Hace veintitrés años, un piloto de veintidós ganó su primera carrera en Hungría. Fue un domingo de agosto de 2003, con un Renault que hasta entonces solo había prometido, y aquel triunfo abrió la puerta a todo lo que después se convertiría en la carrera de Fernando Alonso.
Esta semana el asturiano vuelve a Hungaroring con 44 años, a sólo unos días de cumplir 45, y con -todavía- el peor coche de la parrilla, buscando algo que se le ha negado desde marzo: que un fin de semana empiece bien.
Esta vez, sin embargo, no llega con las manos vacías. Aston Martin ha presentado ante la FIA 16 modificaciones para este Gran Premio, más que cualquier otro equipo del pelotón. Para hacerse una idea de lo que supone esa cifra, Alpine no trae ni un solo cambio a Hungría, y Haas, Cadillac y Audi se conforman con una sola pieza actualizada cada uno. Todas las novedades de Aston Martin, además, son de puro rendimiento, ninguna pensada solo para adaptarse a las curvas de este circuito en concreto.
Lo que cambia de verdad en el Aston Martin de Alonso en Hungría
El paquete arranca por el tren delantero: nuevo alerón, con la vista frontal y la planta rediseñadas, nuevos endplates y un morro más largo y más estrecho, las tres piezas pensadas para trabajar juntas. Se suma un conducto de freno delantero revisado, que ayuda a manejar el flujo de aire alrededor de las ruedas.
El bloque más ambicioso, no obstante, está en el suelo. Aston Martin ha tocado todas las superficies permitidas: las vallas, el borde y la zona situada delante de la rueda trasera, todo enfocado en sacar más carga aerodinámica del fondo plano. Ese mismo paquete se extiende al difusor, que también cambia en su cuerpo principal, sus vallas y el pequeño alerón trasero.
La carrocería y la entrada de los pontones se han adaptado para acompañar ese flujo de aire hacia atrás, y detrás llegan cambios en la suspensión trasera, el conducto de freno trasero, el alerón trasero y el beam wing, todos coordinados para ganar carga sin disparar la resistencia.
Claro que nada de esto se homologa de un día para otro. El chasis ha tenido que volver a pasar el crash test delantero para poder aligerar peso sin perder resistencia estructural, un trámite que explica buena parte de la espera. De hecho, el equipo de Alonso llegó tan al límite con los plazos que se saltó el toque de queda obligatorio en el circuito para terminar de montar el AMR26B a tiempo para los primeros libres de este viernes.
Bottas teme a Aston Martin, y Pérez no se lo cree
En el box de al lado, en Cadillac, las opiniones se dividen. Valtteri Bottas no ha disimulado: reconoce que la posibilidad de que Aston Martin dé un salto grande le da «un poco de miedo», porque perderían de golpe la posición que llevan meses defendiendo por delante de ellos. El propio finlandés admitió que en el paddock circula el rumor de que apenas queda una pieza del coche anterior, la suspensión delantera, y que todo lo demás ha cambiado.
Sergio Pérez piensa lo contrario. «No hay paquete en el mundo que te vaya a dar esa cantidad de tiempo», dijo, sin ninguna intención de sonar preocupado, y fue más allá al asegurar que ni siquiera con este coche Aston Martin hubiera cambiado de posición en la última carrera de Bélgica.

La apuesta de Humphrey y la fe ciega de Alonso
Y mientras unos dudan y otros descartan, hay quien apuesta todo. El comentarista Jake Humphrey contó hace poco en su pódcast ‘High Performance Racing‘ que alguien de dentro del equipo le había confesado que los datos que salían del túnel de viento eran «increíbles».
Tanto es así que remató diciendo que su apuesta personal es que Fernando Alonso será campeón del mundo. Toda una declaración de fe viniendo de un equipo que sigue siendo, ahora mismo, el farolillo rojo del campeonato.
«Tengo cero dudas de que Newey nos dará el mejor coche de la parrilla tarde o temprano»
Krack, por su parte, ha preferido rebajar el tono desde que llegó a Budapest. Ya lo advirtió esta semana en la rueda de prensa previa: saben que otros equipos tuvieron pretemporada para afinar sus coches y ellos no, así que va a necesitar varias sesiones para exprimir un paquete de este calibre.
Alonso explica por qué la actualización ha tardado tanto en llegar
Alonso piensa parecido, aunque lo explicó con más matices en la rueda de prensa del jueves. «Y probablemente la posición no cambie, aunque hubiéramos usado el coche actualizado en Spa. Así que así cambiará de circuito a circuito», admitió, dejando claro que no espera un vuelco general en la clasificación por el simple hecho de estrenar el paquete.
También detalló por qué el equipo ha llegado tan tarde con esta actualización, algo que atribuye a una decisión de estrategia y no de capacidad. «En las primeras 12 carreras otros equipos han escogido una estrategia más convencional al traer dos o tres décimas cada dos o tres carreras y eso supone un segundo o un segundo y medio para la décima o duodécima carrera. Nosotros no hemos hecho eso y por eso nos hemos quedado atrás comparado con el resto de la parrilla».
Eso sí, Fernando Alonso ve en Hungría un escenario algo más favorable que en Bélgica, precisamente por las características del trazado húngaro. «Esperemos que en Hungaroring vayamos bien, porque aquí la potencia no es lo más importante. Aunque obviamente vamos a mejorar el coche, pero el motor aún no», matizó.
«Ahí tenemos un déficit que todavía tenemos que compensar», explicó, apuntando de nuevo a Zandvoort como la cita en la que Honda debe entrar en juego para completar el paquete. Sobre lo que espera sacar de este fin de semana en concreto, fue directo: «Enfoco el fin de semana con la idea de entender el coche y con el objetivo de desbloquear rendimiento en el coche».
Alonso, además, ha vuelto a poner la mano en el fuego por Newey, incluso después de un año tan lejos de lo prometido. «Tengo cero dudas de que Newey nos dará el mejor coche de la parrilla tarde o temprano y sobre el motor tampoco tengo dudas, es cuestión de tiempo que Honda solucione los problemas, pero sé que no se van a solucionar todos de golpe», dijo, dejando claro que su paciencia con el proyecto no se ha agotado pese a las nueve carreras que llevan sin puntuar con normalidad.
Nada de esto se ha probado todavía en pista. Las 16 piezas siguen guardadas hasta que arranque la primera sesión, y el propio Alonso es el primero en pedir cautela antes de sacar conclusiones. Pero hay algo en volver justo aquí, veintitrés años después de aquel domingo que lo cambió todo, que convierte este Hungaroring en un lugar distinto al resto del calendario para él. El mismo circuito que un día le abrió la puerta a la F1 puede ser también el que empiece a devolverle algo de lo que esta temporada le ha quitado, aunque solo sea la sensación, ya casi olvidada, de salir a pista con un coche capaz de sorprender a alguien.









