Uno de los grandes problemas de la movilidad eléctrica esta directamente relacionado con las baterías, su duración, su tiempo de carga y su autonomía. El primer aspecto parece estar más que superado, ya que la tecnología ha permitido que la vida útil de las baterías, sea incluso superior a la vida útil del propio vehículo en circunstancias normales. Los otros dos aspectos, los relacionados con la velocidad de carga y con la autonomía, se van dando pasos, pero las prestaciones todavía están lejos de la que ofrece la motorización por combustión interna.
En este sentido, hay un tipo de baterías, las de sodio, que prometen revolucionar el mundo del coche eléctrico, pero, que, sin embargo, ha sido una tecnología que prometía mucho, pero nadie parecía dar el paso para apostar por ellas. Aunque parece que, por fin, eso va a cambiar para siempre. Porque CATL, líder global del sector, ha confirmado que va a comenzar a entregar los primeros sistemas comerciales basados en sodio. La fecha estimada es el mes de septiembre, y podría ser el inicio de una transición, de un cambio de paradigma.
Además de ser una opción más económica respecto al litio, también representa lo que podría ser el inicio de una producción a mucha mayor escala, con precios mucho más bajos que afectarían directamente a toda la industria, desde la producción al cliente final.
La batería de sodio
Las baterías de sodio no son una tecnología nueva, es más, su producción empezó casi a la par de las de litio, durante la década de los setenta. Pero durante muchos años, por culpa de las limitaciones técnica respecto a la densidad energética, respecto a su durabilidad y respecto al rendimiento general, las dejaron en segundo plano.
Pero los últimos avances, han permitido que también avance este tipo de tecnología, y con CALT al frente, la empresa que más ha apostado por ella, se mueve en esa dirección. Primer fue en 2021, con la primera generación, y ahora prepara la segunda generación con la denominación Naxtra, que ahora acerca esta tecnología al mercado en masa.
Y ya está confirmando, las primeras entregas a nivel comercial se producirán en el próximo mes de septiembre. Lo más importante de este anuncio tiene que ver con lo que representa el sodio. Es un elemento mucho más abundante si se compara con el litio, y además existe una distribución global y mucho menos localizada. Esto reduce la dependencia de cadenas de suministro concretas y complejas, además de que abarata costes.
Otra de las virtudes tiene que ver con las condiciones extremas que soporta esta energía. Estas nuevas generaciones de baterías podrían funcionar en un rango térmico muy amplio, capaz de soportar temperaturas que van desde los 40 grados bajo cero hasta los 70 grados. Promete reducir drásticamente los tiempos de carga, pudiendo ser en torno a los 10 minutos.
El precio de estas baterías
Los costes iniciales siempre son muy elevados, pero a medida que se aplican más recursos y se investiga en las nuevas tecnologías, se van descubriendo procesos y nuevos materiales a van reduciendo los costes progresivamente. La capacidad de producción y la optimización de cada proceso, también es clave para que los precios se vayan reduciendo.
Cuanto mayor es el volumen de fabricación, menor son los costes, y el proceso que está llevando ahora las baterías de sodio, es similar a las de las de litio, pero hay diferencias más evidentes. Por ejemplo, el litio está mucho más limitado, el sodio, es universal y se puede obtener en todas las partes del mundo. Esto elimina costes de logísticas, aranceles, y el propio precio de un material limitado y escaso. Todo ello hace prever, ya no que el precio de las baterías de sodio se iguale en los próximos meses o años, es que acabe situándose uy por debajo.
En el caso de los fabricantes de coches eléctricos, estos costes se traducirían en modelos más asequibles. También es clave para las compañías eléctricas y operadores de redes, ya que permitiría disponer de sistemas de almacenamiento más barato y, por tanto, permitiría respaldar la integración de energía.
Coches eléctricos
Los primeros despliegues, la comercialización de las baterías, se va a centrar, por el momento, en almacenamiento energético, pero los planes de CALT van más allá, y antes de que termine el 2026, la química se implantará en vehículos eléctricos y comerciales.
Las previsiones hablan de baterías que ofrecerán autonomías de 600 km, lo que quiere decir, que, con la evolución, estas podrían ampliarse en muy poco tiempo. Ya de por sí, esta cifra parecía impensable hace unos años, y ahora, supone el punto de partida con esta tecnología.
Estas nuevas baterías podrían suponer una verdadera revolución para la industria, un nuevo paso que puede resultar clave para terminar de lanzar la venta de los coches eléctricos en España, Europa y en todo el mundo.









