En la Fórmula 1 hay cosas que el dinero no puede cambiar, y la más importante es el tiempo. El proyecto de Aston Martin y Honda se ha metido en un túnel oscuro del que no es fácil salir. Lo que se prometió como un coche capaz de pelear con los mejores es hoy un monoplaza que sufre en la cola de la parrilla. La distancia con la cabeza es tan grande que nadie en el equipo se atreve a decir cuándo podrán estar arriba.
La unión con los japoneses era la gran esperanza para 2026, pero el estreno ha sido un golpe de realidad. Shintaro Orihara, el jefe de pista de Honda, ha sido muy claro al decir que el trabajo llevará mucho más tiempo del esperado.
No se trata solo de que el motor tenga -por ahora- una velocidad muy lejana a los mejores, sino de que tiene problemas graves de vibraciones y fallos de funcionamiento que no se arreglan de un día para otro.
En Miami van a poner piezas nuevas, pero solo sirven para que el motor no falle tanto y para que el coche sea un poco más fácil de conducir. El rendimiento de verdad, el que permitiría a Alonso competir por posiciones mayores, no se espera hasta después del verano.
Honda necesita llevar el motor al banco de pruebas y trabajar durante meses para encontrar la potencia que les falta ahora mismo. Hasta entonces, Alonso tendrá que conformarse con pelear por entrar en los puntos.
Aston Martin y Honda buscan el camino para ser más rápidos
A veces se pone el ejemplo de McLaren, que en años como 2023 empezó muy mal y terminó ganando carreras. Alonso también lo menciona para dar ánimos a sus mecánicos, pero la situación de Aston Martin es distinta. El reglamento de ahora es muy estricto y los equipos de arriba, como Red Bull o Ferrari, ya tienen sus coches muy bien afinados. Recortar esa distancia cuando empiezas tan atrás es una tarea casi imposible en mitad de una temporada.
De hecho, el comentarista e ingeniero Toni Cuquerella cree que Aston Martin todavía está intentando entender por qué el coche no funciona. «Hay problemas que [en Aston] tendrán y todavía no saben que existen», se refirió Cuquerella en palabras para Marca.
Claro que cuando un coche tiene tantos problemas, intentar solucionar uno a veces acaba provocando otro distinto. Según los datos que se ven en la pista, el coche de Alonso está a tres segundos de los mejores. Estar a tres segundos de la cabeza significa que no hay una pieza milagrosa que arregle el coche. Los datos no engañan: para estar cerca de los mejores, el equipo tiene que cambiar el diseño casi por completo.
Fuera de la pista, el proyecto deportivo arrastra el mismo problema. Honda llegó tarde por sus líos internos y su salida de la F1, y en Aston Martin no supieron a tiempo que los japoneses venían con retraso. Los parches no han servido de nada. Lo avisó Newey al decir que el objetivo real tiene que ser 2027 y el discurso no cambia por muchas carreras que pasen. «Honda debe encontrar a la gente adecuada y marcar el rumbo. No mejorarán hasta 2027, esto sigue siendo un desastre», asegura Brundle, analista en Sky Sports.
Alonso espera a Adrian Newey
Tener a Fernando Alonso en el coche es una garantía de que se va a sacar el máximo provecho de lo que haya, pero el asturiano no puede hacer milagros si el motor no empuja.
Alonso sabe que los ingenieros necesitan tiempo y que las cosas en la Fórmula 1 van despacio, pero también sabe que su carrera no va a durar para siempre. Él ha apostado fuerte por este proyecto, pero ver que el coche no mejora es frustrante para cualquier piloto que ha sido campeón.
La gran esperanza de todos es lo que pueda hacer Adrian Newey, el mejor diseñador de la historia, para hacer mejor al AMR26. Pero Newey no es un mago y él mismo ha dicho que el coche no será realmente bueno hasta 2027. Eso deja a Alonso en una situación difícil: tiene que aguantar todo este año y el que viene sabiendo que el coche no es el que él querría. Esto es algo que ya señaló Pedro de la Rosa en la F1 Arcade de Madrid. «Fernando sólo piensa en cómo mejorar el coche«, apuntaba.

El verano, fecha límite para decidir el futuro del AMR26
Otro nombre clave es el de Lawrence Stroll. El jefe es quien decidió cambiarlo todo, pero su paciencia tiene un límite. Su relación con Newey es muy buena, pero a nadie le gusta ver a su equipo perdido en la pista.
El tiempo es el enemigo, y aunque en Miami intenten maquillar la situación, la realidad es dura. «Mejorarán lo que hay, pero están a tres o cuatro segundos. Son de una categoría diferente», sentencia Brundle.
El Gran Premio de Miami será otra prueba de paciencia. El equipo llevará algunas mejoras, pero no van a cambiar el lugar que ocupa Aston Martin en la fila. Todo depende de que Honda consiga que el motor funcione bien en verano. Si para entonces no han dado un paso adelante, el equipo tendrá que decidir si sigue gastando dinero en este coche o si se olvida de este año para centrarse ya en el siguiente.
Al final, Aston Martin tiene todo lo que hace falta: dinero, buenos ingenieros y al mejor piloto. El problema es que no han tenido el tiempo que hacía falta para hacer las cosas bien desde que empezó el proyecto.





