El BYD Da Han, la nueva berlina de representación de la gama Dynasty, se puso a la venta en China el martes 13 de octubre en tres versiones, con precios de 235.900 a 275.900 yuanes, unos 30.700 a 35.900 euros, 14.000 yuanes por debajo de lo que se había anunciado en la preventa. Mide 5,26 metros, lleva una batería Blade de segunda generación de 102,3 kWh, anuncia hasta 1.008 km CLTC y carga del 10 al 97% en 9 minutos, y quiere competir con el Mercedes Clase S, el BMW Serie 7 y el Audi A8. Es la primera berlina del segmento D de la marca y la primera de la nueva serie 9, por encima del Han. Para Europa, BYD no ha dicho nada.
BYD Da Han mira a la cara a Mercedes Clase C
Las tres versiones son la RWD Premium, de 235.900 yuanes, unos 30.700 euros con tracción trasera, 1.008 km y LiDAR; la RWD Flagship, de 249.900, unos 32.500, con el mismo motor, más equipamiento trasero, y la AWD Flagship, de 275.900, con dos motores y 880 km. La Flagship añade una pantalla en el techo, otra para el acompañante, un equipo de sonido Devialet de 31 altavoces, una nevera con función de frío y calor y mejoras para las plazas traseras, y todas llevan de serie la suspensión neumática, la dirección trasera, el sistema de ayudas God’s Eye y un sensor LiDAR.
El precio es casi el mismo que el de un Tesla Model 3 de acceso en China, 235.500 yuanes, un coche mucho más pequeño, de 4,72 metros. Y es un poco menos de lo que se esperaba, BYD lo ha rebajado respecto a la preventa, algo habitual allí. Con las ayudas por el cambio de coche, la entrada baja más.
Movilidad de un utilitario para más de 5 metros
El Da Han mide 5,25 metros de largo, 1,99 de ancho y 1,51 de alto, con una distancia entre ejes de 3,13 metros, más grande que cualquier Han anterior y muy cerca de los tres rivales alemanes. Para que no sea un problema en ciudad, lleva ruedas traseras directrices, con las que el radio de giro baja a 4,95 metros, y una suspensión neumática de doble cámara, DiSus-A, con lectura de la carretera y un modo de avance en diagonal, el crab walk. El coeficiente aerodinámico es de 0,197, muy bajo para un coche así.
Detrás, los asientos tienen reposapiernas eléctricos, ventilación, calefacción y masaje, y desde una pantalla en el reposabrazos central se controlan el climatizador, la posición de los asientos y las cortinillas, con cristales de privacidad de oscurecimiento inteligente. Delante, tres pantallas dominan el salpicadero, con asientos de gravedad cero y madera auténtica, según la marca, en la configuración más alta.
503 CV, 775 CV y una carga de casi 600 kW
La versión de propulsión trasera lleva un motor de 370 kW, unos 503 CV, con 500 Nm, 0 a 100 en 4,9 segundos y los 1.008 km CLTC. La de tracción total suma un motor delantero de 200 kW, para 570 kW, unos 775 CV, con 910 Nm, 3,3 segundos de 0 a 100 y 880 km, con un consumo homologado de 13,1 kWh/100 km, en CLTC. La batería de 102,326 kWh es de la segunda generación de la Blade, y con 1.008 km salen unos 10,1 kWh/100 km en CLTC, y se estima que en Europa, con el ciclo WLTP, bajaría a unos 820 km.
La carga es lo más llamativo, del 10 al 97% en 9 minutos en estaciones compatibles de muy alta potencia, es decir, unos 89 kWh a una media de casi 600 kW, cifras que ningún coche europeo se acerca a igualar. Las cifras CLTC son más generosas que las WLTP, y la carga solo vale si hay cargadores a la altura.
Un buen momento para la gama Dynasty, y Europa en el aire
El Da Han llega después del Da Tang, el SUV grande de 5,26 metros, con una distribución 2+2+3 y hasta 950 km, que se lanzó el 17 de junio y que había vendido 40.222 unidades a finales de septiembre, con 10.997 solo ese mes, liderando su segmento. BYD busca sumar modelos más caros y de más margen a una gama que hasta ahora vivía del volumen de los Qin, Song y Yuan.
Para Europa no hay anuncio, si bien es cierto que el tamaño y el planteamiento encajarían en un mercado donde las berlinas alemanas siguen mandando, el precio final dependería de los aranceles, de la homologación WLTP y del equipamiento. Si llegase no haría como pronto antes de la primavera del año que viene, con un precio estimado de 90.000 a 100.000 euros, una cifra tres veces la china, y aunque seguiría compitiendo con los mismos rivales, habría que estudiar muy detenidamente el rendimiento comercial a esos niveles premium.









