Había mucha expectación por conocer lo que Cadillac tenía entre manos, y por fin hemos podido conocer el V-One, un hiperdeportivo que acaba de ser presentado y que se ha configurado a partir del V-Series.R de competición, y que no va a estar al alcance de todo el mundo. Tiene un motor V8 híbrido de 5,5 litros con una potencia de 830 CV, un vehículo que cumple con la demanda de los más entusiastas, que supera al Corvette, e incluso al ZR1X con sus más de 1.000 CV de potencia.
Ya lo tenemos aquí, pero insistimos, será un vehículo exclusivo para los más pudientes y para los más entusiastas, aquellos que quieran sumar una joya a su colección.
El Cadillac V-One y su origen en el circuito
No es habitual la decisión que ha tomado General Motors con el V-One, que Cadillac coja la base de un coche de carreras y lo convierta en un coche de calle; de calle por decir algo, porque ver modelos así en la calle es bastante complicado. Lo cierto es que la mayoría de fabricantes no suele llevar a cabo estos proyectos, primero por el elevado coste, y segundo porque no es nada sencillo homologar este tipo de vehículos que están confeccionados para la competición y que, por tanto, requieren de un rediseño para que ofrezcan garantías fuera de los circuitos.
La compañía lo define como «la manifestación definitiva de un concepto de altas prestaciones para clientes y una señal clara de nuestra ambición para el futuro de la marca Cadillac V-Series». El coche, la bestia, se ha presentado en The Quail en la Monterey Car Week en California.
Como decimos, la gran diferencia con otros deportivos de calle es que estos últimos solo suelen usar algunos elementos de los coches de competición, pero en el caso del V-One, el desarrollo se ha llevado a cabo entre Cadillac Design, Cadillac Racing y Dallara, un constructor italiano especializado en los chasis de los vehículos de la F1 y también del mundo de la resistencia. Los cimientos del vehículo son exactamente los mismos que el coche de competición que podemos ver en el Campeonato Mundial de Resistencia de la FIA y en el IMSA WeatherTech.
En cuanto a la carrocería, se aprecia a simple vista que tiene mucho que ver con el vehículo de carreras: es muy baja, muy ancha y está repleta de todo tipo de elementos aerodinámicos. La comodidad no es lo más destacado del coche, poco importa para este tipo de vehículos, al igual que el espacio interior, muy limitado.
En cuanto a la estética, ofrece una pintura en degradado con detalles azules, y las llantas, de bloqueo central, vienen con unas ruedas Michelin Pilot Sport, y el sistema de frenos lo monta Brembo. Todo esto se completa con un alerón trasero, un difusor de carbono visto, y un splitter del mismo material. Todo ello crea una estética única que deja con la boca abierta a todos.
Un solo asiento y un V8 de 830 CV
Como decimos, el tamaño interior es limitado, muy limitado, tanto que solo entra dentro una persona; no es sorprendente si tenemos en cuenta de dónde viene, pero sí lo es si pensamos en un vehículo de calle. El único asiento está fabricado con tejidos reciclados y está personalizado a la medida del comprador. A la derecha del asiento no hay hueco para una persona, pero sí se ha colocado una bandeja de fibra de carbono para dejar apoyado el casco.
El volante es de carreras y cuenta con una pantalla que cumple las funciones de cuadro de instrumentos. Está rodeada de luces de cambio, mandos giratorios para controlar el sistema híbrido y de frenos, además de contar con varios botones adicionales para otras funciones.
En cuanto a la mecánica, es la misma filosofía que el V-Series.R de competición, un motor V8 atmosférico de 5,5 litros que se combina con un motor eléctrico y una batería de 1,35 kWh. Cuenta con una transmisión secuencial de siete marchas. La potencia combinada está por encima del modelo de competición, 830 CV frente a los 670 CV, aunque la diferencia se debe a que el modelo que compite está limitado por reglamento. Por último, ofrece una suspensión de doble trapecio, con muelles helicoidales y barras de torsión, además de contar con amortiguadores laterales y verticales.
Un precio reservado a muy pocos
Todavía no se sabe cuánto va a costar esta bestia sobre ruedas, pero teniendo en cuenta que será un coche exclusivo, la cifra puede ser astronómica. Tampoco sabemos cuántos modelos van a comercializarse, serán pocos, y la manera de comprarlo no será acudir al concesionario más cercano y preguntar por él.
El V-One de Cadillac es mucho más que un coche deportivo: es un vehículo de competición adaptado a la carretera, y eso no es lo mismo que fabricar un coche de calle desde cero basado en uno de competición, de ahí su rareza. Quiere que su vehículo se compare con lo más exclusivo del mercado, con Ferrari, Aston Martin o Bugatti.









