Hay carreras que se ganan y carreras que sirven para recuperar sensaciones. La de Fernando Alonso en Zandvoort pertenece a las segundas. El asturiano salió 18º y terminó noveno, pero lo más importante no son las nueve posiciones que recuperó. Es cómo las recuperó.
Porque esta vez Alonso no tuvo que esperar a que ocurriera algo extraño delante para meterse en los puntos. Aston Martin le dio un coche con ritmo, los neumáticos aguantaron y el equipo acertó con la estrategia. Y cuando llegó el momento de pelear en pista, Alonso también tuvo con qué hacerlo.
Eso, después de lo visto el sábado, cambia bastante la lectura del fin de semana.
Alonso tenía coche para correr
El 18º puesto de la clasificación había dejado una imagen bastante pobre del nuevo Aston Martin. Alonso y Lance Stroll quedaron fuera en Q1 y volvieron a aparecer las dudas sobre el motor Honda, especialmente por su manejabilidad y por la dificultad para sacar todo el rendimiento en una vuelta. El propio Alonso había explicado que el coche había mejorado mucho en poco tiempo, pero que todavía había trabajo por hacer en la unidad de potencia.
La carrera ha contado otra historia. La diferencia se ha visto desde el ritmo de carrera. El AMR26 no necesitó una situación completamente fuera de lo normal para avanzar. Alonso pudo alargar su primer stint, cuidar los neumáticos y esperar su momento. Cuando otros empezaron a perder rendimiento, el Aston Martin de Alonso seguía teniendo vida en sus gomas. Y eso es, probablemente, lo más importante.
Durante buena parte de la temporada, Alonso ha tenido que sacar mucho más de lo que parecía tener el coche. Hoy ha sido diferente. La estrategia de Aston Martin acompañó, pero también había un monoplaza capaz de mantener el ritmo cuando la carrera empezó a exigir algo más que una vuelta rápida.
Alonso fue ganando posiciones y terminó noveno. No es un resultado que vaya a cambiar de repente las aspiraciones de Aston Martin, pero sí es un resultado que confirma algo que ya se había empezado a ver en Hungría: el coche ha dado un paso adelante.
El propio Alonso ya había hablado antes de Zandvoort de una mejora de alrededor de tres segundos en apenas dos carreras y de un chasis con más agarre mecánico. También había señalado que esa mejora se notaba especialmente en la gestión de los neumáticos. En carrera, por fin, se ha visto.

La gran estrategia de también hizo su parte
Aston Martin no se precipitó. Alonso pudo estirar el primer neumático hasta la vuelta 32 y eso le permitió tener otra carrera distinta a la de quienes tuvieron que parar antes. En una pista en la que adelantar no resulta sencillo, tener un neumático que todavía responde cuando los demás empiezan a sufrir vale mucho.
Ahí estuvo una de las claves del noveno puesto. No fue solamente una cuestión de velocidad. Fue una carrera de esperar el momento justo. Alonso esperó, conservó cuando tenía que conservar y atacó cuando apareció la oportunidad.
Y cuando tuvo que defenderse, también lo hizo. Eso es precisamente lo que echábamos de menos en muchas de las carreras anteriores, que el equipo pudiera darle a Alonso una herramienta con la que trabajar durante las 72 vueltas.
Honda todavía tiene trabajo, pero la película ha cambiado
Claro que sería un error salir de Zandvoort diciendo que Aston Martin ya ha solucionado sus problemas. No los ha solucionado. O al menos no todos.
El sábado estaban ahí. La falta de potencia y, sobre todo, las dificultades de manejabilidad de la nueva evolución de Honda condicionaron la clasificación. El equipo sabía que tenía margen de mejora y Honda ya había admitido que necesitaba trabajar en el control y en la consistencia de la unidad de potencia.
Pero tampoco sería justo quedarse con esa fotografía. El domingo el motor evolucionado ha formado parte de un conjunto que ha permitido a Alonso hacer una de sus mejores carreras del año.
Y eso quizá sea lo más interesante que deja Zandvoort para Aston Martin. El equipo no necesita inventarse una carrera perfecta para sumar puntos.
Hoy ha encontrado rendimiento donde antes había problemas y, sobre todo, ha demostrado que el trabajo realizado durante el parón y en las últimas carreras empieza a tener una traducción más clara en pista. Fernando lo necesitaba, y Aston Martin también.
Y después de salir 18º y acabar noveno, el resultado puede parecer pequeño visto desde fuera. Para el equipo, probablemente sea bastante más importante que eso.









