Claro, cuando pensamos en motores potentes, como mucho, miramos a los de los grandes coches, de grandes prestaciones. Pero pocos se paran a pensar que motores hay muchos, para un sinfín de cosas, y los hay gigantes, hasta el punto de haberlo de 2.300 toneladas. Estos motores están destinados a la industria naval, que siempre ha dependido de estas máquinas para poder mover ciudades flotantes sin problema, a través de océanos. De la que hablamos, es la Wärtsilä RT-flex96C, que además del peso, ofrece una potencia de 109.000 caballos, y a día de hoy, sigue siendo el motor de combustión más grande construido para uso comercial.
Este motor se diseñó, principalmente, para poder impulsar algunos de los portacontenedores más grandes jamás construidos, y supuso un antes y un después en lo que se refiere al transporte marítimo. Pero los tiempos cambian, y hasta tecnologías como estas, no son ni mucho menos para siempre. El sector está en plena transformación, y algunos fabricantes están trabajando en una nueva generación que funciona con combustibles alternativos, como puede ser el metanol, con el objetivo de reducir las emisiones y cumplir con los objetivos medioambientales.
El motor más grande del mundo
El Wärtsilä RT-flex96C fue desarrollado por Wärtsilä, una compañía finlandesa, una de las más importantes del mundo de soluciones energéticas y marítimas. Primero se lanzó el modelo RTA96C en los años 90, y posteriormente se actualizó con tecnología de inyección electrónica RT-flex para poder dar un salto en cuanto a eficiencia y al rendimiento.
Las cifras hablan por si solas, 26 metros de largo, más de 13,5 metros de altura, es decir, mide lo mismo que un edificio de cuatro plantas. Su peso aproximado es de 2.300 toneladas, y cada uno de sus pistones mide alrededor de 6 metros y pesa cerca de 5,5 toneladas, es decir, son enormes.
La versión más potente que hay de este motor, consta de 14 cilindros, y desarrolla alrededor de 84.000 KW de potencia, lo que equivale a una potencia superior a los 109.000 CV. Para hacerse una idea, genera cien veces más potencia de lo que lo harían muchos vehículos eléctricos de elevadas prestaciones.
El par motor también resulta impresionante, 7,6 millones de Nm, es decir, presume de una fuerza colosal, lógico, si el objetivo es estar capacitado para transportar miles de toneladas de mercancías a lo largo de los océanos, pero no por ello, deja de sorprender la cifra.
Un barco de 11.000 contenedores
Obviamente, un motor con estas dimensiones solo tiene sentido para transporte en el más, no cabe concebirlo para cualquier otro medio. El objetivo de su creación fue ese, el de los grandes portacontenedores encargadas del comercio internacional. Por ejemplo, el Emma Mærsk, el cual, cuando empezó a operar, era el más grande construido hasta la fecha y tenía capacidad para transportar 11.000 contenedores, y obviamente, necesitaba de gran potencia para poder desplazarse con la mayor eficiencia posible.
Estos motores, si se compara con el de los coches o incluso con el de los camiones, funciona a muy bajas revoluciones, entre las 92 y las 102 por minuto, una cifra que puede parecer reducida, pero es la idónea para poder mover enormes hélices marinas con un consumo más que optimizado.
Hablamos de una cilindrada total de 25.480 litros, otra cifra que deja a todos con la boca abierta, no tiene comparación con ningún otro vehículo terrestre. Tiene una arquitectura de dos tiempos y un sistema avanzado de inyección electrónica que le sitúa entre los motores más eficientes de su categoría, lógicamente, fundamental en un sector donde el combustible supone un elevado gasto en costes operativos, así que cada litro que se ahorre, cuenta, en este caso, se cuenta por miles.
Y por si hay dudas, para comprender más la magnitud energética de este motor, su capacidad energética podría suministrar energía a una pequeña ciudad.
Adió al motor diésel
El RT-flex96C es a día de hoy, una referencia en la ingeniería naval, pero como pasa con toda la movilidad, el futuro del transporte se dirige a una movilidad y tecnologías más limpias. Se está trabajando en motores con combustible alternativo, y el metanol se posiciona como una solución muy destacada. Se trata de un alcohol que se produce a partir de fuentes renovables y que reduce de forma drástica las emisiones.
Wärtsilä y MAN Energy Solutions, empresas del sector, ya han desarrollado motores marinos que están preparados para funcionar con metanol, y ya son muchas las grandes navieras internacional que han hecho encargos de barcos con estos combustibles.
El mundo de los motores, el cambio hacia tecnologías más limpias, no es algo destinado únicamente al automóvil o al transporte por carreteras. Incluso grandes hitos de la industrial naval, referentes históricos, de gran tamaño, tienen las horas contadas.









