Budapest (Hungría).- Todos los ojos puestos en Aston Martin. Trabajadores de varios equipos como Cadillac, Red Bull y Racing Bulls se asomaron antes de Libres 1, durante la presentación de los monoplazas, cotilleaban con atención el nuevo coche de Adrian Newey. Fernando Alonso también paseaba rodeando el AMR 26 modificado minutos antes mirándolo con atención, con el diseñador por ahí pululando. La primera vez que se ponía en pista aportaría las primeras conclusiones y datos del nuevo Aston Martin. Sensaciones agridulces tras una hora de rodaje.
Cada detalle contaba de cara a entender un nuevo paquete aerodinámico tan grande. En directo, visualmente, se volvió a ver el Aston Martin como un coche de Fórmula 1. Ya solo por la velocidad que llevaba en pista: atrás queda ya ese hueco de cuatro inmensos segundos con la cabeza. La primera tanda con duros, de ocho vueltas en el caso del asturiano, fue de ocho giros y no tuvo ningún problema aparente.
Max Verstappen lideraba con media hora transcurrida, con un 1:19:559, mientras Alonso veía la cabeza a 2,9 segundos. También con blando, George Russell se colocó segundo, a medio segundo del neerlandés y con los Ferrari justo detrás. Esta pista se debería amoldar bien al coche rojo, fuerte en curva lenta. Charles Leclerc reventó el crono con todos los sectores de morado y se puso primero bajando casi cinco décimas el tiempo de Verstappen. Justo detrás estaba Isack Hadjar, tercero.
Adiós suspensión de Stroll
Alonso volvió a salir con duros para dar un par de vueltas y recopilar datos. Un test en toda regla en su lenta y paciente remontada. Por lo menos, delante de Cadillac y Williams estuvieron en la tabla de tiempos durante gran parte de la sesión. Es el primer paso aunque sustos como el de la suspensión trasera del Aston Martin de Lance Stroll no ayuden. Al canadiense se le rompió esa parte del coche y rozó el accidente. Evitó las protecciones y mantuvo el coche intacto. No parece que tengan demasiados recambios pues las últimas piezas llegaron en la noche del jueves.
Salió la bandera roja hasta los últimos quince minutos. El equipo de Silverstone decidió sacar a Alonso a pista a pesar de la rotura de suspensión de Stroll. Entendieron que todo estaba bien y no había peligro. La sesión, por cierto, contó con la presencia de varios novatos en pista. Ryo Hirakawa, de Haas, Colton Herta, con el Cadillac, Paul Aron, con el Audi, Frederik Vesti, subido al Mercedes, y Leo Fornaroli, en el McLaren. En los últimos minutos, hubo simulacros de clasificación con neumático blando.
En su vuelta con la goma roja, el español quedó a 2,4 segundos de la cabeza. Algo más prometedor. Mientras, Carlos Sainz bloqueó con violencia en la curva uno. El madrileño no estuvo nada cómodo durante la sesión y terminó último, sin hacer simulacro de qualy. Los problemas en los frenos no ayudaron. También sufrió Leclerc en los últimos instantes de sesión, que tuvo que dejar tirado su coche al lado del pesaje de la FIA. El monegasco terminó liderando la sesión, con casi medio segundo con Verstappen, y con Hamilton tercero.









