Lewis Hamilton terminó muy enfadado el GP de Singapur de F1, un sexto puesto que supo a muy poco viendo el gran rendimiento de Ferrari el fin de semana y el segundo puesto de Leclerc. Durante la carrera, no se entendió la estrategia del equipo, las decisiones tomadas en pista, y todo hacía prever un nuevo cruce dialéctico y acusaciones entre el piloto y la Scuderia. Pero esta vez, la historia fue al revés de lo que se pensaba, lo más sorprendente, la forma en la que Vasseur se lavó las manos. “No culpéis al equipo, le pedimos que parara”.
Hamilton y una estrategia al revés
Lewis Hamilton decidió arriesgar con una estrategia diferente a la de Leclerc. Hasta ahí, todo bien, siempre es bueno que un equipo presente alternativas para obtener el mejor resultado posible. Optó por los neumáticos medios, mientras que el monegasco salió a pista con los blandos.
En las primeras vueltas, el inglés, como era de esperar, fue retrasando su posición, pero poco a poco, se fue pegando a su compañero de equipo. Incluso en algún momento de la carrera, pidió que le dejara pasar, pero el equipo mantuvo a Leclerc delante. Lo sorprendente llegó pocas vueltas después, el inglés fue el primero de la carrera en entrar a cambiar sus neumáticos, por el blando, cuando, supuestamente, debería haber parado mucho más tarde que el resto por la elección de las gomas.
Después llegó el famoso Virtual Safety Car que le dio menos sentido a la estrategia del inglés. Leclerc, que para entonces ya había puesto gomas medias, aprovechó para hacer una segunda parada y volver a calzar los blandos. Pero Hamilton, que llevaba muchas vueltas con el mismo neumático, se quedó en pista. Por si fuera poco, vueltas más tarde, Hamilton tuvo que cederle la posición a un Leclerc que terminó segundo, mientras que Hamilton iba sufriendo a medida que se acercaba el final de carrera, hasta terminar en sexta posición. Se esperaba un incendio después de la carrera.
Hamilton asume la culpa
Y más tensión parecía que iba a haber cuando el británico decidió no pasar por el corralillo, sanción al canto. Pero Ferrari sí lanzó declaraciones del británico, donde la historia daba un vuelco por completo.
“No fue el resultado que esperábamos y fue por mi culpa. En una pista en la que es difícil adelantar tienes que intentar algo diferente y escogí estar con el neumático medio para ir largo y hacer una estrategia a una parada. Desafortunadamente, el medio no rendía tan bien como el blando”.
“Tuve un buen segundo stint (con el blando) y el ritmo estaba ahí, pero no pude progresar tanto como necesitaba. Durante el coche de seguridad virtual el equipo me llamó, pero me salté la entrada del pit-lane. Después decidí quedarme fuera y tratar de defender la posición hasta el final, pero en las últimas vueltas estaba sufriendo tanto con la degradación que perdí tres posiciones. El sexto no refleja el ritmo que teníamos en el coche. Es una lección dolorosa, pero asumo toda la responsabilidad por las decisiones que tomé. Lo siento por el equipo por los puntos que perdimos”.
Ferrari se lava las manos
Frédéric Vasseur, acostumbrado a tener que dar explicaciones y a llevarse muchos palos, esta vez, quiso desmarcarse completamente de lo ocurrido, y sin querer ir más allá, cargó contra el piloto británico.
“Él dijo que se había saltado la entrada a boxes. No culpéis al equipo”. “Claramente fue un error viendo el resultado final, no fue una buena decisión. Pero al mismo tiempo, siempre nos decís que tenemos que escuchar a los pilotos porque son los que están en el coche y hay que respetar sus sensaciones”.
“La estrategia era difícil porque hicimos el entrenamiento con neumático duro, como todos, e íbamos a ciegas con el medio. Tomamos la decisión de sacar cada coche con un neumático, pero el medio era poco competitivo, fue así para todos, así que decidimos parar para quitarlo pronto”.
“Hasta el VSC, la estrategia iba bien. Éramos segundo y tercero”. “Le pedimos que parara, por la radio dijo que fue su error. Teníamos dudas de que pudiera llegar hasta el final”.
Por una cosa o por otra, en Ferrari las cosas nunca suelen salir como se espera. Esta vez, las decisiones de Hamilton perjudicaron al equipo, pero sorprende la falta de reacción desde los muros, que son los que deben tener la última palabra sobre las decisiones en pista. Esta vez falló el piloto más que el equipo, pero fallaron los dos. La tensión continúa dentro de Ferrari, y no cabe duda de que, cuando vuelva a pasar al revés, seguro que pasará, Hamilton no va a tener problemas en cargar contra el equipo, como ha hecho en otras ocasiones.
Hamilton va tercero en el Mundial, no va a ganarlo, imposible, pero puede luchar por el segundo puesto ante un Russell que ha decepcionado todo el año, pero detrás llega Verstappen, tarde, pero a un ritmo que le coloca como favorito para quedar subcampeón, y Lewis quiere evitarlo a toda costa.









