Adrian Newey llegó hace más de un año a Aston Martin, parecía la pieza definitiva para que una escudería, que lleva años invirtiendo en personal, en la fábrica y en tecnología, diera el paso definitivo para codearse con los mejores. Llegó para ser el líder de la nueva era de la F1, para diseñar un coche ganador, el último de su carrera casi con toda probabilidad.
Y su llegada coincidía con la nueva alianza con Honda, el mismo motorista que con el gurú de la F1, había logrado dominar la F1 con Red Bull. Sin embargo, la firma nipona, nada ver que esta estructura ganadora, ha sido un completo desastre, confeccionando un motor que no es capaz ni de terminar carreras. La firma japonesa lo eclipsado todo, incluso los defectos en el monoplaza de Newey, que los hay.
La llegada de Adrian Newey
Lawrecen Stroll confió todo su proyecto a Adrian Newey, incluso le ha dado un poder que nunca antes había tenido, incluso responsabilidades que nada tenían que ver con lo que le ha llevado a ser el ingeniero más laureado de la historia. Es el precio que tuvo que pagar para convencerle, dinero, acciones, más peso dentro del equipo, y la opción de trabajar cerca de casa. En la puja había otros equipos, Ferrari sin ir más lejos, pero las condiciones ofrecidas por el magante canadiense eran irrechazables.
Llegó en el mes de marzo de 2025, centrado al 99,9% en esta temporada, no sin antes, echar un ojo al AMR25 para salvar una temporada que comenzó siendo un auténtico desastre, aunque visto como están este año, fue hasta buena. Llegó tarde, con ideas revolucionarias, lo que obligó a partir de cero con el AMR26, también con la unidad de potencia con Honda, que tenían un proyecto preconcebido que nada tenía que ver con lo que luego solicitó Newey, hubo que partir de 0, con retraso.
Se asumió ese déficit de tiempo, se confiaba en que, quizá llegarían un poco tarde al inicio de este 2026, pero se confiaba comenzar, como muy mal, en una zona media y que se pudiera evolucionar a lo largo de la temporada para terminar pelando por victorias. Incluso se hablaba de la posibilidad de luchar por un Mundial, se aseguraba que serían campeones del mundo en algún momento, quizá no en 2026, pero sí en 2027 o 2028. Las expectativas eran muy altas, pero la realidad es completamente contraria.
El desastre de Honda
Qué decir que no se haya dicho ya. Honda nada tiene que ver con esa estructura que dominó con Red Bull en los últimos años, pero se confiaba en que hubieran aprendido a manejarse al más alto nivel competitivo. Sin embargo, en el mes de noviembre, ya se sabía el desastre que tenían entre manos. Sorprende que, hasta entonces, con tanta inversión de los de Silverstone, no lo supieran antes, no hubieran mandado a alguien ha supervisar el trabajo nipón, ya no para ver si hacían bien o mal las cosas, simplemente, para que la comunicación entre ambos fabricantes hubiera sido más directa. Una decisión cuyo responsable directo tiene que ser el propio Adrian Newey, quizá la falta de experiencia a la hora de liderar no le hizo considerar este aspecto.
Nada se pudo hacer, se vio en los test de Barcelona, luego en Bahréin, y la confirmación ha sido con el inicio de la temporada, uno de los más penosos en la historia de este deporte. Un motor con vibraciones que lo hacen incendiable, poco fiable, lejos de liberar toda su potencia. Uno errores que tapan la primera obra de Newey en Aston Martin.
Algo más que el motor
Pero el liderazgo de Newy también ha fallado en aspectos directos de Aston Martin más allá de Honda. El ingeniero afirmó que eran los quintos en aerodinámica. No se sabe bien en qué datos se basa, porque al no haber liberado toda la potencia del motor Honda, no se pueden sacar conclusiones claras en este aspecto. Pero de ser así, de ser el quinto coche, sorprende viviendo de él acostumbrado a fabricar los mejores coches. No siempre lo logra desde el primer momento, pero se esperaba que fuera mejor en este sentido.
Por otro lado, el AMR26, pesa 10 kilos del peso mínimo permitido, solo le supera el Williams de Carlos Sainz, por mucho, eso sí. Esto supone un elevado déficit, y culpa de ello se debe al diseño extremo de Newey. A ello, hay que sumarle los problemas para fabricar, por primera vez, su propia amortiguación y su propia caja de cambios, esta última, mal sincronizada con el motor.
Desde Honda asumen su culpa, su mal trabajo, pero ya lo han dicho, los problemas de vibraciones y de fiabilidad, también tienen que ver con el chasis, no hay un solo culpable del desastre. Ya hay mejoras en este sentido para Miami, también de motor, veremos lo que se mejora.
Muchos ponen en duda ahora los métodos de Adrian Newey, su forma de trabajar, su lápiz, su libreta, su pizarra y sus dibujos. En un mundo tan tecnológico y de tanta innovación como la F1, muchos consideran que el tiempo del mejor ingeniero que ha dado la F1, ha terminado. El tiempo lo dirá, a no ser que Stroll time decisiones drásticas, pero lo normal, es que haya tiempo para poder evaluar su trabajo.





