Hay una frase de Carlos Sainz después de Zandvoort que resume bastante bien dónde están ahora mismo Aston Martin y Williams. El madrileño habló del coche de Fernando Alonso y fue directo: “Está en otra liga”.
No lo dijo después de una clasificación brillante ni de una carrera en la que Aston Martin hubiese terminado luchando por premios mayores. Alonso acabó noveno. Pero ahí está precisamente una de las diferencias que Sainz está viendo entre su Williams y el Aston Martin de Alonso: ritmo de carrera y una gestión de los neumáticos que permite alargar las tandas sin que el coche se venga abajo.
Aston Martin marca el camino
El salto de Aston Martin no se ha producido de un día para otro. El nuevo paquete aerodinámico llegó en Hungría y allí ya dejó algunas señales interesantes. En Zandvoort, con una carrera completa por delante, esas sensaciones tuvieron una confirmación mucho más valiosa.
Alonso salió 18º y terminó noveno. El resultado tiene mérito por la remontada, pero todavía más por la forma en la que se construyó. Aston Martin pudo alargar el primer stint del asturiano hasta la vuelta 28 con los neumáticos blandos y mantener después un ritmo suficiente para entrar en los puntos.
No necesitó esperar a que la carrera se rompiera por completo. El AMR26 tenía algo que durante buena parte del año había faltado: capacidad para cuidar las gomas y seguir siendo competitivo cuando los neumáticos empezaban a caer.
El propio Alonso lo explicó después de la carrera: cuando los neumáticos se desgastan y se puede comparar la calidad de los coches, “el Aston ahí sobresale”.
Carlos Sainz y la distancia con Aston Martin
Williams está en otra situación. El FW48 ha mostrado velocidad en determinados circuitos y momentos de la temporada, pero le está costando mucho más encontrar consistencia en el rendimiento de sus piezas y convertir las mejoras en un paso sostenido hacia delante.
En Zandvoort, Sainz terminó último después del incidente con Alex Albon. Pero el resultado de la carrera fue casi lo de menos dentro de un fin de semana que el propio piloto calificó de muy malo para el equipo y para él.
Lo interesante llegó cuando habló del AMR26 (B). “Está en otra liga”, dijo Carlos Sainz al comparar el rendimiento del coche de Alonso, especialmente en la gestión de los neumáticos. El madrileño también reconoció que no podían luchar con Aston Martin y que ahora mismo tampoco estaba en condiciones de pelear de forma regular con otros coches de la zona media.
Williams se ha quedado en la parte más baja de la parrilla y James Vowles necesita elevar el nivel del equipo para que el proyecto vuelva a avanzar. La apuesta por Sainz forma parte de ese plan. El equipo considera al madrileño una pieza importante para su futuro y su renovación refleja la confianza que Grove mantiene en él, aunque las cifras más altas que se han manejado públicamente (alrededor de 30 millones de euros por temporada) estarían ligadas a objetivos y resultados que ahora mismo quedan lejos.
Sainz lleva meses esperando que en Grove aparezca una evolución como la que ha empezado a mostrar el AMR26. El coche de Alonso ha dado un paso adelante con sus últimas mejoras y el madrileño pone ese trabajo como referencia para un equipo que todavía necesita que sus nuevas piezas tengan el mismo efecto sobre el FW48.

La próxima oportunidad de Williams llegará con la evolución de Bakú
Williams prepara un importante paquete de mejoras para Bakú, que debería acercar al equipo a la pelea por el top-10. Sainz ya ha hablado de la necesidad de entender por qué algunas piezas funcionan y otras no lo hacen como esperaba el equipo antes de dar el siguiente paso.
Algo parecido ha ocurrido con el AMR26. Empezó la temporada muy lejos de donde debía estar y las últimas mejoras han cambiado el panorama. Alonso ha podido volver a pelear por los puntos y Sainz tiene claro qué camino le gustaría ver en Grove.
Es cierto que equipo de Silverstone todavía tiene trabajo por delante. El motor Honda sigue necesitando ajustes, especialmente en la manejabilidad y en la entrega de potencia, y Monza será una prueba complicada por sus largas rectas. Pero el chasis ha dejado una señal mucho más positiva en Zandvoort. Y ahí aparece la frase de Sainz.
Aston Martin no es todavía el coche que pretende ser, pero ya se ha convertido en una referencia para Williams. Alonso tiene delante un camino que empieza a tomar forma… y Carlos espera que las próximas piezas de su coche hagan algo parecido.









