Hay marcas y modelos que están constantemente actualizándose, adaptándose a las evoluciones de cada momento, lo último en rendimiento, en tecnología, en tipo de motor. Pero hay modelos que, aunque pasen los años, apenas sufren cambios y siguen teniendo un mercado constante. Es el caso del Toyota Land Cruiser Serie 70, un todoterreno que se lanzó en 1984 y que mantiene su filosofía casi intacta 42 años después.
La marca nipona paralizó los pedidos de buena parte de la gama en Australia en septiembre de 2025, desbordada por una demanda que no podía atender. Y para poder reabrirlos había un peaje ineludible: la normativa de emisiones. Desde el 1 de noviembre de 2025, todos los vehículos de más de 3,5 toneladas vendidos allí deben cumplir la norma Euro 6 ‘Stage C’, así que el veterano no podía volver sin pasar antes por el taller.
La solución quizá no guste a los puristas: llega una mochila de AdBlue. El V8 de 4,5 litros turbodiésel, eso sí, ya se había despedido antes, a finales de 2024, cuando cerró sus últimos pedidos. Desde entonces, el motor de la gama es el turbodiésel de 2.8 litros y cuatro cilindros, el habitual del Toyota Hilux y el Prado, que ahora incorpora un sistema SCR con un depósito de 20 litros de AdBlue para cumplir con las nuevas exigencias.
La mecánica no pierde nada por el camino: se mantienen los 204 CV (de 3.000 a 3.400 vueltas) y los 500 Nm de par entre 1.600 y 2.800 revoluciones por minuto. Y frente al V8 jubilado, las cifras no solo son similares, salen ganando: misma potencia y 70 Nm más de par.
El Land Cruiser Serie 70
El sistema SCR inyecta en el flujo de gases de escape una solución de urea, el agente reductor que todos conocemos comercialmente como AdBlue, para neutralizar los óxidos de nitrógeno antes de que salgan por el tubo.
Cuenta con una tapa de repostaje específica, con cerradura de llave, que se coloca sobre el guardabarros delantero izquierdo en el familiar 76, el Troop Carrier 78 y los chasis cabina doble del 79, mientras que en los chasis de cabina simple se sitúa en el lateral izquierdo, entre la cabina y las ruedas traseras.
Esta es la solución técnica que le ha permitido a Toyota mantener a la venta este todoterreno de otra época en mercados, como el australiano, con unas exigencias de emisiones cada vez mayores, sin tener que realizar un rediseño completo y sin recurrir a una electrificación que, probablemente, acabaría por diluir buena parte del espíritu de un modelo que ha conquistado a millones de conductores.
Por lo que respecta a las versiones con la caja automática de 6 velocidades, estas son las únicas variantes que se pueden volver a solicitar, con la producción arrancando de nuevo en agosto. En el caso de las versiones manuales de 5 velocidades de la Serie 78, de los chasis de cabina doble de la Serie 79 y del GXL de la Serie 76, los pedidos siguen sin estar disponibles.
Toyota no ha confirmado que vaya a eliminarlas completamente del catálogo, por tanto, deja la puerta abierta a que regresen más adelante, sin dar más información. La caja manual es parte esencial de este 4×4, especialmente para el cliente de flotas, minería y trabajo remoto, y seguro que su ausencia no ha gustado a quienes esperaban el regreso para hacerse con el coche. Si no reaparece pronto, más de uno mirará hacia el Nissan Patrol o el Ineos Grenadier.
Un depósito más pequeño
La segunda modificación importante para su nueva comercialización afecta al Serie 78 Troop Carrier: el depósito de combustible pasa de los 180 litros de capacidad a los 130 litros de ahora, lo que lo iguala al resto de la gama Serie 70. Es un cambio menos importante si lo comparamos con el asunto del motor, aunque elimina la excepción que representaba hasta ahora esta versión concreta, y a los que cruzan el Outback les tocará repostar antes.
Tal como ha señalado John Pappas, vicepresidente de ventas, marketing y operaciones de franquicia de Toyota Australia, la marca paralizó la entrada de pedidos de una serie de versiones de la Serie 70 en 2025 para gestionar mejor las expectativas de sus clientes ante los problemas de suministro. Ahora, la compañía se muestra satisfecha de poder reabrir los pedidos, una vez resuelta la actualización mecánica, pensando sobre todo en los clientes de las zonas rurales que dependen de este coche.
El parón, eso sí, ha dejado factura: las ventas de la Serie 70 acumulan una caída del 82% en lo que va de año. Y de momento no hay precios confirmados con el AdBlue incorporado; la gama automática partía de los 75.600 dólares australianos, unos 45.000 euros al cambio, hasta los 83.500 del 79 GXL de doble cabina.
Toyota en Australia
La apertura de los pedidos llega en un momento delicado para la marca en el mercado australiano. En junio, la sociedad nipona entregó 19.124 vehículos, su mejor mes del año, un 18% más que en mayo, lo que le permitió superar las 95.000 entregas en el primer semestre de 2026. El Hilux fue su modelo más vendido del mes, con 5.175 unidades, seguido por el nuevo RAV4, que va cogiendo ritmo con 4.115 matriculaciones mientras la nueva generación llega a los concesionarios.
Pero el contexto no es para tirar cohetes: el semestre se cierra con un 24% menos de ventas que el año pasado, unas 25.000 unidades por debajo, lastrado por los cambios de generación del RAV4 y el Hilux. Y en junio ocurrió algo histórico: BYD se quedó a solo 243 unidades de arrebatarle el liderato mensual, lo más cerca que ha estado nadie de destronar a Toyota allí en décadas.
La respuesta ya está en marcha. La marca ha asegurado más de 20.000 vehículos adicionales de producción para la segunda mitad del año, ha elevado su previsión anual hasta las 230.000 unidades y lanza de golpe cuatro novedades electrificadas: el primer RAV4 híbrido enchufable de su historia allí, el Land Cruiser Serie 300 con su nuevo híbrido de altas prestaciones, el bZ4X Touring eléctrico y el Hilux 100% eléctrico.
Se trata de un ejemplo más de esa estrategia multienergía, con hasta siete tipos de mecánica distintos en su gama australiana, con la que Toyota quiere dar respuesta a diferentes perfiles de cliente. La marca no se rinde con facilidad, y la vuelta del Serie 70, aunque sea con mochila de AdBlue y sin cambio manual, es la mejor prueba: 42 años después, sigue habiendo cola para comprarlo.









