Ya queda menos para saber cómo será el nuevo Citroën 2CV, uno de los coches más esperados del año, por historia, por ser un verdadero icono del automovilismo, una de las piezas clave del ayer, obligatoria para poder entender el presente. En poco menos de un mes, el Salón de París de 2026 será el escenario para ver esta recreación. Abre sus puertas a la prensa el 12 de octubre, un día antes que al público,
Y la idea es que tenga la misma función que el coche original, quién lo diría, que la motorización vuelve a ser accesible para todos. Aunque el precio final no está confirmado, estará por debajo de los 15.000 euros, será completamente eléctrico, un golpe en la mesa de la firma francesa, una demostración que construir coches eléctricos baratos no es solo cosa de China.
Un icono que vuelve, y otro que se suma por sorpresa
Lo que se sabe del adelanto es que contará con faros redondeados y una silueta que nos devuelve directamente al vehículo original. Las dimensiones aún no han sido confirmadas, aunque todo apunta que serán unos 3,8 metros de largo, es decir, un tamaño reducido para moverse con agilidad por los entornos urbanos. Sus rivales más directos, el Renault Twingo y Dacia Spring. Está fabricado sobre la plataforma STLA Smart, la misma en la que se va a crear el Fiat Panda, además de otros modelos asequibles del grupo.
No es el único icono que vuelve, Citroën tenía una sorpresa preparada bien guardada, pero ya ha confirmado que junto al 2CV, regresará un monovolumen inspirado en la Picasso, aunque este no llegará antes de 2030. La nostalgia se convierte en estrategia para Stellantis.
Xavier Chardon, responsable máximo de la marca Citroën, ha resumido así la filosofía del proyecto: «Reinventar el 2CV del mañana es un desafío y una responsabilidad enorme. El original nunca se creó para convertirse en un icono. Lo consiguió porque daba a la gente más libertad. El nuevo 2CV continúa ese espíritu, no por nostalgia, sino reinventando la sencillez y la accesibilidad para el mundo actual. Eléctrico. Necesario. Accesible. Humano.»
Ligero, práctico y la planta de Alfa Romeo
El eje de este proyecto, según la propia Citroën, gira en torno a la ligereza, practicidad, versatilidad y precio, y han dejado claro desde el principio que el rendimiento no es una prioridad en este vehículo. La fabricación se ha llevado a cabo en la planta Pomigliano d’Arco, cercana a Nápoles, inaugurada en 1972 por Alfa Romeo y que ahora, Stellantis la ha transformado para la creación y confección de una familia de coches más pequeños y de bajo coste para su distribución por Europa. De hecho, el siguiente proyecto en esta planta será el del nuevo Fiat Panda.
El vehículo será plenamente eléctrico, aunque no se conocen las cifras oficiales, tampoco la capacidad de la batería, ni la autonomía, ni los tiempos de recarga, nada, así que habrá que esperar a su presentación en París para conocer más detalles, y si solo será un coche urbano, o tendrá la capacidad suficiente para cumplir con más cometidos.
De momento, está descartada una versión de combustión, pero Stellantis ya dijo lo mismo con el último Fiat 500, y finalmente lo convirtió en híbrido para aumentar las ventas cuando se estancaron las del eléctrico. Si la trayectoria del 2CV fuera parecida, buenas ventas de inicio y estancamiento posterior, no hay que descartar una estrategia similar.
El coche será presentado en menos de un mes, pero para la producción, todavía habrá que esperar hasta 2028. Es más, aunque se enseñará en el Salón de París, el diseño definitivo se desvelará el próximo año, lo de dentro de un mes será solo un prototipo.
Una batalla de precio, no de caballos
El 2CV Citroën, no va a pelear en un mercado donde el consumidor no mire la potencia, lo hará en un mercado donde el potencial comprador, lo primero que mire sea el precio. Uno de los rivales será el Renault 4 E-Tech, un eléctrico que ronda los 26.370 euros. La idea con el 2CV, es estar muy por debajo, que no haya dudas.
Rebasar la barrera de los 15.000 euros en un coche eléctrico fabricado en Europa, era algo impensable hace muy poco tiempo, de hecho, a día de hoy, lo sigue siendo. Así que, para quienes solo quieran un vehículo para desplazarse por entornos urbanos, que no quieren estar pendientes de las normativas y restricciones ambientales, y pagar muy poco por un coche, europeo, esta será la mejor opción del mercado.
El Citroën 2CV ha generado mucha expectación, es volver al pasado, pero con la movilidad del futuro. Un vehículo que democratizó el automóvil, un vehículo que sirve para explicar la movilidad de hoy, cómo lo cambió todo en el pasado. Esa nostalgia, esa mirada al pasado con la que se quiere avanzar al futuro.









