Pequeños pasos hacia adelante, grandes pasos atrás, eso es lo que se está encontrando Aston Martin con la unidad de potencia de Honda, pequeñas mejoras poco a poco, pero duros golpes cuando menos se lo esperan. Así pasó el pasado fin de semana en México, donde después de tres entrenamientos libres más que esperanzadores, el motor se vino abajo en la clasificación y en la carrera.
Los problemas en el Autódromo Hermanos Rodríguez eran la altitud, la más extrema de la temporada, donde la densidad del aire condiciona brutalmente la refrigeración y el paso del aire en el monoplaza, y el AMR26 no pudo resistirlo. El miedo ahora es que pase lo mismo en el Autódromo José Carlos Pace, la altitud no es tan extrema, pero es la segunda más alta de la temporada, y con apenas cinco días para dar con las soluciones, el miedo a repetir ridículo está ahí.
Honda y la altitud en México
Después del doble abandono en carrera y de que se parara el AMR26 de Alonso el día anterior en la clasificación, Shintaro Orihara, ingeniero jefe de carrera de Honda, reconoció que esperaban dificultades, un reto para una unidad de potencia indigna de la F1, pero es lo que hay ahora mismo, y sobre esa base toca trabajar.
“Sabíamos que, dadas las condiciones especiales de gran altitud de Ciudad de México, nos enfrentaríamos a algunos retos adicionales en cuanto a la refrigeración en comparación con otros circuitos. Sin embargo, constatamos que nuestro circuito de refrigeración del ERS estaba sometido a una carga mayor de lo previsto y, por eso, tuvimos que detener el coche en varias sesiones».
El peligro continúa en Brasil
La altitud en el GP de México es extrema, no es comparable a la de ningún circuito de la temporada, son 2.240 metros de altura respecto al nivel del mar, el aire es muy denso, no refrigera bien ni el motor, ni los frenos, y la aerodinámica se ve muy comprometida. Todo ello llevó al motor Honda casi a colapsar, por eso tuvieron que frenarse tanto el sábado como el domingo.
Si bien el circuito de Interlagos no es tan extremo, el peligro sigue estando ahí, porque es el segundo circuito del campeonato con más altitud, rozando los 800 metros sobre el nivel del mar. Las condiciones no son tan extremas, pero sí diferentes a la mayoría del resto de circuitos del campeonato.
Shintaro Orihara avisa de las dificultades y del reto para no repetir errores. “Interlagos es otro circuito de gran altitud. No es tan exigente como el de Ciudad de México. Pero aun así supone un factor a tener en cuenta para la unidad de potencia”.
“México fue una experiencia de aprendizaje desafiante para nuestros sistemas de refrigeración, pero también sobre cómo gestionar el retardo del turbo y la manejabilidad. Aplicaremos esta información en Interlagos y más allá”.
La lluvia se suma a la altitud
Es muy probable que los pilotos, que las escuderías, se tengan que enfrentar a otro reto durante el fin de semana, la lluvia. A medida que han ido pasando los días, hemos pasado de una probabilidad de lluvia leve a una probabilidad muy alta, tanto el sábado como el domingo, de hecho, amenaza con lluvias torrenciales durante los dos días, veremos si cae durante alguna de las sesiones. Y esto también puede ser un problema para la unidad de potencia de Honda, y aunque ya se ha podido probar el funcionamiento sobre mojado, en Baréin, la lluvia no fue extrema y tampoco se puede asegurar que no vaya a ser un problema.
“En el Gran Premio de Brasil, a menudo experimentamos condiciones climáticas cambiantes, y debemos estar preparados para posibles lluvias intensas. En condiciones de lluvia, la gestión de la energía se convierte en un aspecto clave para adaptarnos a las condiciones de agarre. Se trata entonces de equilibrar la recolección de energía y el retardo del turbo”.
“Afortunadamente, experimentamos condiciones de lluvia en el Gran Premio de Baréin, en Malasia y también en Singapur. Así que aprovecharemos esas lecciones para este fin de semana”.
Todo lo que rodea a Aston Martin y a la unidad de potencia es una verdadera incógnita. En circunstancias normales, Interlagos debería ser un circuito complicado para el equipo, se combinan rectas, curvas lentas y rápidas, y la dificultad está en encontrar el equilibrio idóneo. Sorprendentemente, este tipo de circuitos les ha sido favorable a lo largo de la temporada, favorable es un decir, pero las cosas han ido mejor de lo esperado.
La lluvia siempre es un factor favorable para Fernando Alonso, porque sale a relucir el talento, así que, en circunstancias normales, podría haber cierto optimismo. Pero lo que hay es incertidumbre. La altura, la lluvia, y el último varapalo de México han vuelto a expandir el pesimismo, lo bueno es que todo lo bueno que venga será más que bienvenido.









