Carlos Sainz ya sabe qué se siente al conducir un Fórmula 1 por Madring. Lo hizo antes que nadie de la parrilla y desde entonces ha hablado del circuito con una mezcla poco habitual de entusiasmo y cautela. “Lo que está claro es que es un circuito muy complicado, muy espectacular”, explicó el madrileño en Monza a Autonoción después de conocer el trazado. Y añadió algo que probablemente resume mejor que cualquier plano lo que espera a la Fórmula 1 este fin de semana: “Todos lo hemos dicho tras hacerlo en el simulador, que nos ha sorprendido lo complicado que es y lo difícil que será”.
El viernes, cuando comiencen los entrenamientos del Gran Premio de España, esa opinión dejará de ser una referencia para convertirse en una experiencia compartida por toda la parrilla. Madring tiene 5,4 kilómetros y 22 curvas, pero su personalidad está en cómo mezcla zonas muy distintas. Hay partes rápidas, frenadas fuertes, curvas enlazadas y, sobre todo, una sección que no se parece a ninguna otra del calendario: La Monumental, una curva peraltada de unos 550 metros y hasta un 24% de inclinación.
Madrid lleva meses imaginando cómo será una carrera de Fórmula 1 en este escenario. Lo ha hecho a través de simuladores, planos, obras y las primeras vueltas de otras categorías. Pero la llegada del campeonato cambia completamente la escala. Los coches de F1 serán los más rápidos que hayan pasado por Madring y durante tres días el circuito dejará de ser una construcción nueva para convertirse en un lugar de competición.
Madring recupera una historia que Madrid perdió hace 45 años
Hay otra razón por la que este Gran Premio no empieza de cero. La Fórmula 1 ya estuvo en Madrid. El Jarama acogió el campeonato en once ocasiones entre 1967 y 1981 y aquel último Gran Premio dejó una de las imágenes más recordadas de la historia de la categoría: Gilles Villeneuve ganó con su Ferrari después de contener durante buena parte de la carrera a varios coches más rápidos.
Williams ha querido recuperar precisamente ese recuerdo para el regreso de la Fórmula 1 a la capital. El equipo competirá este fin de semana con una decoración inspirada en el FW07C de 1981, el coche con el que la escudería consiguió aquel año sus primeros títulos de pilotos y constructores. Carlos Sainz estuvo presente en la presentación de la decoración en Callao, una imagen que une aquel Madrid de los años ochenta con el piloto que ahora representa a la ciudad en su nueva etapa con la Fórmula 1.
El Jarama terminó saliendo del calendario porque el circuito se había quedado pequeño para las necesidades de la Fórmula 1. La falta de espacio para ampliar las instalaciones y las exigencias de unos monoplazas cada vez más grandes y rápidos hicieron imposible mantener aquella etapa. Madrid vuelve ahora con un proyecto completamente distinto, construido alrededor de IFEMA y concebido para permanecer en el calendario durante años.

Fernando Alonso llega a Madrid después de un Monza difícil
Para Fernando Alonso, el regreso de la F1 a Madrid llega además en un momento importante para Aston Martin. El equipo salió de Monza con una realidad que ya conocía, pero que el circuito italiano hizo especialmente visible, y es la falta de potencia del motor Honda. Las largas rectas del trazado italiano dejaron al AMR26 entre los coches con menor velocidad punta y los dos Aston Martin terminaron abandonando.
Madring plantea un escenario distinto al equipo de Alonso. El circuito utiliza rectas con una parte más técnica y no depende de la velocidad punta de la misma manera que Monza. En Aston Martin creen que esa variedad puede encajar mejor con el AMR26, especialmente después de las mejoras introducidas en el chasis durante las últimas carreras. Honda también considera que su segunda especificación ha mejorado el comportamiento de la unidad de potencia, aunque las grandes mejoras no llegarán hasta 2027.
Alonso no necesita hacer demasiadas cuentas para saber qué significa eso. Después del noveno puesto de Zandvoort, donde el Aston Martin volvió a mostrar señales de recuperación, Monza fue un paso atrás. El propio piloto ya había dejado claro que no quería acostumbrarse a pelear por posiciones que no corresponden a sus expectativas. Antes de llegar a Madrid lo resumió de una manera mucho más sencilla: “Con ganas de que lleguen las próximas carreras, sabemos que habrá fines de semana en los que suframos pero en otros circuitos iremos mejor. Puede que el próximo [Madrid] sea una de nuestras oportunidades, así que con muchas ganas”.

El primer Gran Premio pondrá a prueba todo lo que se ha previsto en Madring
Hasta ahora, buena parte de lo que se sabe sobre el circuito procede de simulaciones y de las primeras categorías que han rodado allí. La Fórmula 3 ya dejó una pista de lo que puede ocurrir: su estreno estuvo marcado por numerosos incidentes y banderas rojas. La F1 llega con coches mucho más rápidos y con una carga aerodinámica y unas exigencias completamente diferentes.
También habrá que ver cómo responde el asfalto nuevo cuando los monoplazas empiecen a acumular vueltas, cómo funciona La Monumental en condiciones de carrera y qué papel tiene el calor previsto durante el fin de semana. Son cuestiones que ningún simulador puede resolver por completo. Los equipos llegan con miles de horas de trabajo detrás, pero las primeras sesiones serán las que empiecen a convertir todas esas previsiones en datos reales.
Y mientras los ingenieros estén pendientes de los tiempos, Madrid tendrá otra historia que contar. La ciudad llevaba 45 años sin un Gran Premio de Fórmula 1 y el domingo volverá a ver uno. Sainz será uno de los pilotos que más cerca estará de esa conexión con la ciudad. Alonso, el gran reclamo español, llega buscando una carrera que confirme que las sensaciones de Zandvoort no fueron un espejismo.
Y quizá ahí esté una de las cosas más interesantes de este Gran Premio. Durante años, Madrid fue una ciudad a la que había que salir para ver la Fórmula 1. Desde este fin de semana, los madrileños podrán hacerlo al otro lado de la ciudad. Para Sainz, además, será difícil separar una cosa de la otra.









