigma —del rugido de los motores de combustión a la silenciosa propulsión eléctrica— ha generado un debate acalorado. Para muchos aficionados, Ferrari no es solo un coche, sino un símbolo de emoción pura. El Luce parece haber traicionado esa esencia.
La reacción no se ha limitado a las opiniones. Las acciones de Ferrari llegaron a caer hasta un 8% tras la presentación, reflejando la inquietud de los inversores ante un posible daño a la imagen de la marca.
Reacciones en redes: burlas y decepción
En plataformas como X (antes Twitter) e Instagram, el lanzamiento se convirtió rápidamente en trending topic, pero por las razones equivocadas. Memes, montajes y comentarios sarcásticos inundaron las redes. Usuarios habituales de Ferrari, aquellos que sueñan con poseer un modelo de la marca, expresaron su decepción abiertamente. “Esto no es un Ferrari”, se convirtió en una frase repetida.
El nuevo hombre fuerte: experiencia para reconducir la situación
En este contexto de crisis de imagen, Massimiliano Di Silvestre aterriza como el salvavidas. El directivo italiano, que dejó BMW a finales del mes pasado tras casi siete años al frente de sus operaciones en Italia, trae consigo más de dos décadas de experiencia en el sector premium y de lujo. Durante su etapa en la firma alemana, consiguió posicionar a BMW como líder en el mercado premium italiano en 2024 y 2025, demostrando habilidades en transformación empresarial y desarrollo comercial.
Aunque Ferrari asegura que ha recibido “fuerte interés” tanto de clientes nuevos como existentes, la realidad parece más compleja. La compañía ha optado por la prudencia y no ha revelado cifras concretas de pedidos. Habrá que esperar hasta finales de julio, cuando se publiquen los resultados del segundo trimestre, para tener datos oficiales.
Este silencio temporal alimenta las especulaciones. ¿Es el interés real tan fuerte como se afirma o se trata de un mensaje tranquilizador para calmar a inversores y aficionados? El tiempo dirá si el Luce logra convertirse en un éxito comercial o si quedará como un experimento fallido en la historia de la marca.













