La carrera espacial siempre ha sido cosa de las grandes potencias. Es la película que nos han contado en el cine y en los libros de historia: Estados Unidos, Rusia o China. Pero no hace falta irse tan lejos. El sueño de dos amigos de Elche compite hoy en esa misma liga. Raúl Torres y Raúl Verdú tenían 23 y 22 años cuando fundaron PLD Space en 2011, y su idea sonaba a locura: fabricar sus propios cohetes.
Puede sonar a juego de niños, pero el objetivo iba muy en serio: poner cohetes en órbita. Mientras sus amigos pensaban en acabar la carrera o en buscar trabajo, ellos ya soñaban con despegar desde la Guayana Francesa, el puerto espacial desde el que Europa lanza sus cohetes más potentes. Quince años después, aquella locura se ha convertido en una de las empresas espaciales más prometedoras del continente. Y ahora, cuando Europa busca desesperadamente su respuesta al SpaceX de Elon Musk, la compañía española ha dado un golpe en la mesa.
El último movimiento: 35 millones de euros para terminar su complejo de lanzamiento en Kourou, cuya rampa estará lista este mismo verano. ¿El objetivo? Lanzar el MIURA 5, un cohete de 35 metros de altura y casi 70 toneladas al despegue capaz de poner hasta 540 kilos de satélites en órbita heliosíncrona, o algo más de una tonelada en órbita baja. El primer vuelo está previsto para finales de 2026.
La rampa estará lista en verano
La Guayana Francesa no es un lugar cualquiera. Es el puerto espacial de Europa, la base desde la que despegan los cohetes Ariane y Vega —y desde la que llegaron a volar los Soyuz rusos hasta 2022—, el «aeropuerto» que utiliza la Agencia Espacial Europea para mandar satélites al espacio. Y allí, en plena selva amazónica, PLD Space está levantando su propia rampa de lanzamiento.
El proyecto marcha a buen ritmo. Las obras civiles están en su fase final y la previsión es que el complejo esté completamente terminado durante el verano de 2026. Mientras tanto, en España se ensamblan los componentes de la infraestructura, que ya han empezado a viajar por barco hasta Kourou.
No es un proyecto menor: de los 35 millones, 22 se están ejecutando dentro del ecosistema industrial francés y 13 van directamente a más de 20 empresas de la Guayana Francesa. El sello español, eso sí, está donde importa: la ingeniería y el corazón tecnológico son 100% españoles, nacidos en Elche y puestos a prueba en Teruel, donde la compañía ensaya sus motores a gran escala.
El impacto económico en la región tampoco es pequeño. Según los cálculos oficiales —con la metodología del INSEE, el instituto de estadística francés—, la inversión generará unos 21 millones de euros en valor añadido local y entre 250 y 275 empleos indirectos durante la construcción, además de 35 puestos de trabajo directos cuando los lanzamientos sean recurrentes.
El MIURA 5: un cohete europeo
Toda esta infraestructura tiene un único protagonista: el MIURA 5, un cohete de dos etapas diseñado para poner pequeños satélites en el espacio. Su mercado son los microlanzadores, esos cohetes más pequeños y baratos que están en auge porque cada vez hay más empresas que quieren su propio satélite en órbita sin pagar un pastizal.
El cohete mide 35 metros de altura y 2 metros de diámetro. En su primer vuelo llevará una carga útil de demostración, pero lo realmente innovador es que está diseñado para ser parcialmente reutilizable: la primera etapa volverá a la Tierra frenada por paracaídas, amerizará en el océano y podrá usarse de nuevo.
Y no parten de cero, ni mucho menos. El 7 de octubre de 2023, su hermano pequeño, el MIURA 1, despegó desde Huelva y se convirtió en el primer cohete privado europeo en completar un vuelo con éxito, un ensayo suborbital que puso a la empresa en el mapa mundial. De ahí viene también el nombre: como los toros de la mítica ganadería, y con un 5 que no es casual, porque la primera etapa monta cinco motores que suman unos 950 kilonewtons de empuje al despegue. Aquellos dos amigos, por cierto, hoy lideran una plantilla de más de 400 personas.
El motor se llama TEPREL-C y es el motor de cohete privado más potente de Europa, con 190 kilonewtons de empuje. Quema una mezcla de bio-keroseno y oxígeno líquido, y es un diseño totalmente nuevo, creado íntegramente en España entre Elche y Teruel.
Europa necesita a PLD Space
Europa, como en tantos otros campos, lleva años al rebufo de los grandes. Con el Ariane 5 jubilado y un Ariane 6 que llegó con años de retraso, el continente ha tenido que ver cómo SpaceX lanzaba satélites europeos… pagando en dólares y desde Estados Unidos.
Ante esto, la Agencia Espacial Europea (ESA) reaccionó con el European Launcher Challenge: un programa dotado con hasta 169 millones de euros por empresa para financiar a compañías europeas que desarrollen lanzadores comerciales. PLD Space fue una de las cinco preseleccionadas, y la única española.
Y la criba ya tiene resultado. En la Ministerial de la ESA celebrada en Bremen en noviembre de 2025, los estados miembros comprometieron más de 900 millones de euros para el programa, y PLD Space fue una de las cuatro compañías —junto a las alemanas Isar Aerospace y Rocket Factory Augsburg y la francesa MaiaSpace— que se aseguraron la asignación máxima de 169 millones; la quinta, la británica Orbex, se quedó muy atrás. Los contratos marco se firman a lo largo de 2026 y cada empresa tendrá que demostrar su lanzador en vuelo antes de que acabe 2027 para confirmar la adjudicación.
El dinero privado, además, acompaña. El pasado 4 de marzo, PLD Space cerró una ronda Serie C de 180 millones de euros liderada por el gigante japonés Mitsubishi Electric, que no entra como simple inversor: aporta 50 millones y se convierte en cliente estratégico para asegurarse lanzamientos del MIURA 5 hacia Japón y el mercado asiático. Con esa operación, en la que también participan COFIDES y el CDTI, la empresa ilicitana supera los 350 millones de euros captados desde su fundación.
El presidente ejecutivo de PLD Space, Ezequiel Sánchez, lo expresó con claridad: «Esta inversión representa un hito importante para PLD Space y para el ecosistema emergente de lanzamiento comercial en Europa. Desarrollar nuestra propia infraestructura de lanzamiento en el Centro Espacial de la Guayana refuerza el acceso autónomo de Europa al espacio».
En febrero de 2026 llegó otro hito: el primer contrato comercial para un lanzamiento dedicado, firmado con Sateliot, un operador español de satélites IoT. PLD Space pondrá en órbita dos satélites Tritó —de unos 160 kilos cada uno— en 2027, en la que será la primera misión espacial privada 100% española: fabricación, lanzamiento, operación y comercialización, todo en manos nacionales y con un cohete propio.
Conviene, eso sí, coger los plazos con pinzas, porque en esto del espacio casi nadie los cumple: el propio MIURA 5 apuntaba en su día a volar a finales de 2025. Y la competencia tampoco lo está teniendo fácil. La alemana Isar Aerospace fue la primera en intentarlo: su cohete Spectrum despegó desde Noruega en marzo de 2025 y acabó en el mar a los 30 segundos. Rocket Factory Augsburg, por su parte, perdió una primera etapa entera en una explosión durante un ensayo en 2024. La carrera por ser el primer cohete privado europeo en alcanzar la órbita sigue abierta, y PLD llega a ella con la rampa casi terminada, el motor más potente del continente ya rugiendo en Teruel y la caja llena.
Si todo sale según lo previsto, a finales de 2026, desde una rampa construida por una empresa de Elche, en el puerto espacial de Europa, despegará por primera vez un cohete orbital privado español.









