El Gran Premio de Mónaco ya está aquí, y en el box de Aston Martin el ambiente es muy distinto al que cabría esperar en una de las citas más especiales del año. Tras cinco carreras disputadas en esta temporada 2026, la realidad del proyecto conjunto entre la escudería británica y Honda es que el equipo ha consumido su asignación de componentes eléctricos a un ritmo que no estaba en los planes de nadie.
La situación ha dejado a los de Silverstone en una posición muy delicada, obligándoles a hacer equilibrios constantes para evitar penalizaciones que, a estas alturas del calendario, arrastrarían aún más sus dolencias.
Aston Martin consume en cinco carreras las baterías de toda la temporada
Para entender el alcance del problema basta con mirar el caso de Lance Stroll. El piloto canadiense montó en la última carrera su cuarta batería y su cuarta centralita de la temporada. El reglamento de la Fórmula 1 es tajante en este aspecto: cada piloto solo tiene permitidas tres unidades de cada componente para todo el año. Al haber superado ese cupo, el coche número 18 ya arrastra las penalizaciones automáticas que establece la FIA.
Así, Stroll no solo ha tenido que cumplir en Canadá con el castigo por el exceso cometido, sino que está sentenciado a repetir esta misma penalización cada vez que el equipo se vea en la necesidad de estrenar una nueva pieza por precaución o desgaste.
Aston Martin se ha fundido en cinco carreras el material que debería haber durado toda la temporada, un escenario que complica enormemente la vida al equipo. Lo que en cualquier otra circunstancia sería un peaje inevitable durante los compases finales del campeonato, aquí supone tener que gestionar las piezas con cuentagotas durante las diecinueve carreras que restan. Con este ritmo de cambios, Stroll saldrá desde el fondo de la parrilla en casi cada carrera, independientemente del puesto que consiga en la clasificación.
El AMR26 da señales de vida pero las sanciones por baterías acechan a Alonso
En el caso de Fernando Alonso, la situación es ligeramente distinta, aunque no por ello menos preocupante. El asturiano, por ahora, ha gastado dos baterías y dos centralitas. Esto le deja con un margen mínimo: apenas le queda una unidad nueva de cada componente antes de verse obligado a cruzar la misma línea roja que su compañero.
Si el motor Honda sigue mostrando esta tendencia al consumo prematuro de piezas, Alonso está a una sola avería, o a una decisión de precaución por parte de los ingenieros, de entrar de lleno en el bucle de sanciones. Es decir, el bicampeón camina sobre el alambre con un solo repuesto disponible para siete meses Grandes Premios.
Lo más irónico de todo este asunto es que el equipo verde parece haber encontrado algo de ritmo. Tras un comienzo de año arduo, áspero y muy, muy delicado, el AMR26 dio señales de vida en la última carrera, donde Alonso consiguió acercarse a la zona media y mostró una conexión mucho más natural con el monoplaza.
El propio piloto asturiano reconoció al bajar del coche que la entrega de energía y el comportamiento general habían mejorado sustancialmente respecto a las citas anteriores. Esta progresión queda supeditada a que no surja ninguna urgencia que obligue a los ingenieros a cuidar las piezas por delante del rendimiento en pista.

Aston Martin encuentra en Mónaco una oportunidad pese a sus límites
De cara a este fin de semana en Mónaco, el equipo de Alonso afronta un reto mayor. El circuito urbano, caracterizado por sus curvas lentas y su exigencia en la entrega de potencia, es un escenario donde el Aston Martin podría ser ciertamente competitivo, pero el equipo se podría ver obligado a limitar el kilometraje en las sesiones de entrenamientos libres del viernes.
Menos vueltas en pista suponen menos datos para ajustar el coche a la perfección, lo que deja a la escudería con menos margen de error frente a rivales que no tienen este lastre sobre sus hombros. Los ingenieros saben que si quieren pelear el sábado deben reservar la vida útil de las baterías actuales para las sesiones donde realmente importa el tiempo de vuelta.
La pregunta que flota en el paddock es hasta qué punto este lastre de piezas va a condicionar el desarrollo del coche durante el resto del verano. La necesidad de seguir acumulando kilómetros para validar piezas choca de frente con la fragilidad de los componentes. Si el coche no rueda, el desarrollo se detiene; si lo hace, el riesgo de agotar la vida útil de las baterías dispara las penalizaciones. Alonso y Stroll encaran los próximos meses bajo la presión de no poder fallar en el garaje, conscientes de que una mala gestión del kilometraje condena el fin de semana antes de arrancar. La temporada se hace muy larga, y Aston Martin ya ha agotado sus comodines.









