Si alguien pensaba que BYD se iba a conformar con lo logrado hasta el momento, que no es poco, es que no conoce la filosofía más importante del automóvil en China. La firma supo aprovechar la debilidad del mercado europeo con la llegada de la electrificación, y en apenas dos años, ha pasado de ser un desconocido más allá de las fronteras de su país, a convertirse en un referente mundial de la movilidad eléctrica. Las firmas tradicionales confiaban en su posición en Europa, no contaban con la irrupción de un mercado chino que había fracasado en sus ofensivas pasadas. Pero estas firmas tradicionales se han dejado llevar, han evolucionado lentamente con la movilidad eléctrica que desde la Unión Europea está instando a cambiar, y además, han ido elevando los precios considerablemente. Todo ello, lo ha aprovechado BYD para lograr, en dos años, convertirse en el referente de la movilidad eléctrica.
Y no se van a detener ahí, porque han hecho lo más difícil, lo que nadie pensaba que pudieran hacer, ser eso, un referente, y ahora, toca aprovechar la ola, invertir, y ganar aún más músculo, y cuentan con recursos para hacerlo. Y parte de esa nueva ofensiva, está a punto de llegar a Europa, un urbano que se estrena este verano en Japón, el Racco.
BYD y una apuesta arriesgada
Para comprender las dimensiones de la apuesta de BYD con el Racco, hay que conocer alguna singularidad del mercado japonés. El modelo es el primer kei car, un tipo de vehículo muy arraigado a la cultura japonesa, y el Racco, es el primer modelo extranjero de la historia que se comercializará en tierras niponas, una declaración de intenciones y una evidencia de la ambición del grupo.
Estos, son vehículos compactos, ofrecen ventajas fiscales y administrativas por ser tan pequeño. Este mercado lo dominan gigantes de la industria, como lo son Honda, Suzuki, Nissan o Mitsubishi. Y BYD les desafía con un Racco confeccionado desde cero para este país.
Un diseño reconocible tipo monovolumen, líneas cuadradas para maximizar el espacio dentro del habitáculo, de 3,39 metros de largo y 1,47 de ancho, con una altura de 1,80 metros. Los hasta cuatro pasajeros que pueden ir en el interior, gozan de un espacio que muchos no se creen hasta que lo experimentan en sus propias carnes.
Practicidad y la tecnología
BYD no pierde la esencia en el interior, tecnología y funcionalidad. El salpicadero está presidido por una instrumentación digital, pantalla táctil, flotante, y funciones del vehículo. También se mantienen los botones físicos. Las marchas también se cambian a través de la consola central, que también cuenta con espacio de almacenaje de pequeñas cosas.
El habitáculo se equipa con asientos calefactados, retrovisores eléctricos, elevalunas eléctricos, tapicería similar al cuero, y otros muchos detalles para ofrecer el máximo confort. En el exterior, se ofrece una imagen moderna con faros LED y formas redondeadas que contrastan con el diseño cuadrado.
BYD y la batería LFP (litio-ferrofosfato), de alrededor de 20 kWh de capacidad, basada en la tecnología Blade desarrollada por ellos mismos. La autonomía se sitúa en torno a los 180 km, una cifra que podría parecer modesta, pero que encaja perfectamente con la tradición urbana en Japón. Es capaz de admitir potencias de hasta 100 KW de corriente continua, una cifra muy alta que le permite cargarse en muy poco tiempo. El motor es de solo 27 CV (20 kW), pero suficiente para este tipo de vehículos en las ciudades de Japón.
Expectación en Japón
La llegada de este nuevo modelo ha despertado un gran interés, incluso en los propios fabricantes locales, que no esperaban que BYD se atreviera a mater mano a un modelo tan arraigado en el país. Por ejemplo, Toshihiro Suzuki, presidente de Suzuki, ha admitido el gran desafío del desembargo de BYD, y reconoce que la percepción del vehículo chino, al igual que está pasando en Europa, está cambiando, y esa barrera psicológica que impedía su expansión, de van debilitando con el paso del tiempo.
La llegada está prevista para este mismo verano, y tendrá un precio aproximado al cambio de entre 14.000 y 14.500 euros.
Y ojo, porque BYD no descarta exportar el producto a Europa. Es cierto que este tipo de vehículos no resulta muy familiar en Europa, pero su practicidad para la ciudad, sus pequeñas dimensiones, y su rendimiento, podría encajar en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, en España, o en cualquier capital de todo el continente.
El nuevo Racco es una evidencia de la ofensiva del BYD, del momento que viven, de lo seguro que están ante esta nueva tecnología, y de su potencial más allá de China, incluso con modelos tan locales como este que solo está presente en Japón y que se nutro de la producción local.









