Quizá en otro momento de la historia de la automoción, un fallo como los que ha experimentado Peugeot, y todo el grupo Stellantis, con el motor PureTech, no habría supuesto un problema tan gordo, independientemente de la gravedad del asunto. Pero en los últimos años, con el cambio tan radical que está sufriendo la industria, y con los altavoces tan potentes que presenta hoy la sociedad con internet y las redes sociales, los fallos se pagan más que nunca. En el caso de la marca francesa, los fallos se asociaban a un desgaste prematuro de la correa de distribución, y ya se sabe que cuando esta correa se rompe, hay riesgo de que el desastre sea de enorme magnitud.
Pero ahora toca mirar adelante, y para hacerlo, se ha implementado una nueva mecánica de gasolina con la que se espera poder recuperar la confianza, y no nos cabe duda de que el trabajo no se podría haber hecho a conciencia, porque otro error de esas magnitudes podría tener repercusiones incalculables. Se trata del nuevo propulsor 1.2 Turbo 100, una transformación completa de casi toda la arquitectura, más del 70% de componentes nuevos, y una exhaustiva revisión para dejar atrás los fantasmas.
E insistimos en Peugeot concretamente porque estrenará esta mecánica en el Peugeot 2008 y a futuras versiones híbridas. Pese a las pruebas y a las promesas, no cabe duda de que es la prueba de fuego.
El nuevo motor de Peugeot
Como hemos dicho, uno de los grandes problemas del motor PureTech estaba en su sistema de distribución, en una correa bañada en aceite pensada para alargar la vida y la fiabilidad, y que, sin embargo, tuvo el efecto contrario, protagonizando un sinfín de avería e incidencias, tanto por el desgaste prematuro, como por la degradación del material o los propios problemas de lubricación. Algunas averías fueron muy graves y la reputación de las marcas con estos motores, se redujo considerablemente, aunque no tanto como la reputación del grupo Stellantis, al fin y al cabo, los creadores del motor. El efecto dominó, el golpe, fue duro.
Ahora se estrena un motor 1.2 Turbo 100 y Peugeot es el gran protagonista de este cambio de enfoque. El principal cambio, el más llamativo por los errores, es el adiós de la correa, y se introduce una cadena de distribución de última generación, un sistema que está pensando, no para que dure más, para que dure toda la vida útil del vehículo sin que necesite de un mantenimiento especial ni específico.
Es una de las decisiones técnicas más importantes de cara a estos nuevos motores, es una respuesta directa al sinfín de críticas que se han recibido durante los últimos años. La fiabilidad es más que nunca en una prioridad, siempre lo ha sido, pero lo es más después de haber protagonizado fallos, y no hay ningún consumidor que vaya a comprar un vehículo si tiene dudas en este aspecto.
Se mantiene la configuración tricilíndrica y la sobrealimentación turbo, pero casi todo lo demás, cambia. Como dice el fabricante, se mantiene algún tornillo y alguna junta, pero poco más. Se refuerza la culata, el sistema de lubricación es completamente diferente, con el objetico de que haya mejoras internas que reduzcan el desgaste, según señalan, hasta en un 80%.
Otro de los objetivos que han buscando con este nuevo motor, es reducir las vibraciones y ofrecer más suavidad al conductor y a los pasajeros. Para ello, se ha incluido un eje de equilibrado específico que ha mejorado la sonoridad y el confort en marcha,
Eficiencia con el ciclo Miller
La renovación del motor va más allá de la fiabilidad, también se ha aprovechado para aumentar las prestaciones, la eficiencia y reducir el consumo y emisiones. Se abandona el ciclo Otto y entra en escena el ciclo Miller, lo que modifica los tiempos de apertura y cierre de válvulas y, de esta forma, se logra optimizar la combustión y se aprovecha más el combustible.
También ha cambiado la propia inyección directa de gasolina, ahora trabaja a 350 bares de presión, y permite la pulverización precisa. Por otro lado, se incorpora un turbo de geometría variable, una solución poco común, pero que ofrece una respuesta muy eficiente a pocas revoluciones, sin que se renuncie al rendimiento en la zona de alta del cuentavueltas
A superar una crisis
Peugeot será el encargado de poner a prueba el nuevo motor de Stellantis, un grupo que ha quedado con una reputación mala, más que mala, de desconfianza, y ahora toca volver a convencer a los clientes. Desde luego, la pinta de este nuevo motor, es muy buena, y teniendo en cuenta el empeño del grupo, todo hace prever que la fiabilidad será excelente. Pero toca ponerlo a prueba en el asfalto y que nada falle.









