El Cupra Terramar VZ es un vehículo pensado para disfrutar del asfalto, pero esta vez ha cambiado radicalmente de escenario, y de qué manera: el SUV deportivo de 265 CV se adentra en el desierto de Marruecos para participar en el Classics Africa 2026, una prueba de regularidad y navegación que pondrá a prueba sus capacidades sobre pistas de piedras, cauces secos y las enormes dunas de Merzouga.
Para hacerlo posible nace el Terramar VZ Desert, una preparación desarrollada sobre un coche de producción, no un prototipo construido desde cero ni un vehículo completamente diferente, sino un modelo que mantiene la mecánica original y recibe únicamente las modificaciones necesarias para enfrentarse a un entorno mucho más exigente que el habitual.
Un Terramar VZ preparado para el desierto
La base del vehículo es la del Terramar VZ 2.0 TSI DSG 4Drive, con motor gasolina 2.0 de 4 cilindros que ofrece 265 CV y 400 Nm de par. Todo ello va asociado a un cambio automático DSG de siete velocidades, con tracción integral 4Drive. Con esta potencia, en asfalto pasa de 0 a 100 km/h en solo 5,9 segundos, y puede alcanzar los 243 km/h de velocidad máxima. Pero en el desierto, lo que manda es la tracción, la resistencia, la gestión de temperatura, y su capacidad para afrontar cualquier obstáculo sin que se dañe nada de la mecánica.
Son 1.952 kg de peso, 202 más que el VZ de serie. El cambio más importante es la suspensión, que ha sido desarrollada por Nadaltech by SH y eleva 6 centímetros la carrocería, lo suficiente para que se desenvuelva en el territorio irregular del desierto.
Altura libre al suelo
Como decimos, esta mayor altura es clave para poder pasar por piedras, zanjas, crestas y cambios bruscos de terreno con total eficiencia. No busca un centro de gravedad bajo, algo que sería clave en carretera. En este caso, está preparado para que priorice toda la capacidad de sortear cualquier obstáculo de la carretera. También se han añadido unas llantas Braid FullRace T Dakar de 16 pulgadas y neumáticos BFGoodrich All Terrain T/A KO2, con medida 245 y perfil 75, ideal para poder absorber los golpes e impactos y deformarse al mismo tiempo por superficies blandas, y ofrece mayor protección contra las piedras.
Además, se ha reforzado la parte delantera para proteger el cárter, a la vez que la protección trasera y las faldillas para que el vehículo esté protegido de cualquier impacto, tanto del trazado como del propio peso del vehículo.
Más refrigeración para soportar más de 40 grados
Otro cambio importante para poder soportar su paso por el desierto es el radiador para poder soportar las altas temperaturas. Se ha añadido uno suplementario pegado a la caja de cambios, ya que la transmisión, en este tipo de competición, trabaja intensamente durante horas a baja velocidad, con grandes esfuerzos, bajo una temperatura ambiente de más de 45 grados. Por tanto, mantener la temperatura bajo control es primordial, más que las velocidades que pueda alcanzar.
En cuanto al equipamiento, también cuenta con baca safari Front Runner, sobre la que se transportan planchas de desatasco MaxTrax, pala, gato mediante saco de elevación, cinchas y otros elementos de recuperación. También cuenta con un compresor para poder ajustar la presión de las ruedas en todo momento y ajustarlas a las necesidades del camino.
Dentro del habitáculo, las modificaciones también tienen previsto el recorrido y las exigencias del Classics Africa. Esto incluye asientos bucket, arneses de cuatro puntos, roll bar y un extintor de dos kilos.
No es para menos, esta prueba recorre zonas de gran exigencia y el vehículo tiene que estar 100% adaptado para superar cada uno de los trayectos que recorre, comenzando por las suspensiones, los neumáticos, y la potencia y temperatura para poder superar las dunas de más de 150 metros que hay durante el camino, y para poder adaptarse a los cambios que supone cruzar por cauces secos que obligan a hacer una lectura precisa en cada momento.
El Terramar que demuestra hasta dónde puede llegar
Es importante tener en cuenta que el proyecto no se basa en convertir el Terramar en un todoterreno radical, precisamente, la idea sigue siendo que hablemos de un SUV deportivo de producción, con su motor 2.0 TSI de 265 CV, cambio DSG y tracción 4Drive. La preparación se centra en darle más altura, en que cuente con mejores protecciones, y en adaptar los neumáticos. Todo eso con el objetivo de que el vehículo esté mucho más protegido y pueda superar con éxito la prueba que tiene por delante.
Así que el vehículo mantiene su esencia intacta, al mismo tiempo que experimenta un cambio completo para este escenario. El SUV está confeccionado para viajar rápido, para ofrecer confort, y Cupra demuestra que, con algunos ajustes, puede convertirse en un vehículo preparado para cualquier terreno, por muy extremo que sea.









