RAM acaba de presentar en Estados Unidos la nueva ProMaster City, una furgoneta que suena conocida, y lo es porque nace directamente de la familia K0 que Stellantis vende en Europa desde hace tiempo. Arranca en 37.400 dólares, unos 32.115 euros, aunque con los gastos de destino obligatorios incluidos la cifra que va a ver la mayoría de compradores es 39.995 dólares. El precio anunciado no es el precio final, algo que en Estados Unidos sucede de forma bastante habitual.
ProMaster City vuelve tres años después
La ProMaster City desapareció del mercado en 2022, y ahora regresa con cambios. La generación anterior medía 4,76 metros de largo, con una distancia entre ejes de 3,11 metros y 1,88 metros de alto. La nueva se planta en 5,33 metros de largo, 1,92 de ancho y 1,91 de alto, con 3,275 metros de distancia entre ejes. Casi 60 centímetros más larga, un salto de tamaño considerable, aunque RAM asegura que el radio de giro apenas ha cambiado, algo más de 12,8 metros.
Por fuera estrena el nuevo logotipo RAM, y unos faros diurnos afilados que recuerdan al desaparecido Ram 1500 REV eléctrico, un guiño estético curioso para un modelo que, de momento, solo llega con motor de gasolina. En el acabado Tradesman los parachoques van en plástico negro sin pintar, con llantas de acero de 17 pulgadas. Un escalón por encima está el SLT con faros antiniebla, parachoques del color de la carrocería y llantas de aluminio bitono.
Un motor habitual en Europa
Esta furgoneta comparte la misma plataforma y filosofía que las Citroën Jumpy, Peugeot Expert, Fiat Scudo, Toyota Proace y Opel Vivaro, y es la sexta variante que sale de esa familia K0 de Stellantis. Una base que ya se ha probado, robusta, que la compañía ha adaptado para las necesidades del mercado estadounidense. La suspensión usa McPherson delante y brazo arrastrado independiente detrás.
Aquí está la diferencia mecánica de verdad respecto a los modelos europeos con los que comparte plataforma. La ProMaster City americana monta un 1.6 turbo de gasolina y cuatro cilindros, con 168 CV y 300 Nm de par, asociado a una caja automática de ocho velocidades que mueve solo las ruedas delanteras. Nada de diésel, nada de eléctrico, de momento, aunque tampoco descartaría que llegue una versión eléctrica más adelante, como ya pasa con la ProMaster estándar.
La capacidad de carga es de 4700 litros, con 2,82 metros de longitud interior y 1,24 metros entre pasos de rueda. Ofrece una carga útil por encima de los 900 kilos, y capacidad de remolque también de 900 kilos. Por el momento no habrá versión de techo alto ni de batalla larga, aunque podrían llegar más adelante dependiendo de cómo evolucione la demanda.
Dos acabados, cuatro precios, y una fabricación que viene de Turquía
En equipamiento, la Tradesman trae un cuadro digital de 10 pulgadas, pantalla táctil también de 10 pulgadas, espejo retrovisor digital, asientos delanteros calefactables y columna de dirección regulable. La SLT suma faros antiniebla, llantas de 17 pulgadas en aluminio, volante calefactable, cargador inalámbrico y sensores de aparcamiento delanteros.
En seguridad cuenta con sistemas de aviso de colisión frontal con frenado automático, luces largas automáticas, alerta de atención al conductor, cámara trasera, sensores traseros y limitador de velocidad programable. Nada revolucionario, pero suficiente para una herramienta de trabajo.
Están disponibles de la versión de carga o de pasajeros, esta última con capacidad para cinco u ocho ocupantes según se elija la tercera fila opcional. La versión de pasajeros admite además un portón trasero tipo SUV, mientras que la de carga se queda con puertas batientes que abren hasta 180 grados.
La producción arrancará a finales de año en la planta que Stellantis tiene en Bursa, Turquía, con las primeras entregas previstas para el primer trimestre de 2027. Al fabricarse fuera de Estados Unidos, no se puede descartar del todo que algún cambio arancelario futuro afecte a estos precios ya anunciados. Por ahora, el Tradesman Cargo cuesta 37.400 dólares, unos 32.115 euros al cambio. Por encima está el SLT Cargo, con un precio de salida de 38.900 dólares, 33.405 euros al cambio. La Tradesman Passenger Wagon se queda en 40.100 dólares de salida, unos 34.435 euros, y en el escalón más alto, el SLT Passenger Wagon parte de los 41.600 dólares, unos 35.720 euros.
Frente a la competencia, la diferencia es notable: 3.495 dólares menos que un Chrysler Pacifica LX orientado a flotas, casi 9.000 dólares menos que una ProMaster 1500 Tradesman Cargo Van, 11.000 menos que un Ford Transit, y muy por debajo de los más de 51.000 dólares que pide un Mercedes Sprinter de acceso. Incluso veteranos como el Chevrolet Express o el GMC Savana se quedan atrás en relación calidad-precio.
El sector llevaba un tiempo sin apostar por furgonetas medianas de este tipo, en parte porque muchos fabricantes daban por hecho que el eléctrico se comería este segmento, además de que creían que sus propuestas actuales ya estaban demasiado desfasadas para seguir invirtiendo en ellas. RAM ha visto ahí un hueco y ha decidido llenarlo con algo que, sobre el papel, cuesta bastante menos que casi todo lo demás.









