Silverstone (Reino Unido).- Fue el ‘yo-yo’ más grande y extenso de la temporada. Duró casi todas las vueltas de la carrera al sprint (17 vueltas) y tuvo cinco protagonistas implicados que se pelearon por un puñado de puntos. Lando Norris, que cruzó la meta tercero, pasó por la cuarta, quinta y hasta sexta posición, porque no dejaban de barajarse en pista. Le pasaba George Russell, que fue cuarto en meta pero también pasó por todas las posiciones mencionadas. Un espectáculo que deja dudas sobre si tanta cantidad de adelantamientos emociona o no con las baterías como protagonistas.
Vuelve a abrirse el melón que se inició en la primera carrera, en Australia. Que se lo digan a Charles Leclerc, que era séptimo y acabó, entre tanto caos y sobrepasos, en quinta posición. A Max Verstappen se le cayeron los neumáticos y terminó cediendo terreno cuando se había pasado peleando toda la sprint delante por la tercera plaza. El neerlandés degradó más que el resto, como en tanda larga de Libres, y acabó sexto, justo delante de Oscar Piastri.
La salida fue muy apretada y dura pero limpia entre los líderes Lewis Hamilton y Kimi Antonelli, que regalaron una guerra fría que se llevó el italiano. No hubo incidentes en las primeras vueltas salvo el toque de Checo Pérez por detrás a Fernando Alonso en la curva tres. Maniobra poco vista en el mexicano, que comete pocos errores. Sacó de pista al asturiano, que terminó vigésimo, solo delante de su compañero de equipo Lance Stroll y del propio Pérez.
Cocinado a fuego lento
La guerra fría entre Hamilton y Antonelli demostró la inteligencia del italiano, que extiende por un punto su ventaja en el Mundial. El piloto de Mercedes se pasó medio sprint pegado detrás del Ferrari. No le pasó porque no quiso. Gestionaba y gestionaba pero le respiraba en la nuca. Se asomaba por los retrovisores y se lo cocinaba a fuego lento, todo el rato cerca de un segundo de Hamilton, con modo adelantamiento disponible mientras su rival no lo tenía disponible. Antonelli hizo uso de ese medio megajulio en la vuelta ocho y pasó como un cohete al británico en la recta del Hangar.
Cuando el ganador de la sprint pasó, se puso a 1,3 segundos y lo sacó del modo recta en solo un par de vueltas. Parecía que se estaba guardando algo y que había algo en el bolsillo. Hamilton peleaba por romper esa barrera pero le costaba. Aguantaron al límite varias vueltas hasta que, a falta de cinco, la ventaja se abrió hasta el segundo y medio y Antonelli abrió algo de hueco. Hasta hizo la vuelta rápida a final de carrera, demostrando tener una excelente degradación, con bronca incluida de su jefe Toto Wolff por radio.
Tal vez apretar al final fue innecesario. Racing Bulls se consagró, como en Austria, como quinto equipo de la parrilla, muy poquito por delante de Alpine, con Pierre Gasly delante de Franco Colapinto. La sorpresa negativa la dio Williams, que terminó por detrás de Haas en la sprint, con Carlos Sainz 18º, delante de Alex Albon. Cerraron la parrilla los Cadillac y los Aston Martin.









