Mientras el mundo del motor sigue avanzado hacia las pantallas, la tecnología y la automatización, Acura Integra Type S 2026 parece ir en dirección contraria, y se agradece. Apuesta por una caja de cambios manual de seis velocidades, un motor turbo 2.0 de cuatro cilindros con 320 CV y 420 Nm. No se trata, ni pretende ser, el coche más rápido de todo el segmento ni del más sofisticado, pero quienes a se han puesto al volante coinciden en que el vehículo logra conectar al conductor con la carretera como hacía tiempo que no pasaba.
Acura Integra Type S 2026
Acura Integra Type S 2026 usa la misma plataforma que el Honda Civic Type R y en esta actualización, apenas se ha tocado nada del motor, manteniendo la misma mecánica, la misma caja de cambios y la misma puesta a punto en la suspensión respecto al modelo del año pasado. El cambio más relevante llega en lo que tiene que ver con el apartado tecnológico, con una pantalla táctil de 9 pulgadas, con más velocidad en el procesamiento, con carga inalámbrica para el móvil, y con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos de serie.
Ahora también hay tres nuevos colores disponibles, Double Apex Blue Pearl, Urban Gray Pearl y Solar Silver Metallic, y alguno de ellos se puede combinar con una parrilla Diamond Pentagon del mismo color que la carrocería. El precio sube solo 500 dólares, unos 430 euros al cambio, respecto al año anterior, es decir, cuesta unos 53.900 dólares, 46.409 euros al cambio, de partida en Estados Unidos, aunque en Estados Unidos, los gastos de destino entre concesionario también se pagan, así que la cifra final se sitúa en torno a los 55.000 dólares, unos 47.356 euros.
Un motor que eleva la tracción delantera
El motor 2.0 turbo de 320 CV, con cambio manual de seis marchas y tracción delantera, destaca muy por encima de lo que podría parecer a simple vista. También ofrece diferencial autoblocante helicoidal, amortiguadores adaptativos, frenos Brembo de cuatro pistones delante para que tanta potencia no se convierta en un problema para el eje delantero. El par máximo de 420 Nm llega con 2.600 y 4.000 rpm, y el motor alcanza las 7.000. Si se activa el modo Sport+, se escuchan los petardeos y crepitaciones en cada reducción.
Pero lo que realmente ha sorprendido es esa caja de cambios manual, ya no por el hecho de que se esté convirtiendo en una rareza, es por el tacto del embrague, la precisión, lo sencillo que resulta pasar de una marcha a otra, tanto al acelerar como para reducir. Te hace sentir parte del movimiento, no es solo empujar la palanca. Además, Acura ha introducido un sistema de punta-tacón automático, algo que ha gustado especialmente.
Pesa 1.460 kilos, mide de largo 4,73 metros, y aun así, la agilidad sigue siendo uno de los puntos fuertes. La dirección es muy precisa, el tren delantero responde al instante. Pierde algo de aceleración en parado si se compara con la tracción total del Golf R o el GR Corolla, pero la sensación de conexión con la mecánica que ofrece, es algo que, a día de hoy, resulta muy complicado de encontrar.
Para el día a día y aventurero
El vehículo es mucho más práctico de lo que podría parecer con la descripción. En el interior caben cuatro personas adultas, el maletero tiene capacidad para 688 litros. Por dentro, se reconoce la arquitectura clásica de Honda, con materiales habituales de Acura, asientos deportivos en cuero, sonido ELS Studio 3D de 16 altavoces. Aunque Acura suele cuidar los detalles más importantes, se ha llevado alguna crítica por ciertos plásticos que parecen algo baratos y poco cuidados.
No ofrece una tecnología que quiera deslumbrar, lo demuestran los controles físicos que, por otra parte, los demanda el consumidor para las funciones más cotidianas. Por fuera, se diferencia del Civic Type R, por sus pasos de rueda más anchos y por las tres salidas de escape. La falta del alerón respecto al Civic hace que llame menos la atención, más discreto.
El Integra Type S 2026 es la prueba de que aún queda espacio para los coches deportivos como se han sentido siempre, que conecte al conductor con la mecánica y con la carretera. No es el coche más potente, tampoco pretende serlo, tampoco el más tecnológico. Lo que busca es ser un coche accesible para un público que busque sensaciones a la hora de conducir.
Eso lo logra gracias al motor turbo, diferencial autoblocante, frenos Brembo, y a un cambio manual que sensaciones excelentes. Todo ello hace que el conductor se sienta protagonista, que sea quien lleve el coche, y no el coche quien lleve al conductor. Estamos en un momento en donde la tecnología, la conducción autónoma y las pantallas en el salpicadero se llevan todo el protagonismo, pero el Acura nos muestra todo lo contrario, como si hubiéramos retrocedido unos cuantos años, que conducir puede hacernos sentir experiencia de emoción y satisfacción. No se trata solo de ir de un sitio a otro, es que se siente al hacer ese recorrido.









