Un equipo de la Universidad de Cornell ha logrado un avance que podría cambiar por completo la forma en que reciclamos las baterías de litio de los vehículos eléctricos. En lugar de destruirlas, ahora es posible regenerarlas casi por completo con un método más limpio, económico y respetuoso con el medio ambiente.
Adiós al reciclaje destructivo
Hasta ahora, el final de una batería de vehículo eléctrico era un proceso brutal. Las baterías podían acabar como almacenamiento de energía o en plantas de reciclaje donde las trituraban, las fundían a altas temperaturas o las convertían en una “masa negra” que luego se disolvía con ácidos. Un método caro, contaminante y que desperdicia mucha energía solo para recuperar níquel, cobalto y otros minerales escasos.
Los investigadores de Cornell encontraron una alternativa radicalmente diferente y es que afirman que no hace falta destruir la batería para salvarla.
DEER: la regeneración directa que mantiene todo intacto
El nuevo proceso se llama Regeneración Directa Electrodo-a-Electrodo (DEER). En lugar de desguazarlo todo, los científicos abren la carcasa de la batería con cuidado y extraen los electrodos. Luego los sumergen en un baño electroquímico especial basado en una sustancia llamada 1,3-dimetil-2-imidazolidinona.
Este líquido actúa de forma selectiva porque disuelve la capa gruesa y aislante (conocida como interfase electrolítica sólida) que se acumula con el uso y que impide el flujo normal de energía, pero deja intactas las estructuras delicadas del electrodo.
El resultado es bastante loco y es que las baterías recuperan hasta el 95 % de su capacidad original. Además, según los cálculos del equipo, este método podría reducir los costes de reciclaje en un 56 %.
Menos contaminación y más autonomía
Este enfoque no solo es más eficiente, sino también mucho más limpio. Reduce significativamente la contaminación del aire y el consumo de agua. Al mantener los componentes intactos, elimina además la necesidad de depender de cadenas de suministro internacionales que complican todo y que son tremendamente costosas.
Tal y como te puedes, imaginar, en un momento en el que los minerales críticos para las baterías escasean y muchos países dependen en gran medida de importaciones, esta tecnología abre la puerta a un reciclaje más localizado, rápido y sostenible.
Próximos desafíos
Según comentan en Energy and Environmental Science, e método ya funciona muy bien con baterías que se encuentran entre el 70 % y 80 % de su estado de salud, que es precisamente cuando la mayoría de las baterías de vehículos eléctricos se retiran de servicio.
Los investigadores ahora planean escalar la tecnología para baterías de mayor tamaño y trabajar en otras causas de degradación, como la pérdida permanente de litio, con el objetivo de ampliar aún más el servicio de recuperación.













