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Mientras Europa negocia con China los precios del coche eléctrico, un laboratorio del CSIC en Madrid acaba de multiplicar por nueve la purificación del hidrógeno y otro en Alicante imprime en 3D el catalizador que abarata el motor del Toyota Mirai

Mientras Europa negocia con China los precios del coche eléctrico, un laboratorio del CSIC en Madrid acaba de multiplicar por nueve la purificación del hidrógeno y otro en Alicante imprime en 3D el catalizador que abarata el motor del Toyota Mirai

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 16.05.2026 11:24

La conversación pública sobre el coche del futuro lleva meses anclada en lo mismo: aranceles ya aplicados a los eléctricos chinos, precios mínimos en negociación con Pekín, fábricas de baterías en suelo europeo y un debate inagotable sobre cuántos kilómetros aguanta un eléctrico en invierno. Mientras, dos equipos españoles de investigación pública han firmado en cuestión de semanas dos avances que afectan a la otra alternativa energética europea, la que casi se da por muerta. La que va por la otra puerta: hidrógeno.

Madrid: una membrana que abre la frontera del hidrógeno casi diez veces más rápido

El primer avance lo firma el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM), uno de los centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El trabajo, comunicado oficialmente por el CSIC el 9 de abril de 2026 y publicado en la revista Journal of Membrane Science, lo lidera la investigadora Eva M. Maya con un equipo formado mayoritariamente por científicas: Sara Izquierdo, Nayara Méndez-Gil, Mohammad Afsar Uddin, Berta Gómez-Lor y Mar López-González.

Lo que han diseñado es una membrana de separación de gases que multiplica casi por diez el rendimiento de las membranas comerciales actuales para purificar hidrógeno. En cifras: aumenta la permeabilidad al hidrógeno más de un 800% y eleva la selectividad en torno a un 30% frente a las membranas comerciales basadas en polisulfona. Eso significa que el hidrógeno atraviesa la barrera mucho más rápido sin que el gas obtenido pierda pureza, algo que en condiciones normales se contradice. Cuanto más rápido pasa un gas por una membrana, peor suele separar. Aquí, las dos curvas mejoran a la vez.

La clave del diseño está en el material. El equipo del ICMM ha cogido una membrana convencional de polisulfona, el termoplástico que se usa hoy en la industria, y le ha incorporado un componente poroso fabricado a partir de hexametiltruxeno, un polímero rígido con estructura interna llena de huecos. Esos huecos son los que discriminan entre las moléculas del gas, dejando pasar las más pequeñas (hidrógeno) y reteniendo las más grandes (dióxido de carbono, por ejemplo). «La membrana debe aguantar la presión del hidrógeno al tiempo que debe tener un cierto componente elástico», explica Eva Maya en la nota oficial del CSIC.

Hay un segundo detalle técnico que conviene mirar despacio. El equipo ha utilizado síntesis mecanoquímica para fabricar el material, un método que reduce el tiempo de producción de tres días a tres horas. Multiplicado por escala industrial, eso es lo que en química industrial llaman un salto de productividad. La membrana funciona en laboratorio. La fábrica todavía no existe.

Alicante: un catalizador de cobre y cerio impreso en 3D que reduce la dependencia de los metales nobles

El segundo avance lo firma la Universidad de Alicante, conjunto entre el Departamento de Química Inorgánica y el Instituto Universitario de Materiales (IUMA), anunciado el 23 de abril de 2026. Lo lidera la investigadora Ramón y Cajal Arantxa Davó-Quiñonero, con los catedráticos Dolores Lozano y Agustín Bueno y los investigadores Franz López, Katia Gómez, Iván Martínez y José C. Martínez.

Lo que han desarrollado es un catalizador con una arquitectura distinta a la que se usa hoy. En lugar de un sustrato cerámico inerte sobre el que se deposita una capa de metal noble (platino, paladio, rodio), el equipo de Alicante fabrica una estructura monolítica de cobre con canales internos impresos en tres dimensiones, sobre la que se genera una capa intermedia de óxido de cobre y una fase dispersa de óxido de cerio.

La diferencia conceptual la resume Arantxa Davó: «A diferencia de los catalizadores convencionales, en los que gran parte del material actúa únicamente como soporte, en este sistema toda la estructura de cobre participa en la reacción catalítica».

Eso tiene dos consecuencias prácticas. La primera, mayor superficie activa: cada centímetro cúbico del catalizador trabaja en la reacción, no solo la capa superficial. Eso significa un reactor más pequeño para la misma producción. La segunda, ahorro económico real: el cobre es un metal abundante y mucho más barato que los nobles que se usan habitualmente en este tipo de aplicación. Es la primera vez que un grupo europeo demuestra a escala de laboratorio que se puede sustituir la capa noble por una estructura íntegramente de cobre sin perder rendimiento. La aplicación está validada con prototipos funcionales, mejora la conversión de monóxido de carbono y opera a menor temperatura que los diseños tradicionales. La invención está protegida mediante solicitud de patente, y la OTRI de la Universidad de Alicante busca empresas interesadas en licenciar la tecnología.

Por qué importa para el coche que tendrás dentro de cinco años

Aquí hay que aterrizar. Los dos avances actúan sobre la misma pieza de la cadena del hidrógeno: la purificación. El hidrógeno verde, producido por electrólisis del agua con electricidad renovable, sale del proceso mezclado con trazas de otros gases. Para alimentar la pila de combustible de un coche, ese hidrógeno tiene que ser ultra-puro, porque cualquier impureza, especialmente monóxido de carbono, envenena los catalizadores de platino del stack de la pila y reduce su vida útil a una fracción de lo esperado.

Hasta ahora, la purificación es uno de los pasos más caros del proceso. Energía intensiva, instalaciones grandes, catalizadores caros. Si el ICMM consigue escalar industrialmente su membrana, el flujo de hidrógeno purificado se multiplica. Si Alicante consigue licenciar su catalizador, el coste del reactor cae. Las dos cosas, juntas, abaratan el coste por kilo de hidrógeno comercial. Y el coste por kilo de hidrógeno es exactamente la variable que decide hoy si un coche FCEV (Fuel Cell Electric Vehicle) como el Toyota Mirai o el BMW iX5 Hydrogen tiene sentido económico frente a la batería pura.

ICMM-CSIC · Madrid
+800%
de permeabilidad al hidrógeno
IUMA · Universidad de Alicante
Cobre y cerio
en lugar de platino, paladio o rodio
Membrana de purificación · Convencional vs ICMM-CSIC
Convencional
Polisulfona estándar
Permeabilidad: base
Selectividad: base
Síntesis: 3 días
Nueva ICMM-CSIC
Polisulfona + hexametiltruxeno
Permeabilidad: +800%
Selectividad: +30%
Síntesis: 3 horas
Catalizador para pilas de combustible · Convencional vs IUMA-UA
Convencional
Soporte cerámico inerte
Capa activa: platino, paladio o rodio
Coste: elevado
Material activo: solo en superficie
Nuevo IUMA-UA
Estructura monolítica impresa en 3D
Capa activa: cobre y óxido de cerio
Coste: reducido
Material activo: toda la estructura
Dónde impacta
Pilas de combustible para automoción
Toyota Mirai, BMW iX5 Hydrogen y otros FCEV de larga distancia
Estado actual
Validado en laboratorio
CSIC publicado el 9 abril · UA anunciado el 23 abril · Patente solicitada
Fuentes: CSIC (Journal of Membrane Science) y Universidad de Alicante (OTRI).

El mapa español del hidrógeno empieza a tener coordenadas

Los dos centros públicos no son piezas sueltas. España lleva un par de años posicionándose en la cadena de valor europea del hidrógeno verde con iniciativas dispersas que ahora empiezan a leerse como mapa. La primera hidrolinera del operador español HVR Energy entró en servicio en Coslada (Madrid) en noviembre de 2025, y una nueva instalación en Granada, fruto del acuerdo con BMW Group, está prevista para este verano de 2026. Este mes de mayo, además, la Comisión Europea ha seleccionado el proyecto T2X de Miajadas (Cáceres), promovido por la alemana Turn2X, en la tercera subasta del Banco Europeo del Hidrógeno, con cuatro millones de euros de apoyo comunitario para producir gas natural renovable a partir de hidrógeno verde y CO₂ biogénico capturado. Y ahora, dos centros públicos disparan la eficiencia del paso intermedio del proceso, la purificación, exactamente la pieza que más caro estaba saliendo en el cálculo total.

La distancia entre laboratorio y fábrica es real y conviene no inflarla. Ni la membrana del ICMM ni el catalizador de Alicante están produciendo hoy un metro cúbico de hidrógeno comercial. Lo que sí han hecho ambos equipos es demostrar a escala de laboratorio que el techo de eficiencia se puede mover hacia arriba y que el suelo de coste se puede mover hacia abajo. El siguiente paso, en los dos casos, es industrial. Y ese paso no lo da el CSIC, no lo da la Universidad de Alicante. Lo da quien firme el primer acuerdo de licencia con cualquiera de los dos.

Mientras tanto, el debate europeo seguirá girando sobre precios mínimos del coche eléctrico chino y fábricas de baterías. Pero la otra puerta del coche del futuro se abre desde Madrid y desde Alicante, sin tanto ruido.

EL GARAJEvia El Garaje

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