Hoy en día, ver un SUV por la carretera, ya no es que sea habitual, es que es el tipo de vehículo preferido en la actualidad. Podemos ver modelos de todas las marcas, de todos los tamaños, de diferentes precios, con más o con menos equipamientos, más robustos, más compactos… pero como siempre, hubo, en un inicio, un modelo que marcó tendencia, que fue el propulsor. Esto siempre es complicado dárselo a un solo fabricante, pero lo cierto es que Land Rover, con su Freelander, a finales de los años 90 fue el primero que se lanzó con este tipo de vehículos. Este SUV compacto se lanzó para todas aquellas personas que querían el modelo mayor, pero no podían permitirse comprar un vehículo de tales prestaciones. Era pequeño, asequible, con un aire aventurero, y que seguía ofreciendo esa sensación de robustez y coche alto, clave para el éxito posterior de este tipo de vehículos. Fue un éxito en ventas, pero la competencia fue creciendo, y en el año 2014, ya lanzada la segunda generación, Land Rover lo retiró del mercado. Ahora vuelve, pero nada tiene que ver con el modelo que se dejó de comercializar antes del 2014.
Se trata del Freelander 8, primer modelo de la nueva marca Freelander, una marca que nace de la unión de Chery y Jaguar Land Rover, y de primeras, llama la atención su pantalla de 46,3 pulgadas que ocupa todo el ancho del salpicadero, con una resolución de 8K y una tecnología de conducción asistida desarrollada junto a Huawei. Se lanzará al mercado en este segundo semestre del año, sin que haya aún fecha confirmada.
Nuevo Freelander 8
Como decimos, la vuelta del Freelander llega con una gran apuesta tecnológica llamada «Panoramic Intelligent Display», una pantalla de campo lejano de 46,3 pulgadas y 1,2 metros de anchura, 300 milímetros más ancha que la de sus principales competidores. Contará con una resolución 8K que la compañía presenta como cuatro veces superior a la de una pantalla 4K convencional, y un brillo máximo de 1.000 nits, convirtiéndola, según Freelander, en la única pantalla de gran formato de esta categoría capaz de garantizar una legibilidad adecuada sin importar las condiciones meteorológicas.
El salto tecnológico no es lo único que cambia, también la filosofía respecto al modelo original. Este coche nació como un todocamino compacto y sencillo, mientras que este nuevo modelo tiene un planteamiento como una plataforma tecnológica sobre ruedas, con el habitáculo digital como protagonista absoluto por encima de cualquier vocación off-road heredada del nombre.
Hasta tres filas en el interior
El tamaño del Freelander nada tiene que ver con el original, mantiene el lenguaje de diseño del concept 97 y mide 5,11 metros de largo, 2 metros de ancho y 1.8 metros de alto. Su distancia entre ejes es de 3,04 metros. Por tanto, hablamos de un vehículo grande, más que el todocamino que dio origen al nombre.
En su interior, la gran apuesta son las seis plazas que ofrece, repartidas en tres filas, con dos asientos en cada una de ellas. Por tanto, se apuesta por la comodidad y el confort, en cada una de ellas, cada ocupante contará con mucho espacio. Por otro lado, para aquellos con espíritu aventurero, el Freelander 8 ofrece un paquete de remolque opcional que permite una capacidad de 2 toneladas. La gama también se estructura en tres acabados, Pro, Max y Max+.
Los artífices del renacimiento
El desarrollo del Freelander 8 es el resultado del trabajo extensivo entre la marca Freelander por el lado de los chinos, Huawei por el lado de CATL, junto con Qualcomm, porque la gama completa monta el chip de automoción Qualcomm Snapdragon 8397 que, respecto a la anterior plataforma, la 8295, supone un salto cualitativo, triplicando la potencia de la CPU, prácticamente triplicando la GPU, y multiplicando por doce la potencia de procesamiento de la unidad neuronal, que es la que toma a su cargo las funciones de los sistemas de inteligencia artificial a bordo.
Todos los acabados ofrecen un sistema Huawei Qiankun ADS 4.1, y tiene una capacidad de actualización para futuras mejoras, sensores de todo tipo, incluidos lidar, y una cifra que le sitúa entre los sistemas de percepción más avanzados que hay a día de hoy disponibles.
Chery y Jaguar Land Rover apuestan por recuperar un modelo que, en cierta manera, es historia del automóvil porque marcó una tendencia, y tanto que la marcó, la de los SUV. Vuelve con un concepto diferente al que se retiró en 2014, pero sin duda, supone la vuelta de un vehículo al que muchos llevan tiempo esperando.









