Lewis Hamilton ha disipado en el Gilles Villeneuve las dudas que arrastraba en este inicio de campeonato. Su segundo puesto en el Gran Premio de Canadá es el mejor resultado dominical desde su llegada a Ferrari, pero el valor de la carrera va más allá del trofeo.
El británico se adjudicó el podio tras superar en pista a Max Verstappen en la variante inicial a pocas vueltas del final, en una limpia maniobra que volvió a exponer el buen pilotaje del de Ferrari, recuperando un sitio que había perdido en carreras como Miami o Japón.
Hamilton expuso las carencias de un Leclerc desdibujado
Así, la actuación de Hamilton sirvió para encabezar el trabajo de la Scuderia en un fin de semana donde superó de forma constante y notable a Charles Leclerc. El monegasco no encontró el balance óptimo del SF-26 durante las sesiones previas y, aunque logró asegurar la cuarta posición final en carrera para amarrar unos puntos valiosos de cara al campeonato, rodó un paso por detrás del ritmo impuesto por el británico desde el viernes.
El resultado de ambos monoplazas llega además en un escenario complicado. Ferrari optó por no introducir mejoras en Montreal, mientras que Red Bull y McLaren sí pusieron en pista evoluciones para intentar frenar a los Mercedes, dominadores de la clasificación de constructores.
Pese a la falta de piezas nuevas, el ritmo de carrera de Hamilton bastó para batir al Red Bull de Verstappen y al McLaren de Lando Norris, minimizando los daños frente a las flechas de plata.
Una de las declaraciones que sonaron bastante en las últimas semanas fue que Lewis Hamilton aseguró que hoy no se sentía cómodo en el coche por culpa de las pruebas que hacía en el simulador, algo sobre lo que ha querido volver a hablar después del buen resultado en el GP de Canadá: «Me he divertido muchísimo en pista y además no he hecho el simulador y me he sentido mejor que nunca, así que seguiré haciéndolo».
«Me siento mejor que nunca»: Lewis Hamilton vuelve a renacer
Su mejor resultado hasta la fecha con Ferrari era un tercer puesto en China, donde ganó también la carrera al sprint con Ferrari en 2024. Más allá de estos momentos álgidos, el siete veces campeón ha pasado por una época complicada desde su fichaje por la escudería italiana, con múltiples rumores sobre su futuro en la F1.
Este año, sin embargo, ha pasado página. Ha hecho algunos cambios en su círculo más cercano, y también dentro del equipo. La relación con Riccardo Adami no era buena. No a nivel personal, pero incluso los fragmentos de sus conversaciones por radio de 2025 bastaban para concluir que algo no funcionaba entre ambos. Fue un gran cambio, sobre todo para alguien que trabajó con un mismo ingeniero en Mercedes durante una década, y Hamilton comenzó la temporada sin tener uno fijo.
Al bajarse del coche, el británico analizó la distancia real con la cabeza de carrera. «No creo que pudiéramos haber aspirado a ganar con los Mercedes, que eran muy rápidos. Mantuvimos el ritmo durante un tiempo, pero luego se escaparon tanto de Max como de mí cuando yo era tercero. Quizá la batalla habría sido más sencilla si hubiese conseguido alcanzar antes a Max», explicó, apuntando al error de la Q3 del sábado que le impidió arrancar en la primera línea de la parrilla.
La exigencia del trazado canadiense obligó a Hamilton a exprimir el monoplaza en los apoyos y las frenadas fuertes, un factor que finalmente solventó pese a las dificultades del asfalto. «Tuve un bloqueo en la frenada y me fui largo. Trabajé mucho para intentar cerrar la diferencia con el Red Bull. Hoy lo conseguimos y estoy agradecido a todos por el gran trabajo que están haciendo en la fábrica. Seguiremos empujando», declaró en referencia a las 70 vueltas de persecución.

Pese al paso adelante del equipo, Hamilton mantiene la línea de exigencia de la estructura italiana. «No es el resultado que queremos conseguir, pero hoy está bien así», comentó respecto a la segunda plaza.
La carrera también dejó el reencuentro en el podio con Kimi Antonelli, el joven que ocupa su antiguo asiento en la marca de la estrella. «No me veo a mí mismo cuando le miro, pero él es un poco más joven que yo y además ha ocupado mi lugar en Mercedes. El equipo está haciendo un trabajo fantástico con él. Estoy contento por él y por el equipo, ya que estuve con ellos durante tanto tiempo que, si no ganamos nosotros, espero que lo hagan ellos. Me llena de alegría verles ganar. Pero ahora lo que quiero es devolver a mi equipo a lo más alto, porque creo que Ferrari viene de muchos años difíciles y merece volver a luchar en cabeza», dijo.
Ahora, la Fórmula 1 pone rumbo ahora a las calles de Montecarlo. El circuito urbano, caracterizado por la baja velocidad y la exigencia de agarre en curva lenta, mitiga la importancia de la potencia del motor, un factor que abre el abanico de opciones para Ferrari y Hamilton tras los datos recabados en Canadá por sus dos pilotos.
Tanto es así Hamilton, que el mismo Hamilton se ve fuerte para la cita del Principado: «Estoy trabajando con todas mis fuerzas, junto a Fred, que está haciendo un trabajo fantástico como líder del equipo. Una vez más ha movido montañas para que me sintiera cómodo. Y por fin está empezando a notarse en mi rendimiento«, dijo. «Es un proceso largo para dar pasos adelante, pero si conseguimos este resultado en un circuito donde la potencia es determinante, entonces creo que en pistas donde la potencia influya menos quizá podamos hacerlo incluso mejor. Miro hacia adelante y pienso en Mónaco». Su frase final antes de viajar a Europa es una advertencia a la parrilla: «Sí, desde luego estoy preparado para una buena batalla…»









