Si hacemos caso a las informaciones, si nos movemos a través de las tendencias, parece que la combustión interna es una rareza a día de hoy en la actualidad del motor, y todo gira en torno a la movilidad eléctrica. Pero la realidad al salir a la calle, es que la gasolina, y también el diésel, siguen siendo las tecnologías dominantes en la mayoría de coches, aunque sea habitual ver coches 100% eléctricos e híbridos, cada vez son más.
Pero la combustión interna no solo no ha muerto, es que, además, las últimas informaciones que llegan desde la Unión Europea, apuntan a una segunda oportunidad para este tipo de combustible. Tras la presión de algunos gobiernos, y una industria que sigue siendo uno de los motores económicos mundiales, por el momento, han logrado retrasar la fecha pactada para el fin de las ventas de los coches de combustión, que estaba fijada para 2035. Y ahora, en vez de proponerse una nueva fecha, se habla de que podría haber una segunda oportunidad para este tipo de combustible, eso sí, siempre que sea combustible renovable.
Y si vemos que algunos siguen trabajando en esta tecnología, es precisamente porque confían que, lejos de lo que todo hacía prever hace unos años, la vida de la combustión interna parece que se puede alargar. Es el caso de Horse Powertrain y Repsol, que se han unido para desarrollar un motor térmico, el HORSE H12 Concept, en este caso, un propulsor híbrido que homologa un consumo por debajo de los 3,3 litros por cada 100 km, y puede alcanzar una eficiencia térmica del 44,2%, cifras que superan prácticamente a cualquier motor actual que use gasolina.
El motor y los límites de la gasolina
Horse Powertrain nace de la alianza entre Renault, Geely y Aramco, y parte de su actividad se desarrolla en España, en Valladolid y en Madrid, dos sedes claves en este nuevo motor. El HORSE H12 Concept parte del bloque HR12, un bloque que también se ha utilizado en la alianza entre Renault-Nissan. Pero se han introducido mejoras para aprovechar al máximo la capacidad energética, cada gota de gasolina.
La relación de compresión es de 17:1, se ha perfeccionado un sistema de recirculación de gases de escape, se ha optimizado el turbocompresor y un sistema de encendido de alta energía. Por otro lado, se ha revisado la transmisión híbrida, que lleva a una gestión de la energía muy eficiente, sumado a la eficiencia de unos lubricantes específicos que reduce las pérdidas por fricción.
Todo ello entrega una eficiencia del 44,2%, muy por encima del 40 o 41% de la mayoría de motores, por tanto, supone un salto significativo en términos de rendimiento. El consumo homologado no llega a los 3,3 litros cada 100 km, siendo un consumo muy por debajo de la media de los vehículos actuales.
Reducción de emisiones
Muchos defienden estas tecnologías y abogan por que no desaparezcan, ya que ofrecen una solución inmediata que reduce el impacto ambiental. Cerca del 97% de los coches actuales, siguen siendo de motor de combustión, incluyendo opciones híbridas, y por mucho que aumente la venta de eléctricos, pasarán muchos años antes de que cambie la tendencia. Por eso, cualquier avance que permita reducir el consumo y las emisiones, debería considerarse como una gran opción a corto plazo. Es el caso del H12 Concept, ya que el consumo es alrededor de un 40% inferior a la media de los turismos de gasolina actuales.
Y no se trata solo de mejorar el motor, se trata de cuidar el medio ambiente, y por eso, este motor ha sido diseñado para funcionar con combustible renovable, una combinación que multiplica su capacidad de reducción de emisiones.
La propuesta no busca evitar la evolución de otras tecnologías como puede ser la electrificación, busca complementarla mientras esta tecnología sigue ganando peso en la industria. La idea es que actúe sobre los millones de automóviles que van a circular en las carreteras en los próximos años hasta que se produzca el cambio total.
Una apuesta por la combustión
Por mucho que se hable de la electrificación, esta tecnología va mucho más lento de lo que se podría esperar. El consumidor aún no confía en ella para dar el salto definitivo, y motivos de peso tiene para ello. Hay millones de ciudadanos que no tienen nada fácil cambiar de vehículo, y los eléctricos, no cumplen con sus necesidades actuales, y, en muchos casos requiere una inversión demasiado alta que muchos aún no están dispuestos a asumir. Hasta que llegue este momento, la apuesta por la combustión, por los combustibles renovables, sigue aumentando, porque aunque se vaya acercando a su fin, todo hace indicar que todavía le queda mucho recorrido por delante.









