Mónaco.- La última sesión de Libres en Mónaco es curiosa. No puedes empujar el coche cerca del límite porque puedes dañarlo y condicionar tu clasificación, la hora más importante del fin de semana en el Principado. Este evento es diferente porque el sábado es el mejor del año. No obstante, pese a no ir a tope por cuidar el coche, se pueden extraer conclusiones. Los muros siempre están cerca pero no tanto como en la clasificación, donde te gritan en la cara.
Una lectura es la solidez de Audi, que parece la quinta fuerza y el líder de la mediatabla. En un circuito donde el chasis importa tanto y el motor menos, los alemanes parece que han mejorado y hasta están cerca de McLaren. En Aston Martin sigue todo igual, con ambos coches al fondo de la parrilla. Ni este fin de semana, en un lugar que podría haberles dado alas, van a sacar algo positivio. Fernando Alonso arrancó la sesión metiéndole casi un segundo, 0,9 a su compañero Lance Stroll, en la única competición que tienen, entre ellos mismo.
El canadiense, por cierto, sufrió un contacto con el muro ligero y volvió a boxes. Stroll, vigésimo, y Alonso, vigesimosegundo, volvieron a desangrarse en un fin de semana díficil de digerir. En el comienzo de los Libres, Checo Pérez volvió a tener pesadillas con sus frenos, el derecho en este caso. Una situación parecida a la segunda sesión de Libres de la jornada de ayer en el monoplaza del mexicano.
Kimi Antonelli se asomó todo lo que no lo había hecho en las anteriores sesiones de Libres. Al italiano le gusta el neumático rojo y fue más rápido que los Ferrari por primera vez este finde. A Antonelli le pedían que cogiera algo menos piano en la seis mientras le metía tres décimas a Leclerc, segundo. Lewis Hamilton era tercero, en la misma décima que el monegasco, mientras George Russell se acomodaba en la cuarta plaza, con Max Verstappen delante.
Bearman se come un bache
Franco Colapinto sufrió un trompo en Loews pero no dañó apenas su Alpine. Sí llegó a golpear las barreras pero pudo volver a boxes tras perder la parte trasera de su monoplaza en la curva más lenta del Mundial. Liam Lawson sí lo pasó peor: casi se estampa en la zona de la piscina. «He tenido un momento, he cogido un bache y casi pierdo el coche», reconoció por radio antes de sufrir un susto todavía más peligroso unos minutos más tarde. A Alex Albon también se le vio incómodo yéndose dos veces largo en Santa Devota.
A falta de veinte minutos, llegó el simulacro de qualy, con los Aston Martin últimos y Carlos Sainz cerca del top diez, a tres décimas. Oliver Bearman restó unos cuantos minutos a los Libres cuando provocó bandera roja. El británico perdió su Haas en la subida del primer sector tras quejarse de un bache en la curva tres. Terminó contra el muro y su presencia en la clasificación es una incógnita. Russell se apartó a tiempo y vio en primera fila el accidente de su compatriota.









