El Rolls-Royce Phantom 2027 sigue la misma línea que le ha llevado a ser uno de los coches más valorados del mercado, apenas cambia en esta octava generación respecto al modelo que se estrenó en 2005, hace más de 20 años, y eso es precisamente el encanto de este coche y lo que le mantiene en lo más alto de las berlinas de lujo de gran tamaño pese a costar 560.350 dólares, unos 517.000 euros al cambio.
Un V12 que entrega potencia con absoluta discreción
Claro, apenas ha cambiado por fuera, pero por dentro, sigue evolucionando, aunque también mantiene esa mecánica tan característica, un V12 biturbo de 6,75 litros, con 563 CV y 900 Nm de par. Todo ello va asociado a una caja de cambios automática ZF con 8 velocidades que empuja las ruedas del eje trasero. Pese a su tamaño, pasa de 0 a 100 km/h en solo 5,3 segundos, y alcanza una velocidad máxima limitada de 250 km/h. Son cifras impresionantes para una berlina que pesa más de 2.600 kilos.
Lo más destacado de toda esta potencia, no es que el coche sea más o menos rápido, es que el fabricante lo ha confeccionado todo para que el conductor, y quienes vayan dentro del coche, no noten nada, solo suavidad, comodidad y confort.
Suspensión que se anticipa a los baches
Y para ofrecer esa tranquilidad, hace falta mucho más que lograr que el motor no suene ni evidencie su potencia, también debe deslizarse con suavidad por la carretera. Ahí entra en juego la suspensión neumática adaptativa Flagbearer, que se vale de cámaras para hacer una lectura de la carretera y permite adaptarse a las irregularidades antes de que lleguen las ruedas. El objetivo es que el coche se desplace como si fuera por una alfombra, no sobre el asfalto. En cuanto a la transmisión, se apoya en los datos del navegador para identificar el tipo de vía al que se aproxima, pudiendo elegir la marcha adecuada con tiempo suficiente. Si a esto le sumas el gran aislamiento acústico, convierte la cabina en un habitáculo con silencio total.
Una carrocería que impone
El Rolls-Royce es uno de los coches más reconocibles del mercado desde muy lejos. La parrilla Pantheon es muy grande, enorme, y el Spirit of Ecstasy retráctil, las puertas que se abren tipo carruaje y las llantas de 22 pulgadas le hacen inconfundible. Mide 5,77 metros de largo, y el Extended sube hasta los 5,99 metros. Además, aunque tiene colores predeterminados de serie, el programa Bespoke permite seleccionar la pintura. También permite elegir molduras y acabados a medida. El límite siempre lo pone el cliente, y lo que quiera gastar.
Un interior que parece más artesanía que coche
El interior está dominado por acabados artesanales, maderas naturales, cuero, metales de la mejor calidad, y un nivel de detalle que cuesta encontrar incluso en coches con un precio similar. Uno de los elementos más distintivos del interior es el Gallery del salpicadero, un panel de cristal que permite colocar obras de arte o cualquier elemento decorativo hechos a medida para cumplir las exigencias de cada cliente. Ver solo el interior sin saber que se está hablando del coche, haría pensar que estamos viendo otra cosa.
Pero el vehículo no solo es impecable para el conductor y las plazas delanteras, quienes se sienten detrás, van a poder sentir una experiencia única: primero por el espacio, 110 cm de espacio para colocar cómodamente las piernas, 135 cm en la versión Extended, similar a una limusina. Los asientos ofrecen calefacción, ventilación y masaje, climatización por zonas, controles multimedia propios, y una nevera. El vehículo evoluciona tecnológicamente, pero es discreto, está escondida para no romper esa sensación de lujo tan cuidada a lo largo de los años.
Más de 550.000 dólares, y eso es solo el principio
El Phantom 2027 parte de los 560.350 dólares, unos 517.000 euros al cambio, y el Extended Wheelbase de los 640.350 dólares, unos 590.000 euros. Pero es un precio de salida que difícilmente se va a quedar ahí, porque a medida que se van añadiendo extras del programa Bespoke, el vehículo puede costar alrededor de 92.000 euros más, todo dependerá de lo que el cliente esté dispuesto a añadir. Y teniendo en cuenta que los compradores de estos coches, no suelen tener problema con el dinero, es fácil que estas versiones alcancen casi el precio más alto posible. Y no es solo por el hecho de gastar más y derrochar dinero, es que, realmente, cada extra lo vale.
Algunos creen que este vehículo empieza a notar el paso del tiempo, sobre todo en un momento donde la tecnología de última generación está muy ligada al mundo del automóvil. Pero el Phantom está en otra liga completamente diferente, solo con su presencia, con un motor V12 que no parece estar ahí, el trabajo artesanal, y una personalidad que no tiene límites, hace que sea un coche incomparable con ningún otro, sea cual sea el modelo, el precio o la carrocería. El consumo evidencia que la eficiencia no tiene valor alguno para la marca ni para los compradores, 21 litros a los 100 en ciudad y 18 combinado. El objetivo es que cada metro que recorra, se sienta el lujo por encima de todo lo demás.









