El verdadero problema con la expansión de los coches eléctricos, lo que está ralentizando su progresión, es la capacidad de las baterías, y ahora Geely parece que ha dado con una solución que podría suponer un punto de inflexión en la historia del automóvil 100% eléctrico.
El grupo chino ha confirmado que en el próximo 2027 desplegará sus primeras baterías de estado sólido; contarán con una densidad energética de hasta 500 Wh/kg y la autonomía podría superar los 1.000 km. Ya se ha realizado la validación en condiciones reales, uno de los pasos más importantes para la producción en masa y para que llegue al mercado.
Geely y su carrera hacia el estado sólido
La carrera industrial por las nuevas baterías de estado sólido entra en una nueva fase, en un momento decisivo. Porque el movimiento de Geely no es aislado: BYD y CATL se mueven en la misma dirección, y también han fijado sus baterías para el año 2027 para su propia producción experimental, así que el movimiento de Geely encaja con el calendario que mantiene la industria.
Hay que tener en cuenta que, para una producción a gran escala, es importante lograr la estabilidad de materiales, interfaces y electrolitos, aspectos que todavía suponen un gran obstáculo.
Las «Golden Solid-State Battery» de Geely se presentaron en el Salón de Pekín de 2026, y su tecnología está basada en materiales inorgánicos de sulfuro como electrolito sólido. Entre los planes previstos está validar los primeros vehículos con esta tecnología este 2026 y empezar con una producción a mayor escala en 2027 que permita poner en circulación alrededor de 1.000 vehículos.
Esto no significa que las baterías estén disponibles para el gran público en ese momento, pero es el paso previo para que se conviertan en una realidad comercial, aunque estos periodos suelen retrasarse varios años.
Geely ha confirmado que pretende que estas baterías se repartan por las diferentes marcas que componen el grupo, como son Zeekr, Lynk & Co, Volvo, Polestar, Lotus, Smart, Proton y Farizon, entre otras tantas, que recibirán los primeros modelos y serán quienes vayan a estrenar esta nueva tecnología.
La idea es que estas marcas las prueben, ya que pueden absorber mejor el sobrecoste inicial; después llegará el turno de las marcas más generalistas, a la espera de que los costes se vayan reduciendo con el paso del tiempo.
Dow Chemical, socio en el desarrollo de materiales
Hay un detalle que ha trascendido poco, pero que puede ser clave: la participación de Dow Chemical como socio para el desarrollo de materiales para la batería de estado sólido de Geely. La compañía ya habría desarrollado un adhesivo para celdas en estado sólido capaz de estar estable en un rango de entre -40 y 120 grados, un dato muy importante teniendo en cuenta que la estabilidad térmica es, sin duda, uno de los mayores retos que tiene pendiente esta tecnología, sobre todo en climas más fríos, donde las baterías de litio tradicionales pierden mucho de su rendimiento. Geely ha unificado todos sus proyectos relacionados con las baterías en una misma empresa, Zhejiang Jiyao Tongxing Energy Technology, nacida en 2025 para concentrar el desarrollo tecnológico del grupo en este campo.
Un salto que la industria mira con cautela
Pero debemos tener en cuenta muchos factores que están impidiendo avanzar al ritmo previsto hace unos años, motivo por el que esta tecnología se va retrasando. Robin Zeng, presidente de CATL, se ha encargado en varias ocasiones de rebajar las expectativas en cuanto a la implantación de esta tecnología, y ha situado el nivel de madurez de las baterías de estado sólido muy alejado del punto donde quieren llegar. Que podamos hablar de coches con más de 1.000 km de autonomía como algo común es algo que todavía queda muy lejos. Son las palabras de Robin Zeng; no sabemos si lo piensa así realmente, si es estratégico o si es para rebajar tensión y expectativas.
Pero el mensaje que transmite la industria de fondo es bastante optimista, sobre todo porque hay muchos actores implicados y decididos a dar el salto, a llegar primeros en una carrera tecnológica que cambiará por completo la historia de los coches eléctricos. Una vez que se alcancen los objetivos, ya no habrá motivo para descartar el coche eléctrico, teniendo en cuenta que el principal problema ahora tiene que ver con la carga y con la autonomía. También tendrán que mejorar otros aspectos como los puntos de carga, pero cuando llegue todo eso, el cambio será imparable; queda tiempo, pero no tanto.









