Aston Martin avisó desde el invierno de que 2026 iba a ser un año difícil para los intereses de Alonso. Los rumores que circularon durante la pretemporada, sobre retrasos y problemas con el desarrollo del AMR26, se confirmaron en cuanto el coche empezó a rodar.
Pero lo que pocos esperaban es que un equipo con tanto recorrido en la categoría, que solo tenía que interpretar el nuevo reglamento como el resto, terminara cerrando la clasificación de forma habitual. Ver a los dos AMR26 fuera de carrera antes de la bandera a cuadros se ha convertido casi en una costumbre. Barcelona fue solo el último recordatorio.
El propio Alonso lleva meses repitiendo la misma frase antes de cada clasificación: «Seremos últimos». En algunas ocasiones el equipo ha logrado al menos completar la distancia total de carrera con los dos coches, pero esa ha sido la excepción, no la norma. Lo que no estaba escrito es que Montmeló, su circuito de casa, fuera el escenario donde se rompiera una racha que el asturiano llevaba manteniendo desde hacía dos años. Shintaro Orihara, responsable de pista de Honda, lo resumió con una frase que pesa: «Es especialmente lamentable que esto haya sucedido aquí, en la carrera de casa de Fernando».
Stroll superó a Alonso en clasificación por primera vez desde Silverstone 2024
Alonso salió aquel domingo desde el pit lane después de apostar por un cambio de batería que terminaría siendo la causa de su abandono. Esa decisión llegó como consecuencia directa de la 22ª posición que marcó en la clasificación del sábado, un resultado que puso fin a una racha de 41 carreras consecutivas superando a Lance Stroll en la sesión de clasificación. Con un AMR26 tan impredecible, ni siquiera las manos de un piloto de la experiencia de Alonso pudieron disimular las carencias del coche. Hasta ese sábado, Silverstone 2024 había sido la última vez que el canadiense arrancaba por delante de su compañero. Ahora el contador de esa batalla interna vuelve a cero.
Lo cierto es que esa estadística, aunque simbólica, importa menos que el problema de fondo. La verdadera pelea de Aston Martin ya no es entre sus dos pilotos, sino contra la falta de resultados que arrastra desde el inicio de la temporada.

Alonso ya no se conforma con promesas sobre las mejoras de Aston Martin
Tras el desastre de Barcelona, Alonso volvió a repetir el diagnóstico que lleva semanas dando sin filtros. «Tenemos muy mal motor, el peor. Tenemos muy mala distribución de energía, tenemos problemas con el cambio y problemas con la aerodinámica. Estamos trabajando en todo; a ver si en la segunda mitad de temporada podemos dar alguna alegría. Es el peor coche y el peor motor, pero hemos sido muy claros: en la segunda parte del año llega un coche nuevo y un motor nuevo. Optamos por esta estrategia y lo repetimos cada fin de semana», explicó.
Pero el tono de Alonso ha cambiado respecto a meses anteriores. Ya no basta con anunciar que las mejoras llegarán. «Ahora necesitamos ver que las mejoras funcionan, porque no siempre ha sido así», añadió el bicampeón, visiblemente insatisfecho con una temporada en la que cada vez quedan menos motivos a los que aferrarse.
La frase no es casual. Aston Martin lleva meses hablando del AMR26B y de un motor Honda actualizado como la solución a todos sus problemas, pero los plazos se han movido en varias ocasiones y la paciencia del equipo, y sobre todo la de su piloto principal, tiene un límite. Alonso ha sido generoso dándole tiempo al proyecto, pero después de Barcelona, donde ni siquiera pudo completar la carrera en su circuito de casa, las palabras empiezan a sonar repetidas si no van acompañadas de resultados.
Lo que está en juego ya no es solo una posición en la parrilla. Es la confianza de un piloto que termina contrato a final de temporada y que, después de este fin de semana, tiene menos motivos que nunca para creer en las promesas sin verlas cumplidas. El verano dirá si Aston Martin consigue revertir la situación a tiempo, o si Alonso decide que ya ha esperado suficiente.









