Mónaco.- La paciencia de Fernando Alonso no tiene límites. Si bien en otras épocas anteriores hubiera estallado, este año, pese a todo, resiste con su filosofía zen. A pesar de no terminar varias carreras, de contar con un motor con deficiencias severas, con una caja de cambios desincronizada que resta confianza a los pilotos, con un chasis por debajo de las expectativas y hundido en la parrilla, con una pobre gestión y recuperación energética en el monoplaza y con alguna tara más. Aun así, con meses de sufrimiento y estancados en el fondo de la tabla, al asturiano no le salen canas y resiste.
El sábado, tras la qualy de Mónaco, consideró que había completado una vuelta notable. Exprimió su AMR26 y no bajó el eterno corte de las siete décimas respecto al peor tiempo para pasar a Q2. Alonso se fue de la mano de su compañero Lance Stroll fuera a las primeras de cambio, como viene siendo costumbre este año. Lleva meses aguantando pacientemente y todavía quedan unas cuantas semanas hasta el esperado paquete de mejoras que cambiará todo «drásticamente».
En ese corralito del sábado, su primera muestra de hastío y hartazgo: «Es bastante repetitivo, es realmente molesto. Cada fin de semana decimos que hasta después del verano no tenemos actualizaciones en el coche y estamos detrás de la parrilla. Así que sí, intentamos ir lo más rápido posible cada fin de semana». Mucho está aguantando. Y siguió reflexionando tras dar cada semana el mismo discurso. «Intentamos dar algunas buenas vueltas, y creo que hoy hice una buena vuelta aquí en Mónaco con el coche que tenía. Solo hay un coche igual al nuestro e intentamos presionar a los demás, pero no hay otra competición más que esta».
Habla de 2030
Sin embargo, esa paciencia que parece que se agota es un simple espejismo. Unos instantes después, el español menciono el año 2030, que es lejanísimo. Lo hizo en varias ocasiones. No es que por aquel entonces vaya a seguir pilotando en Fórmula 1, tal vez siga vinculado de otra forma. «No son coches buenos. Nosotros no debemos criticar, aunque algunos lo hacemos más en público, pero lo seguro es que ya están comentando para cambiar el motor del 2027 en la sexta carrera… No hay nada que hacer con esta generación de coches, es lo que tenemos hasta 2030… o más”.
Y siguió empeñado en 2030, en la nueva normativa, mucho más atractiva que la actual. ¿Cómo puede pensar tan a largo plazo si la primera misión, a corto plazo, es mejorar el coche en los próximos meses, en 2026? “Así que tenemos el mismo coche hasta 2030. Lo que nosotros tenemos que hacer es el coche más rápido en 2030”, lanzó. Todo ello sin saber qué será de él el curso que viene pues termina contrato con Aston Martin a final de temporada.
Su futuro está condicionado directamente por la mejora de rendimiento que sufra el monoplaza aunque cada vez, a juzgar por sus declaraciones, parece que hay más opciones de que siga pilotando y renueve una temporada más. Desde luego, la paciencia de un bicampeón atascado en el fondo de la parrilla está a otro nivel. Difícil de entender.









