Se acabó el calvario para Aston Martin. Tras medio año de dolor, sufrimiento y humillaciones en la parrilla de Fórmula 1, empieza la temporada para el equipo de Silverstone. El AMR26 lleva siendo el peor coche de la Fórmula 1 desde el primer día de test, cuando todos los monoplazas se pusieron en pista en pretemporada. Viendo las pobres prestaciones del motor Honda y del chasis del monoplaza, el equipo se conjuró y decidió esperar y esperar meses hasta traer su gran paquete de actualizaciones.
Mientras, pilotos y demás trabajadores han aguantado el chaparrón como han podido. Semana tras semana dando la cara y conduciendo ese coche verde que solo luchaba en la vuelta uno, se apagaba y apenas valía para recabar datos. La historia debería ser diferente desde el Gran Premio de Hungría, dentro de una semana.
Hay demasiada presión para Aston Martin, pues toda la parrilla mira con detalle las nuevas piezas que incorporará el coche de Fernando Alonso en Hungaroring. Esta es la carrera señalada durante mucho tiempo para salir del pozo de la última plaza, detrás de Cadillac. Pero, ¿cuánto va a mejorar Aston Martin en realidad? ¿Será suficiente para salir de su oscuro sótano? Según ha podido saber este medio, la mejora del equipo de Silverstone es de dos segundos por vuelta, confiesa una fuente del equipo sobre lo visto en el simulador.
Dos segundos, en teoría
Ahora, la historia tiene muchos matices y es una cifra que debe ser cogida con pinzas. Una cosa es lo que diga el simulador y otra que puede ser diferente es lo que se vea sobre la pista. La correlación del simulador de Aston Martin en teoría debería ser muy elevada, tras haberlo recalibrado en el pasado. No es que esos dos segundos se vayan a trasladar en pista de forma literal: hay infinitos factores que influyen en que esta cifra se traduzca luego a lo visto sobre el asfalto. Depende de muchas cosas. Que si la temperatura, que si el viento, que si los baches, que si la degradación que puede ser diferente a lo esperado y calculado en el simulador.
Aclarar que esta mejora de dos segundos es solo con la parte del chasis, la que llegará a Hungría. Será un monoplaza nuevo, un coche B, un AMR26 EVO, dicen. Hungría es un trazado donde el motor importa poco y sí lo hace el chasis, la aerodinámica y las manos del piloto. Es un trazado, por cierto, que se le da las mil maravillas a Fernando Alonso. Optimizar un paquete tan nuevo y tan grande cuesta tiempo.
No es de la noche a la mañana llegar a los libres uno y ganar dos segundos en pista. Ajustar y clavar el setup es otra tarea complicada que se va afinando con el paso de las sesiones y conforme más datos se vayan recabando en pista. Si la mejora se cumple, debería superar a Cadillac y, por qué no, a otro equipo de la parrilla rezagado como Williams o Haas.
Nuevo motor y más mejoras
El equipo no se marca objetivos como tal, como alcanzar la Q2, pero lo normal sería dar un pasito delante para pelear por pasar a Q2. Pensar en Q3 sería algo exagerado e irreal a pesar de las manos de Alonso. Será el primer paso de la remontada particular de Aston Martin hacia la mediatabla. El objetivo final de año debería ser estar en la pelea con los equipos de la mediatabla de la parrilla, tal y como anunció Lance Stroll en Barcelona.
La siguiente ayuda que tendrá Aston Martin será en el Gran Premio de los Países Bajos, justo a la vuelta del parón de verano con la mejora que introducirán en su unidad de potencia. Es difícil de cuantificar de cuánto será la mejora pero también impulsará el AMR26, con ese nuevo motor Honda. Sin cifra precisa, una fuente del equipo, cauta y sin exagerado optimismo, dice que “les acercará”. Y se espera algún retoque más del chasis y nuevas piezas más adelante en la temporada, tal vez tras el nuevo motor. Si el límite presupuestario acompaña y quieren maquillar 2026, se dará.









