Aunque la mayoría de marcas de todo el mundo apuestan todas sus cartas a la electrificación, otras, juegan varias partidas de manera simultánea. Es el caso de BMW, si bien, su principal apuesta actual es esta nueva movilidad eléctrica, sigue trabajando por detrás en el hidrógeno.
El iX5 Hydrogen es una prueba de ello, y varios prototipos acaban de entrar en una fase de pruebas en carreteras abiertas, lo que suele ser el paso previo a comercializarse. Las fechas previstas son el 2028.
Cinco motorizaciones bajo un mismo X5
El iX5 Hydrogen no va a estar en una gama aparte, será una variante de la gama X5. El nuevo X5 contará con motores de gasolina y diésel con hibridación ligera, híbrido enchufable, eléctrico de batería, y más adelante también pila de combustible. Será la primera gama del mercado que contenga cinco sistemas de propulsión conviviendo al mismo tiempo y bajo la misma carrocería. Esto demuestra la neutralidad tecnológica de una marca que piensa en todos los perfiles de conductores y que, por otro lado, puede permitirse esta variedad, un camino contrario al de la mayoría de marcas que apuestan solo a la movilidad eléctrica.
El proyecto se inició en el 2023 y se repartieron 100 unidades por Europa, Asia, Estados Unidos y Oriente Medio, todas ellas fabricadas a partir de la generación G05 del X5 fabricada en Spartanburg. El objetivo era comprobar el comportamiento de la pila en condiciones reales, esto implica, las diferentes temperaturas externas en cada momento y en cada clima, o conducciones completamente diferentes según cada persona al volante. Incluso han permitido que periodistas del sector hayan podido probarlo.
Uno de los puntos clave de esta tecnología es su velocidad en el repostaje, con tiempos similares a los de repostar gasolina o diésel en cualquier estación de servicios. Estos vehículos tenían uno 500 km de autonomía, y repostaban unos 6 kilos de hidrógeno en pocos minutos y a 700 bares. Eran buenas cifras, pero muy inferiores a las que se esperan con los modelos del 2028.
Un sistema desarrollado con Toyota, un 25% más compacto
Los nuevos prototipos están sometidos a pruebas en las instalaciones de BMW en Aschheim, cerca de Múnich. Por otro lado, al mismo tiempo, la pila de combustible de tercera generación se encuentra en la fase de montaje en Centro de Competencia de Hidrógeno. Y en la planta de Steyr, Austria, están listos los primeros bancos de pruebas.
Este sistema de pila de tercera generación se ha construido de manera conjunta por BMW y Toyota, dos compañías que apuestan fuerte por el hidrógeno, y que, de esta forma, abaratan costes.
La ambición y el reto del hidrógeno
Los que muchos se preguntan es cuál es el motivo de que algunos fabricantes sigan apostando por el hidrógeno pese al avance de la electrificación. Ambas tecnologías llevan mucho más tiempo en desarrollo de lo que podríamos imaginar, pero se empezó a saber de ellas una vez que comenzaron las políticas ambientales que anunciaban el final de la combustión interna. En ese momento, la movilidad eléctrica ya aventajaba al hidrógeno, y avanzar a su alrededor resultaba más sencillo.
Por el contrario, el hidrógeno necesita una inversión mucho más elevada para arrancar, y lo más complicado, es la forma y el precio de transformar este combustible actualmente, además de que las estaciones de servicio de todo el mundo deberán transformarse. Aunque la movilidad eléctrica ha elevado el precio de los automóviles, la inversión inicial con el hidrógeno es exageradamente mayor.
Pero el mundo del motor va mucho más allá del transporte personal. Para empezar, el mundo de la competición: la movilidad eléctrica no tiene capacidad para desarrollar coches auténticos de carreras, sin embargo, el hidrógeno ofrece un rendimiento similar al de la combustión interna, esa conducción deportiva que tantos aficionados empiezan a anhelar con la nueva movilidad. De ahí que grandes marcas, como son el caso de Toyota y BMW, sigan apostando por esta tecnología. Josef Hochreiter, responsable de vehículos de hidrógeno de BMW, resume el objetivo así: quieren lograr «un auténtico BMW, con puro placer de conducción”.
Y por otro lado, están los aviones, los barcos, el transporte de mercancías… las limitaciones que ofrece la movilidad eléctrica, no serían un problema para la pila de combustible.
750 km de autonomía, repostaje en cinco minutos
Precisamente, uno de los avances del sistema Hydrogen Flat Storage es que sustituye los grandes depósitos del iX5 por siete recipientes de alta presión en material compuesto reforzado con fibra de carbono, conectados en paralelo dentro de una estructura común capaz de almacenar al menos siete kilos de hidrógeno aprovechando mejor el espacio bajo el coche.
Se espera una autonomía de 750 km, dato provisional por el momento, y el repostaje completo será de menos de cinco minutos. Necesitará menos de 5 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, por tanto, autonomía y deportividad irán de la mano.
En cuanto a prestaciones, la marca apunta a un 0 a 100 km/h en menos de cinco segundos, muy en línea con el iX5 60 xDrive eléctrico, que ya lo hace en 4,6 segundos, así que el hidrógeno no viene a sacrificar deportividad a cambio de autonomía.
El problema es el que decimos, la falta de infraestructura, solo hay 173 estaciones públicas de hidrógeno en Europa, pero de eso se trata, de apostar, BMW lo está haciendo y es la forma de empujar al resto.









