La industria del automóvil, en su gran mayoría, parece estar enfocada en la movilidad 100% eléctrica sea cual sea el coste. En esa estrategia estaba inmersa Honda, que invirtió miles de millones de euros en la próxima generación de coches, y cuando parecía que estaba todo listo, decidieron cancelar todos los proyectos que tenían entre manos, o, al menos, suspenderlos temporalmente. Para muchos, han perdido mucho dinero, pero para la empresa, este movimiento ha evitado que las pérdidas fueran mucho más grandes, argumentan que han reaccionado a tiempo y han decidido apostar por el combustible.
En su nueva estrategia, Honda ha cambiado radicalmente los planes, eso sí, mantienen los planes de descarbonización y apostará por las tecnologías completamente eléctricas en el futuro, pero por el momento, seguirán con motores de combustión, sistemas híbridos y software. Y teniendo en cuenta las últimas informaciones que llegan desde Bruselas, en donde se ha abierto la puerta a dar una segunda oportunidad a la gasolina, esta decisión podría ser muy inteligente por parte del fabricante nipón.
Honda cambia las prioridades
Es cierto que la situación financiera ha sido uno de los grandes detonantes en la estrategia, así lo dice el ejercicio fiscal, con pérdidas netas por encima de los 2.200 millones de euros, una cifra hasta ahora inédita en la compañía desde que salió a bolsa, y uno de los motivos principales, es precisamente ese, que los proyectos eléctricos no han generado el retorno, ni mucho menos esperado.
La evolución del coche eléctrico no está evolucionando tan rápido como se esperaba, quizá este año esté dando pasos hacia ese crecimiento, pero las cifras globales no alcanzan las previsiones. Por otro lado, el desarrollo supone un elevado coste, y por tanto, la presión sobre los márgenes de beneficios y una baja demanda, no justifica las inversiones planteadas en un primer momento.
Ahora, se ha decidido que de aquí al 2029, el 90% del presupuesto destinado a su negocio automovilístico, se va a destinar a coches de gasolina e híbridos, es decir, cinco veces más de lo que irá destinado al coche eléctrico. Por tanto, el cambio de rumbo es radical, y más teniendo en cuenta los mensajes que han ido lanzando en los últimos años, y el entusiasmo mostrado por la electrificación total. Ahora, la prioridad principal de la compañía, más allá del tipo de tecnología que apliquen, no es otra que recuperar la rentabilidad.
La ofensiva híbrida
Honda está preparando, ni más ni menos, que 15 modelos híbridos de nueva generación para lograr darle la vuelta a la situación actual. Estos 15 modelos saldrán al mercado entre 2027 y 2030, una ofensiva comercial que ha sido diseñada para reforzar su presencia en el mercado. Estados Unidos y Canadá, son los principales focos de expansión, ya que ahí los híbridos están ganando cuota de mercado por las ventajas y el ahorro que aporta.
En esta nueva ofensiva, los precios juegan un papel crucial: los precios en general de los coches, ha aumentado considerablemente en los últimos años, y desde Honda, pretenden abaratar los modelos reduciendo un 30% el coste de sus sistemas híbridos, y al mismo tiempo, promete que va a mejorar un 10% el consumo gracias a las nuevas plataformas que tiene preparadas. Por tanto, el ahorro final del consumidor será considerable. Entre los modelos, aunque no hay nada confirmado, destaca una berlina híbrida con diseño fastback y un SUV híbrido desarrollado para Acura, la que sigue siendo la marca más exclusiva del grupo. Será la puesta en escena de una nueva estética y nueva tecnología que buscarán recuperar la rentabilidad de la división.
Pero insistimos en que la nueva hoja de ruta de Honda ha cambiado, y el mensaje que manda lo evidencia, la tecnología híbrida ha pasado de ser una etapa intermedia antes de los eléctricos, a convertirse en una etapa de futuro que pueda sostener a la empresa en la próxima década.
El nuevo rumbo de Honda
Honda pretende centrar la mayoría de su producción en Estados Unidos, y por ejemplo, en lo que tiene que ver con baterías, por el momento, se suspende casi toda la producción de los eléctricos, y se amplía la de las baterías destinadas a los híbridos.
El cambio de rumbo es radical, Honda ha dado marcha atrás, y parece que, en Europa, las cosas parecen empezar a ponerse de su lado. Como decimos, la Unión Europea, una vez que retrasó el fin de la venta de coches de combustión más allá de 2035, ahora se plantea mantener esta tecnología, siempre que los combustibles sean sostenibles. Además, la contaminación de un vehículo ya no se medirá solo por las emisiones, se tendrá en cuenta desde la cadena de producción, hasta la forma de reciclaje una vez el coche quede inservible. Y en este sentido, Honda tiene mucho que decir, porque esta nueva normativa que se plantea, le beneficia enormemente.
El tiempo dirá si la decisión de no apostar por una tecnología por la que se había pagado miles de millones de euros, y que finalmente se ha suspendido, ha terminado por ser una gran decisión para Honda.









