Imagina un vehículo de casi 10 metros de largo, más potente que un Formula 1, que no contamina nada y que usa el mismo combustible que impulsa los cohetes de SpaceX. Pues no, no es un hiperdeportivo, ni un prototipo de Elon Musk. Lo fabrica una empresa británica de excavadoras. Sí, has leído bien: JCB, la famosa marca de maquinaria amarilla para obras y campos, quiere batir un récord de velocidad en tierra con un monstruo de hidrógeno al que han llamado Hydromax.
Hace 20 años, esta misma compañía ya dejó atónito al mundo con el Dieselmax, un bólido que alcanzó 563 km/h y que sigue siendo el récord mundial para vehículos diésel. Ahora quieren superarse.
Hydromax: 9,75 metros de hidrógeno puro
JCB lo ha vuelto a hacer y pone un nuevo récord encima de la mesa. Se llama Hydromax. Mide 9,75 metros de largo (más que una furgoneta de mercancías) y esconde bajo su carrocería de fibra de carbono un sistema de propulsión revolucionario: dos motores de combustión interna alimentados por hidrógeno que desarrollan en conjunto 1.601 CV (1.579 bhp según otras fuentes).
Es decir, la misma potencia que un Bugatti Chiron Super Sport, pero con un combustible que solo emite vapor de agua. Nada de diésel, nada de gasolina, nada de CO₂. El proyecto ha sido un rompecabezas de ingeniería de 5 años y ha costado alrededor de 100 millones de libras (unos 115 millones de euros). JCB no ha ido sola: ha contado con la ayuda de Prodrive, una de las empresas de ingeniería más prestigiosas del mundo del motor.
¿Por qué una empresa de excavadoras quiere batir un récord de velocidad?
Esa gran inversión no se hace de forma aleatoria. Aunque es evidente que JCB no quiere vender coches rápidos. La empresa fabrica excavadoras, retroexcavadoras, tractores y maquinaria pesada. Y esa maquinaria, hoy por hoy, funciona con diésel. Pero a nivel global se están endureciendo las normas de emisiones. Los motores diésel grandes tienen los días contados.
Buscando alternativas a la combustión tradicional para sus excavadoras, la empresa británica tuvo claro que apostar por el eléctrico no era una opción, porque las baterías pesarían toneladas y tardarían horas en recargarse.
Por eso JCB lleva años apostando por el hidrógeno como combustible para sus máquinas. Ya tienen prototipos de excavadoras con motor de hidrógeno. Y con el Hydromax quieren demostrar dos cosas: que el hidrógeno puede dar mucha potencia (1.600 CV no es broma), y que es fiable y rápido (si aguanta 640 km/h, aguanta cualquier obra).
El presidente de JCB, Lord Bamford, lo dijo claro: «Si te tomas en serio las emisiones, tienes que tomarte en serio el hidrógeno. Y un proyecto de récord de velocidad es la manera perfecta de demostrarlo».
Un récord que lleva 20 años imbatido
Como ya hemos dicho, no es la primera vez que la empresa consigue un récord con éxito. Hace 20 años, en 2006, construyeron un extraño vehículo de 9 metros con forma de cigarro puro que se lanzó a toda velocidad. Llevaba dos motores diésel de 750 caballos cada uno.
Era el Dieselmax que alcanzó los 563,418 km/h y se llevó el récord mundial de velocidad para motores diésel. Veinte años después, nadie ha podido superarlo. Sigue intacto. Y lo pilotó el comandante de ala de la RAF Andy Green, el mismo hombre que en 1997 rompió la barrera del sonido en tierra a 1.227 km/h con el Thrust SSC. Ahora, dos décadas más tarde, JCB vuelve a la carga con el hidrógeno.
Todos los detalles de la prueba
Las pruebas comenzarán en julio de 2026, y el intento oficial será durante la Bonneville Speedweek, que se celebra del 1 al 7 de agosto. El escenario: las míticas Salinas de Bonneville en Utah, una superficie plana como un espejo y perfecta para estos desafíos.
Al volante del Hydromax estará de nuevo Andy Green, el piloto de la Royal Air Force que ya pilotó el Dieselmax hace 20 años y que está entusiasmado con el proyecto: «Hydromax es más ligero, más potente y más rápido que su predecesor. Este agosto vamos a batir el récord mundial de vehículos propulsados por hidrógeno. Vamos a demostrar al mundo lo buena que es la ingeniería británica».
Bajo la supervisión de la FIA (Federación Internacional del Automóvil), el Hydromax intentará: superar los 563 km/h del Dieselmax (récord diésel), superar los 640 km/h (el objetivo declarado), y, de paso, establecer el récord mundial de velocidad para un vehículo de hidrógeno.
Así que el Hydromax no es solo un juguete caro de una empresa de excavadoras. Es un declaración de intenciones y una apuesta por el hidrógeno que puede marcar el camino que ya varias marcas están siguiendo para trasladarlo al mercado de coches tradicionales.









