Un verano más, y todavía queda mes y medio para que dé comienzo el otoño, los incendios han vuelto a ser los indeseados protagonistas en España, con varios que han provocado récords negativos de hectáreas quemadas. Estos han sido tan intensos que han puesto de manifiesto la falta de capacidad para hacerles frente, la falta de hidroaviones, insuficientes para controlar a tiempo los incendios de Ávila y Madrid que terminaron por fusionarse, calcinando más de 75.000 hectáreas, y que derivó en una petición de ayuda a países como Grecia e Italia. Y llama mucho la atención que haya que pedir ayuda a otros países cuando en Sevilla y en Francia existe un avión que lleva demostrando en los últimos tres años, en ensayos, que podría ser de gran ayuda con estos incendios tan virulentos, sin que haya necesidad de comprar aviones nuevos.
Es el A400M, el avión de transporte militar de Airbus que se fabrica en la factoría sevillana de San Pablo, se ha transformado en avión cisterna gracias a un kit que la propia compañía ha desarrollado, y que ya ha pasado con éxito las pruebas de vuelo. No está concebido para sustituir a los hidroaviones, sino que está pensado para complementarlos.
El avión para combatir incendios
Cuenta con un sistema tan sencillo como eficaz, y por eso supone una gran ventaja para completar a otros aviones de extinción. Se introduce un depósito de 20.000 litros en la bodega de carga, como si fuera cualquier otro cargamento, se ancla al suelo, se conecta una manguera a la rampa trasera, y en menos de tres horas, lo que se tarda en instalar esto, el avión se transforma en una cisterna gigante. No es necesario instalar bombas de alta presión, ni sistemas hidráulicos adicionales, ni cableado extra, el agua se expulsa por la misma gravedad cuando el piloto inclina ligeramente la rampa y acciona el mando. Una vez que se ha usado y extinguido o controlado el incendio, el kit se retira con la misma facilidad con la que se instaló, y el A400M vuelve a ser el avión de transporte que era antes.
Son 14 los aviones disponibles en estos momentos en la base de Zaragoza, por lo que es innecesario comprar o mantener la flota adicional que está dedicada en exclusiva a controlar los incendios, solo haría falta reservar alguno de ellos para la temporada de verano, y sumar así de golpe un avión con una capacidad que no ofrece ningún Canadair, los aviones cisternas que se usan en la actualidad.
Capacidad del A400M
Durante la pasada primavera de 2025, se realizaron ensayos en Francia, y las cifras no dejan lugar a la duda. El avión pudo volar a menos de 30 metros de altura y a unos 230 kilómetros por hora, es capaz de descargar sus 20.000 litros en menos de diez segundos, generando una línea de retardante de hasta 400 metros de longitud. Su misión no es atacar directamente el foco del incendio, como hace un Canadair, es construir un cortafuegos, un muro que aísle el fuego y frene su avance, por tanto, la extinción definitiva seguirá quedando en manos de los hidroaviones y de los medios terrestres.
Hay que tener en cuenta que el Canadair recoge agua directamente de un lago, un embalse o el mar mientras vuela, encadena rotaciones cortas constantemente, y ataca con precisión el punto exacto del incendio. Pero el A400M no puede recargar de la misma forma, tiene que regresar a un aeródromo, rellenar el depósito en tierra con bombas convencionales. El tiempo estimado para esta operación es de diez minutos según Airbus, y después, despegar de nuevo, un proceso más largo e incómodo, pero que cuando llega, triplica de un solo golpe la carga de un Canadair.
España todavía lo está certificando
Francia ya lo usa; España todavía lo está validando, no vamos a entrar a valorar los tiempos de burocracia en nuestro país, pero resulta curioso que se haya confeccionado en nuestro país, y que sea el país vecino quien lo use primero. Eso sí, Francia se ha saltado el proceso de validación ante la urgencia, quizá aquí se podría haber tomado una decisión extraordinaria ante tal urgencia. En el país galo, con los incendios que han calcinado más de 2.000 hectáreas en la bahía de Arcachon y obligado a evacuar a 12.000 personas, el gobierno francés ha decidido incorporar un A400M equipado con el kit.
El precio también es un obstáculo, y aunque Airbus no ha publicado un precio oficial del kit, las estimaciones del mercado lo sitúan entre los dos y cinco millones de euros por unidad, muy por debajo de los 170-200 millones que cuesta cada A400M de la flota, aunque con ese dinero también podrían comprarse hasta cuatro Canadair, más limitados en volumen, pero especializados en incendios.
Los incendios son cada vez más fuertes y voraces, las elevadas temperaturas, sumadas a otros problemas en los montes, hace que, año tras años, se batan cifras de hectáreas quemadas. Y ningún sistema puede aplacar este problema de golpe, ninguno es completamente efectivo, pero la suma de todos los recursos es vital para poder ser lo más contundente posible y controlar unos fuegos que, con los aviones actuales, no es suficiente. Por las características del A400M, no puede ser una herramienta habitual, necesita pistas relativamente largas, no puede recargar en ríos, embalses o en el mar, pero sí puede ser un recurso muy valioso ante situaciones catastróficas. Estos aviones ya están listos para usarse, solo falta la certificación, que debería acelerarse.









