Silverstone se le ha quedado pequeño a Aston Martin esta semana. No solo por ser el circuito que hace de casa para el equipo británico, sino porque justo detrás del trazado está el Campus Tecnológico donde ya se cuece la próxima actualización del AMR26.
Adrian Newey ha sido la voz cantante del equipo durante el fin de semana del Gran Premio de Gran Bretaña, donde se encuentra Autonoción.com presente, y ha repartido pistas en varias entrevistas que apuntan todas hacia lo mismo: en Hungría llega lo importante.
Aston Martin guarda sus grandes cartas para Hungría y Zandvoort
El propio Newey ha reconocido que el equipo dio un golpe de timón tras la primera cita del año en Australia. En vez de ir soltando piezas sueltas carrera tras carrera, decidieron parar y preparar algo más grande e importante. Lo explicó así el ingeniero británico: «Tras Melbourne, decidimos que no tenía sentido introducir pequeños cambios que nos dejarían sin posibilidades de sumar puntos. Así que nos quitamos un poco de presión, nos reagrupamos, implementamos sistemas para el futuro y trabajamos en una mejora importante que esperamos lograr en Hungría».
Ese mismo discurso, casi calcado, lo repitió ante la prensa el jueves en las instalaciones de Silverstone. Y deja bastante claro que en Aston Martin no ha habido nada de improvisación: han preferido pasar unas semanas discretas al fondo de la parrilla a cambio de reunir todos los recursos en un desarrollo que, se cuenta, toca de lleno el chasis del monoplaza.
La cosa no termina en Hungría. Newey ha contado que el trabajo seguirá en Zandvoort, donde Honda también estrenará novedades en la unidad de potencia. Sus palabras: «Habrá más novedades en Zandvoort, junto con una mejora que Honda presentará específicamente para ese circuito».
Queda por saber si esa mejora del motor japonés vendrá acompañada de más piezas en el chasis, como pasó en Hungría, o si será cosa solo del propulsor. Orihara, responsable de Honda, soltó también alguna pista el jueves, aunque sin aclarar del todo el asunto. Lo que sí parece seguro es que Aston Martin se ha marcado un calendario de mejoras por etapas, con la idea de llegar a mitad de temporada con un coche bastante distinto al que hemos visto hasta ahora.

Una mejora de dos segundos y medio. El nuevo objetivo será pelear por entrar en la Q2
Newey no ha prometido un cambio espectacular ni ha querido inflar las expectativas. Lo que busca es que el equipo pueda pensar en puntos otra vez, aunque sea de forma modesta.
Lo resumió así: «Para entonces (por Zandvoort), espero que al menos estemos en posición de sumar puntos. No digo que estemos entre los diez primeros, pero si al menos logramos clasificarnos para la Q2, ya veremos qué pasa desde ahí».
Es su forma de bajar la presión sin renunciar a la ambición. En el box saben que pasar de rondar el fondo de la Q1 a pelear la Q2 puede sonar a poco, pero en la Fórmula 1 de hoy, donde todo se decide por milésimas, es prácticamente cambiar de liga.
Por el paddock ya se habla de cuánto tiempo por vuelta le falta al AMR26 para lograrlo. La cifra que más se repite es de dos segundos y medio, que no es casualidad: es más o menos lo que separó a Aston Martin de equipos como Haas y Williams en la pelea por la Q2 durante la clasificación de Silverstone.
Si esas cuentas salen con las piezas nuevas de Hungría y lo que llegue después en Zandvoort, el equipo de Fernando Alonso y Adrian Newey podría dar por fin el paso que persigue desde hace meses. De momento son solo previsiones y un plan que se ha ido contando poco a poco. Habrá que esperar a que el coche salga a pista para saber si todo esto se cumple.









