Aunque hace varios años fracasó, en los últimos meses se está volviendo más habitual los sistemas de autonomía extendida en los vehículos, una manera de conducir 100% eléctrico, pero con una autonomía mucho mayor gracias a que la gasolina genera batería adicional. Y en este punto, MAHLE va a presentar en la próxima edición de la IAA Transportation su nuevo sistema, aunque no va dirigido a coches, va dirigido a camiones eléctricos pesados. A diferencia de otros sistemas, este es capaz de superar los 800 km de autonomía, y permite ahorrar 600 kg de peso respecto a los camiones eléctricos convencionales. Es una solución intermedia para los sistemas EREV que facilita que las empresas de transporte den el salto al eléctrico sin tener que renunciar a la flexibilidad y autonomía que ofrecen los camiones diésel, sobre todo porque la autonomía elevada, los costes y la carga en este sector, sigue siendo determinante.
Un generador eléctrico
El sistema se basa en un motor de combustión de gasolina, que solo genera electricidad con un generador de alta tensión que alimenta a la batería cuando esta se agota. Nunca puede mover las ruedas directamente, por tanto, adopta de esta forma el sistema que ya usan muchos coches eléctricos y que parece estar creciendo en el último año después de que fracasara en su primer intento hace poco más de diez años, cuando la gente no le veía el sentido pasar a un coche eléctrico que necesitara gasolina.
Este generador tiene una elevada capacidad que le permite entregar una potencia continua de 110 kW, 150 CV, o un pico de hasta 130 kW, 176 CV. Esa potencia está destinada generar electricidad.
800 km de autonomía combinada
Según la información proporcionada por MAHLE, un camión que funcione con esta tecnología podrá alcanzar más de 800 kilómetros de autonomía total, aproximadamente 400 kilómetros de batería y otros 400 kilómetros mediante el extensor. Con esta configuración se evita la necesidad de instalar enormes paquetes de baterías para cubrir el largo recorrido, una de las principales barreras que todavía retiene la electrificación del transporte industrial por toda Europa.
Con una batería menor, se libera espacio y peso, unos 600 kg, y ya sabemos que, para el transporte, que hay un límite de peso, esta ganancia se traduce en más cantidad para poder transportar lo que sea, más carga útil de mercancías que permite ajustar al máximo los márgenes en cada trayecto.
Y claro, la ventaja de este dispositivo esta en las emisiones, porque, pese a funcionar con gasolina, y pese a trabajar siempre en condiciones óptimas, elimina hasta el 80% de emisiones en comparación a un camión de diésel de toda la vida, una cifra muy importante, y de expandirse por toda la industria, supondría una rebaja bestial en cuanto a la contaminación del medio ambiente.
Pese a funcionar con gasolina, el sistema aprovecha que trabaja siempre en condiciones de rendimiento óptimas, sin las exigencias variables de un motor que mueve directamente las ruedas, para eliminar hasta el 80% de las emisiones de CO2 que emite hoy un equipo diésel equivalente, una cifra notable teniendo en cuenta que sigue tratándose de un motor de combustión bajo el capó. El director general de MAHLE, Arnd Franz, ha declarado que la compañía desea crecer apostando por tecnologías de alto rendimiento y productos ya preparados para la producción en serie en la electrificación del transporte pesado.
Marco Warth, responsable de Investigación y Desarrollo Avanzado de MAHLE, ha explicado que el extensor de autonomía, actúa como un inteligente generador de emergencia que inicia su funcionamiento al materializarse unas condiciones predeterminadas y termina su funcionamiento en el momento adecuado, aumentando de forma decisiva la autonomía disponible incluso en recorridos exigentes y con el camión a plena carga.
Costes y red de recarga
MAHLE cree que, con este nuevo dispositivo, se puede reducir el coste total de la propiedad del vehículo durante toda su vida útil, algo que sin duda es especialmente sensible para las empresas de transporte, ya que los márgenes que manejan son muy estrechos, y existe la necesidad de amortizar cada camión en los plazos establecidos. Por otro lado, con este sistema, se pueden alcanzar los objetivos ambientales de la Unión Europea sin tener que depender de una infraestructura de recarga como haría falta para la movilidad 100% eléctrica.
El desafío en la electrificación en el mundo del transporte es mucho más complejo que la movilidad eléctrica, sobre todo porque hay transportistas, camiones, que recorren distancias mucho más amplias de las que puede recorrer cualquier persona con su coche. El mayor problema de la movilidad eléctrica sigue siendo la autonomía, por ello, soluciones como las que ofrece MAHLE puede acabar siendo clave para el futuro, 800 km de autonomía combinada, y menos preocupación por los puntos de carga al depender al 50% de la gasolina.









