Peugeot ha presentado en París el RCZ Vision, un concept que recupera el nombre del cupé que se dejó de fabricar en 2015 y que lo hace como eléctrico, con 500 CV, una arquitectura de 1.000 voltios y una batería de estado sólido de solo 110 mm de grosor, desarrollada con Factorial Energy, que promete hasta 600 km WLTP y pasar del 10 al 80% en 10 minutos. Es la primera aparición del lenguaje de diseño Feline Future, que adoptarán los próximos Peugeot, y lleva por primera vez en la marca dirección y frenos por cable. Eso sí, Peugeot no ha dicho que vaya a fabricarlo.
Vuelve el Peugeot RCZ Vision
El RCZ original fue un cupé 2+2 de motor delantero y tracción delantera, hecho entre 2009 y 2015 por Magna Steyr en Graz, Austria, sobre la plataforma de un 308, y la gente lo recuerda sobre todo por el techo de doble burbuja, que aquí vuelve en la versión Vision.
Se presentó el 11 de octubre, en un evento de Stellantis horas antes de que abriera el Salón de París, junto a otro concept, el E-T16, un hyperhatch que mira a los 205 T16 de rally y que, según Peugeot, adelanta el interior del próximo E-208. Los dos son la forma que tiene la marca de enseñar hacia dónde va, jugando en casa y con más atención de Stellantis que en años anteriores.
Hay precedentes: el Peugeot Inception, un concept de 2023 con 680 CV y 100 kWh, ya anunciaba la plataforma sobre la que se hizo el nuevo 3008, y muchos de sus detalles acabaron en la calle, aunque otros se quedaron en el stand.
Ninguno está confirmado como modelo de serie. Peugeot no habla de una versión de producción del RCZ Vision, y lo que sí dice es que anticipa soluciones de los próximos coches, como el E-208, que llegará en 2027 con el mismo volante.
1.000 voltios y una batería de 110 mm
El RCZ Vision se apoya en la plataforma STLA One de Stellantis, y Peugeot es la primera marca del grupo en usarla. Su batería es de estado sólido, desarrollada con la empresa estadounidense Factorial Energy, y mide solo 110 mm de grosor, lo que permite una carrocería baja. No se ha dado su capacidad, pero con 600 km WLTP y un consumo medio de 11,5 kWh/100 km, la cuenta sale a unos 69 kWh, y si se carga del 10 al 80% en 10 minutos son unos 48 kWh en ese tiempo, a una media de unos 290 kW, si los números de un concept cuadran.
El motor da 500 CV, y Peugeot no ha entrado en más detalles del sistema de propulsión, ni en el reparto de tracción. El consumo de 11,5 kWh/100 km es excepcionalmente bajo para un coche de unos 4,5 metros y con ruedas de 21 pulgadas delante y 22 detrás, y se explica en parte por una aerodinámica muy trabajada, con una silueta baja de cabina estrecha y carrocería ancha, que Peugeot usa para maximizar la eficiencia.
Es además el primer Peugeot con frenos por cable, en el que la conexión hidráulica entre el pedal y las pinzas se sustituye por un sistema electrónico, y lleva una dirección por cable de relación variable, que reduce los movimientos de manos a baja velocidad y se suaviza a alta. Y como es habitual en los concept, lleva sistemas avanzados de conducción autónoma, sin más detalles.
Feline Future y un i-Cockpit nuevo, con volante rectangular
De lado es un cupé de aspecto contundente y musculoso, con un techo de doble burbuja de cristal y una zaga con unos pilotos como elemento principal, junto al nombre de la marca retroiluminado.
El diseño también estrena nuevo lenguaje, el Feline Future, que se apoya en cinco principios, libertad, valentía, elegancia, fuerza interior e instinto, y tiene un frontal con una firma luminosa que reinventa las tres garras, parecido al Concept 6 que se vio en Pekín meses antes.
Dentro, el habitáculo es de gran turismo, con cuatro plazas individuales, materiales reciclados, como la tapicería de cuero, y la próxima generación del i-Cockpit, que lleva casi 15 años siendo el pilar del diseño interior de Peugeot.
Combina el volante Hypersquare, rectangular y sin conexión mecánica con las ruedas, con anillos para manejar los mandos con la punta de los dedos sin soltarlo, y unas pantallas transparentes MicroLED: un cuadro de instrumentos transparente detrás del volante, que da más campo de visión, y una pantalla central flotante, ligeramente inclinada hacia el conductor. Es el mismo volante que llevará el E-208.
Ahora falta saber si Peugeot se atreve a fabricar un cupé eléctrico, que a estos precios no es un coche fácil. De momento recupera el nombre del cupé que se dejó de fabricar en el año 2015, pero esta vez, como eléctrico con 500 CV, un clásico que vuelve a la vida en plena carrera eléctrica en el mundo de la automoción.









