Toyota está preparando una arquitectura completamente revolucionaria dirigida a sus compactos. La idea es que una misma base soporte los híbridos convencionales, híbridos enchufables y eléctricos, y el Corolla será el principal protagonista, y es posible que el Yaris le acompañe, aunque este aún está en el aire.
Hiroki Nakajima es el responsable de desarrollo de Toyota, y compareció ante un grupo reducido de periodistas para explicar este nuevo proyecto con una idea sencilla, la incertidumbre que existe realmente sobre qué tecnología será la que domine las ventas dentro de unos cinco o diez años. Para un fabricante global, de su envergadura, resulta seguro poder contar con una sola base capaz de adaptarse a cualquier motorización.
Aún no se sabe la fecha para esta nueva plataforma, pero sí se sabe que la nueva generación de sistemas híbridos está prevista para alrededor del año 2030, sin mayor detalle sobre el peso, el consumo, la autonomía o el propio peso.
Toyota y una base para tres propulsiones
La arquitectura se está desarrollando para los compactos berlina, SUV y podría haber cabida para los monovolúmenes. La idea principal es poder reducir el desarrollo de plataformas independientes. Hasta el momento, la opción que se plantea es la del Corolla y el Yaris, que compartan una única plataforma relacionada, además de la ingeniería que ya sí que comparten. Esto simplificaría el desarrollo y bajaría los costes industriales.
Koji Sato, director ejecutivo de Toyota, ya resumió en el Japan Mobility Show de 2025 esta filosofía, donde se habló del Corolla Concept de la siguiente manera: «Ya sea un eléctrico, un híbrido enchufable, un híbrido o un motor de combustión, sea cual sea la fuente de energía, hagamos coches bonitos que todos quieran conducir».
Una berlina, un compacto, un crossover y un GR, eso es lo que aparecía en el concept, y es de esperar que el nuevo Corolla debute el próximo año 2027, y lo haga como modelo del año 2028. Serán cuatro motorizaciones, gasolina, híbrido, enchufable y eléctrico. Y se espera que cuente, para el eléctrico, con una batería de gran capacidad.
Motores más pequeños y baterías un 20% más delgadas
Estamos hablando de un reto técnico, ya que el mismo coche debe ser capaz de montar un motor de combustión, un depósito, un sistema híbrido o una batería grande. El reto está en que cada tecnología requiere un espacio diferente, una refrigeración y una distribución que son completamente distintas.
Toyota quiere hacer los coches más bajos y más aerodinámicos, sin que suponga sacrificar la habitabilidad, y para lograrlo, reducirá el tamaño de los motores, hará las unidades eléctricas más compactas, capaces de integrar el motor, transmisión y electrónica de potencia. Las baterías también serán más finas.
La batería eléctrica será un 20% más baja y aprovechará un 20% mejor el espacio, para lo cual los ingenieros han movido las conexiones eléctricas de las celdas prismáticas, desde la parte superior hacia los laterales. No significa un 20% más de autonomía: es altura, no energía, y sirve para bajar el suelo del coche sin perder espacio para los pasajeros. Toyota no habla de milímetros, el RCZ Vision de Peugeot, con una tecnología distinta, presumía de 110 mm de grosor.
El híbrido que se anuncia lleva un nuevo 1.5 de cuatro cilindros con un motor eléctrico, unos 134 hp, 136 CV, que según los ingenieros sería entre un 10 y un 20% más eficiente que el actual, aunque Nakajima admitió que el nuevo cuatro cilindros es algo más pesado que el tres cilindros de 1,5 litros de ahora. Es menos potencia que los 140 CV del Corolla híbrido de 1,8 litros que se vende hoy en España, y bastante menos que los 196 del 2.0.
El Corolla eléctrico, 400 km y las baterías de estado sólido
Del Corolla enchufable, Toyota solo dice que llevará una batería mayor, para una autonomía eléctrica mayor, sin cifras. El eléctrico tendrá uno o dos motores y, según lo que han contado los ingenieros, al menos 250 millas, unos 400 km de autonomía, aunque Toyota no ha confirmado si se vendería en Estados Unidos, y para Europa se da por hecho, ya que el eléctrico es una realidad conocida desde hace tiempo.
Las baterías de electrolito sólido no formarán parte, de entrada, de esta estrategia en el segmento compacto. Nakajima reiteró el objetivo de introducir la tecnología en 2027, pero Toyota quiere amortizar antes las inversiones en sus baterías convencionales, así que los primeros modelos de la nueva arquitectura usarán baterías de litio más tradicionales. Y no ha dicho si la batería más fina estará desde el primer día.
El riesgo de una misma plataforma para todo
Esta estrategia, sin ser similar, recuerda a la realizada por otros fabricantes. BMW, por ejemplo, mantiene arquitecturas separadas, con la Neue Klasse para los eléctricos y una evolución de su base de combustión para los híbridos y los convencionales. Toyota lo quiere todo en una sola base, y eso puede suponer un riesgo, no es lo mismo una plataforma solo eléctrica, que aprovecha el espacio, reparte el peso y simplifica la estructura, que una que deba adaptarse a las singularidades de cada motorización, podría suponer más costes a largo plazo, y un espacio menos aprovechado.
De momento parece una hoja de ruta en la que no hay fechas cerradas, y todo, al fin y al cabo, dependerá de algo más simple, que el mercado, el de los Corolla, siga siendo competitivo en cuanto al precio, eficiencia y prestaciones frente a rivales hechos solo como eléctricos.









