Hay motivos para que Honda esté preocupado, este fin de semana en Azerbaiyán, se enfrenta a la recta más larga del campeonato, 2,2 km de distancia donde, a buen seguro, van a volver a señalar la unidad de potencia de la firma nipona. En esta semana y media entre Madring y este nuevo Gran Premio, han trabajado duro, con lo que hay, no se pueden hacer milagros, pero al menos, algo dicen haber mejorado. Ahora toca ver si, al menos, ofrecen prestaciones para rebajar lo que, a priori, se vaticina como un nuevo ridículo para Aston Martin y Fernando Alonso.
Las mejoras de Honda para Azerbaiyán
Honda ya no tiene mucho margen para poder mejorar el motor en lo que resta de temporada, la siguiente evolución importante de hardware no llegará hasta la próxima temporada. Así que solo queda trabajar con lo que tienen ahora, exprimir al máximo un motor, que tiene muy poco jugo dentro.
Desde la marca nipona, Shintaro Orihara, director general de pista e ingeniero jefe de Honda en F1, afirma que se ha estado trabajando en tres áreas, la manejabilidad, respondiendo a las quejas directas de Fernando Alonso, en la gestión de energía y en la afinación/calibración, pequeños avances, pero avances, al fin y al cabo.
En cuanto a la mejora de la manejabilidad (driveability) de la unidad de potencia, desde Honda han afirmado que se está avanzando favorablemente en este aspecto, indican que hubo mejoras en Monza y en Madrid, y ahora podrían haber dado otro paso más en este aspecto.
También indican una mejora en la entrega de potencia, ahora sería más predecible. Va de la mano con las mejoras de manejabilidad, el objetivo es dar con la respuesta del propulsor de forma más progresiva y controlable, algo clave especialmente en circuitos urbanos y zonas de curvas lentas. Es clave para esta carrera, pero más todavía para las tres siguientes.
Más confianza en los pilotos
Shintaro Orihara señala que estas mejoras deberían favorecer que los pilotos tengan más confianza en la conducción, a la hora de apurar al máximo en las curvas y en las frenadas. La manejabilidad hará el coche más predecible y menos inestable, con menos sacudidas, especialmente a la hora de pisar el freno. El rendimiento ayudará a recortar unas pocas centésimas, pero se trata de ganar un poco de un sitio, un poco de otro, ir sumando.
Tanto Lance Stroll como Fernando Alonso, especialmente el segundo, denunciaron un paso atrás con el nuevo motor tras el ADUO en este aspecto. Reconocieron una ligera ganancia en la potencia, mínima, que se veía condicionada por estos errores que parecían resueltos con el primer motor, y que ha tocado volver a calibrar.
Gestión de energía y capacidad de recarga
Otro aspecto en el que se ha trabajado desde Sakura ha sido la gestión de la energía y la capacidad de recarga de la batería. Se sigue trabajando en la forma en la que se está utilizando y administrando la energía eléctrica disponible en cada vuelta, algo clave en Bakú porque el acelerador se pisa a fondo durante mucho tiempo.
En cuanto a la capacidad de recarga, es un factor diferencial para este fin de semana por lo mismo, por el tiempo que se pisa el acelerador, y por las fuertes frenadas. Forma parte de la gestión propia de la energía que se está optimizando.
Por último, también se ha trabajado en afinar y calibrar la unidad de potencia al máximo: se sigue trabajando en el engine tuning para poder optimizar el rendimiento actual, poco a poco, pero la falta de potencia general, que es, al fin y al cabo, lo más importante sigue sin resolverse. Y como dice Orihara, las mejoras son “pequeños pasos”.
Es decir, habrá pequeñas mejoras, pequeños avances, que pueden traducirse en nada, y eso es lo que más temen desde Aston Martin y el propio Fernando Alonso. Porque la distancia se ha recortado de golpe, mejor dicho, la mejora ha sido grande de golpe, unos 3 segundos, pero el resto de equipos también han mejorado, así que, poco a poco, la brecha vuelve a abrirse desde Hungría y Países Bajos.
Y este fin de semana, más que miedo, lo que hay es resignación. Afrontar la recta más larga del campeonato con este motor, es desolador, no hay espacio para los milagros, así que no queda otra que resignarse, hacer el mejor papel posible, y pensar en las próximas dos carreras, donde las opciones, por el tipo de circuito, a priori son más favorables. Pero eso que decían de que podían terminar el año peleando en la zona media, a día de hoy, parece completamente imposible.









