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Prueba Volkswagen T-Roc 150 CV con etiqueta ECO: he conducido uno de los SUV compactos más redondos del segmento y te cuento por qué (y por qué no) deberías esperar al nuevo motor híbrido

Prueba Volkswagen T-Roc 150 CV con etiqueta ECO: he conducido uno de los SUV compactos más redondos del segmento y te cuento por qué (y por qué no) deberías esperar al nuevo motor híbrido

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Por: Chema Bonilla Díaz

Publicado: 27.07.2026 13:00

Durante décadas, el Volkswagen Golf fue el coche más vendido de la marca en España. También dio origen a una categoría que dominaría el mercado europeo durante años: la de los compactos. Sin embargo, los tiempos han cambiado y los SUV han tomado el relevo. Por eso, el Golf ha tenido que ceder el protagonismo en nuestro país al Volkswagen T-Roc. Este último convertido hoy en el auténtico «best-seller» de la firma alemana.

El T-Roc estrenó su segunda generación hace menos de un año, pero el mercado no ha dejado de evolucionar. Ahora tiene que medirse con una competencia mucho más numerosa. El nuevo T-Roc llega con un diseño más atractivo, un interior más tecnológico y una gama de motores más eficiente. La cuestión es si todo eso basta para seguir siendo una de las referencias del segmento. Te lo cuento en esta prueba.

Así es el Volkswagen T-Roc

El Volkswagen T-Roc es un SUV compacto de tamaño medio. Mide 4,37 metros de largo, 1,83 m de ancho y 1,57 m de alto. Con respecto a su predecesor, crece considerablemente en longitud (+12 cm). Esto le permite aumentar su habitabilidad interior, la capacidad del maletero y además competir con nuevos rivales.

Algunos de ellos son superventas del mercado. Por ejemplo: el Toyota C-HR, el MG ZS o el Omoda 5. Además todos pueden configurarse con un motor híbrido convencional, pero de eso hablaremos más adelante. T-Roc y Golf se parecen bastante. Ambos se construyen sobre la plataforma MQB Evo. De ahí que las diferencias se ajusten a su carrocería, la altura libre al suelo y el tarado de la suspensión o los muelles, estos últimos específicos para el T-Roc.

Diseño exterior más atrevido: «falta le hacía»

Volkswagen se ha reconocido históricamente por sus diseños sobrios, de un estilo alemán al que nos tiene ya muy acostumbrados. Así era el T-Roc anterior, plagado de líneas de tensión muy definidas, rectas y sólo con algún guiño más desenfadado. Por ejemplo: el techo en color de contraste. Todo aquello forma parte del pasado.

En realidad, no todo ha cambiado. El Volkswagen T-Roc conserva algunos de los rasgos que definieron a la primera generación: el ya mencionado techo en color de contraste, el pilar C con forma de aleta de tiburón o los pasos de rueda traseros ensanchados. Esto le ayuda a construir una identidad propia. Todo un acierto, pues aunque haya evolucionado bastante, sigue siendo reconocible como un Volkswagen T-Roc.

La nueva generación adopta el lenguaje de diseño actual de la gama VW. Este se caracteriza por un estilo más desenfadado, deportivo y con ciertas licencias que antes la marca no se permitía. De hecho, la unidad que pruebo en esta ocasión está pintada en amarillo, y no es un tono precisamente discreto. Esa mayor libertad a la hora de diseñar se aprecia especialmente en esta versión R-Line.

Acabado R-Line: más deportivo, completo y caro

La gama se estructura en tres niveles de acabado: Match, Style y R-Line, ordenados de menor a mayor equipamiento de serie. La unidad que pruebo corresponde al R-Line, el más completo de todos. Solo está disponible junto al motor más potente de 150 CV y añade una imagen claramente más deportiva.

El acabado «R-Line» incorpora paragolpes más agresivos y una parrilla frontal más voluminosa. También destaca por los añadidos en las taloneras laterales, el difusor trasero o las llantas más grandes. Todo ello, junto con un aumento considerable de equipamiento, supone un sobreprecio de 5.455 euros con respecto al precio base.

Faros Matrix LED sobresalientes, llantas y colores

Los faros delanteros Matrix LED vienen de serie y quedan unidos a través de una tira lumínica de LED. Detrás, los pilotos también se conectan a través de una franja iluminada que recorre el centro del portón. En el R-Line, además, los logotipos delantero y trasero de Volkswagen están retroiluminados.

Las llantas son de 16 pulgadas de serie y llegan hasta las 20 pulgadas en las versiones más equipadas. La paleta de colores dispone de opciones muy variadas: hay 6 colores a elegir, todos ellos combinables con el techo en color negro brillo a excepción del propio negro. Pierde el techo en color blanco, pero gana enteros en el look exterior. No obstante, la del diseño es una cuestión muy personal y la última palabra la tienes tu.

Calidad interior del Volkswagen T-Roc

Por dentro, el T-Roc también da un salto adelante considerable. Los plásticos son mullidos en la parte superior de las puertas delanteras y en la zona intermedia del salpicadero. Eso sí, la zona superior mullida del tablero de su predecesor da paso en este a la tela áspera. Esta tiende a perder el color con el tiempo y transmite una sensación de calidad inferior. Al menos no es plástico duro…

Todo invita a pensar que el Volkswagen T-Roc aguantará bien el paso del tiempo. Tampoco hay rastro del plástico negro brillo. Volkswagen parece haberse librado de él en muchas molduras con muy buen criterio. Para terminar, con respecto a la ergonomía: luces y sombras. Ha recuperado los botones físicos convencionales para el volante y unos pocos en la consola central, pero ha perdido el resto por el camino.

Faltan botones ¿por qué son tan importantes?

Ahora, la protagonista es la pantalla central de 12,9 pulgadas, de serie en toda la gama. Es la misma que emplean el Volkswagen Golf y otros modelos del Grupo VAG. Tiene buena definición, el funcionamiento de la interfaz es bastante fluido y todos los menús quedan bien ordenados. No faltan la conexión inalámbrica con Android Auto y Apple CarPlay. Pero no es perfecta.

La climatización sigue dependiendo en gran parte de la pantalla táctil. Eso obliga a apartar la vista de la carretera durante unos instantes para determinados ajustes. Con unos mandos físicos todo sería más sencillo, intuitivo y seguro. En este aspecto, la pantalla se siente más como un paso atrás que como un avance.

Una tercera «micro-pantalla» táctil e instrumentación digital

Por otro lado, los alemanes recuperan buenas ideas de otros modelos de la marca. La rueda física en la consola central te permite subir y bajar el volumen, cambiar el color de la iluminación ambiental y las pantallas o elegir uno u otro modo de conducción. Esto es posible gracias a una pequeña pantalla táctil. Una vez te acostumbras a tenerla, la echas en falta en otros coches.

La instrumentación digital tiene un tamaño de 10,25 pulgadas. Muestra muchísima información; incluso puedes consultar indicaciones del navegador. Al principio se te hará denso buscar entre los muchos menús de los que dispone, pero es fácil acostumbrarse en poco tiempo y ver lo que realmente te interesa. Por primera vez se ofrece un Head-Up Display. Es opcional, pero viene bien si haces muchos viajes por carretera.

Huecos portaobjetos: con buenas ideas, pero mejorable

Al desplazar la palanca del cambio automático a la columna de dirección, la consola central queda mucho más despejada. El cargador inalámbrico, además, está ventilado, aunque su ubicación hace que los reflejos de la pantalla del móvil puedan molestarte mientras se carga. Una simple tapa lo habría solucionado.

Los posavasos son regulables y bajo el reposabrazos ofrece un hueco portaobjetos, pero queda parcialmente a la vista. Volkswagen ya tiene una solución en modelos como el Passat o el Tiguan: unas tapas deslizantes que ocultan el contenido. Se suman unos huecos portaobjetos de generoso tamaño en las puertas. El Golf cuenta con un acabado en tela más agradable, el T-Roc, simplemente plástico.

Espacioso y confortable: de 10

Las plazas delanteras del Volkswagen T-Roc ofrecen mucho espacio y unos asientos realmente cómodos. La postura al volante es sencillamente brillante, tanto para conductores de 1,60 metros como para quienes rozan los 2 metros de altura. La visibilidad es buena en todas las direcciones y los asientos sujetan correctamente la espalda y las lumbares sin resultar incómodos en viajes largos.

En cuanto a la habitabilidad, con mis 1,93 metros de altura todavía me sobra aproximadamente un palmo hasta el techo. También hay espacio de sobra para hombros y piernas, de modo que resulta fácil encontrar una postura cómoda desde el primer momento. Además, ambos asientos pueden colocarse muy bajo. Así evita la típica postura de «silla de mimbre» propia de muchos SUV. El resultado es una conducción más cómoda.

Plazas traseras y maletero

El aumento de batalla del nuevo T-Roc responde a un mayor espacio para las rodillas y los pies. Con el asiento delantero colocado en mi posición de conducción, detrás aún puedo viajar sin molestias. Es cierto que, por anchura, es más recomendable para dos que para tres pasajeros. Tampoco ayuda un túnel de transmisión es muy voluminoso, que obliga a quien va en el centro a mantener las piernas abiertas.

Hay dos tomas USB-C y doble salida de aireación para las plazas traseras, con una regulación independiente de temperatura. El portón del maletero es de apertura eléctrica en R-Line. Este tiene una capacidad generosa, de 475 litros y la bandeja inferior puede colocarse a doble altura. Una de ellas queda a ras de la boca de carga, lo que mejora la tarea de meter objetos voluminosos.

La banqueta se divide en tres partes. Prescindiendo de la central puedes mantener los asientos de los laterales utilizables mientras llevas una tabla de surf o una estantería. Abatiendo la banqueta al completo la capacidad aumenta hasta los 1.350 litros. Con estos resultados, supera al resto de rivales y se convierte en uno de los mejores de la categoría.

Motores disponibles para el Volkswagen T-Roc: todo ECO

La gama mecánica del T-Roc gira en torno a un único motor: el 1.5 eTSI de gasolina, disponible con 116 o 150 CV. Se trata de un bloque de cuatro cilindros asistido por un sistema microhíbrido de 48V. Este actúa en momentos puntuales, como el arranque o manteniendo la velocidad en carretera, lo que reduce el consumo. También le permite lucir la etiqueta ECO en el parabrisas, con todo lo que ello conlleva.

Nuestra unidad equipaba la variante de 150 CV, la más recomendable si realizas viajes por carretera con frecuencia. Acelera de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos. No «te pega al asiento», pero ofrece potencia suficiente para adelantar en autopista o incorporarte a una tras un STOP a la autovía sin la sensación de «ir justo».

La transmisión automática DSG de siete velocidades es de serie en toda la gama; no existe alternativa manual. Actúa con rapidez y aprovecha bien el par disponible desde solo 1.500 rpm. Así, contribuye a que el motor responda con soltura en cualquier situación. El acabado R-Line añade levas tras el volante. Son algo pequeñas, aunque al ir solidarias con la dirección siempre quedan al alcance de los dedos.

Y ahora sí, llega la parte más interesante.

Cómo es la conducción del Volkswagen T-Roc

El Volkswagen T-Roc encuentra en su puesta a punto una de sus mayores virtudes. El tarado de la suspensión es muy equilibrado: filtra bien las irregularidades sin renunciar a un paso por curva preciso. Es un SUV, sí, pero apenas hay balanceos de la carrocería. Las inercias no son un problema y en ningún momento aparece esa sensación de desconexión con el asfalto típica de los turismos más altos.

Gran parte del mérito está en la plataforma, la misma que utiliza el Volkswagen Golf. Eso hace que ambos compartan un tacto de conducción muy parecido. La principal diferencia no está en cómo se mueven, sino en la postura al volante y en la mayor altura de la carrocería.

La dirección es precisa y, aunque tiene un tacto bastante ligero, transmite con claridad lo que sucede bajo las ruedas. También los frenos responden de manera contundente si así lo demandamos. Ahora bien, la intervención del sistema de recuperación de energía del no pasa desapercibido. En ningún momento es molesto, pero si levantas el pie del acelerador «sabes que sigue ahí».

Modos de conducción: Eco, Confort y Sport

El T-Roc ofrece tres modos de conducción. Eco prioriza el ahorro de combustible, aunque apaga la respuesta del acelerador. Confort es el más equilibrado y el que probablemente utilizarás la mayor parte del tiempo. Sport, hace que el motor responda sin barreras y añade algo de peso a la dirección, lo que hace que parezca más ágil.

En resumen, si te gusta conducir, el Volkswagen T-Roc sería una de mis recomendaciones. Es un SUV extraño, pues la mayoría de sus rivales ven en las suspensiones blandas y el comportamiento suave la única opción para aumentar el confort en carretera. Volkswagen va más allá y te permite disfrutar del viaje con un coche mucho más equilibrado e interesante. De hecho, este apartado sería su razón de compra número 1.

Consumo del Volkswagen T-Roc

Durante la prueba alterné recorridos urbanos y por carretera, siempre a velocidades legales y sin prestar especial atención al consumo. El resultado fue muy positivo. La media final se situó en los 6 litros a los 100 km, muy cerca de los 5,8 litros a los 100 km que homologa Volkswagen. En carretera, además, es fácil rebajarla hasta los 4,8 litros a los 100 km si mantienes una conducción muy sosegada en carretera.

Tratando de exprimir la respuesta del 1.5 TSI, el resultado fue de 8,5 litros. Es fuera de las grandes urbes donde este motor se siente más cómodo. En carretera ofrece un buen equilibrio entre prestaciones y eficiencia, hasta el punto de firmar consumos propios de motores de menor cilindrada.

Llega el motor híbrido de 170 CV, ¿merece la pena esperar?

Esta es probablemente la gran pregunta. Volkswagen estrenará en los próximos meses un sistema híbrido convencional (HEV) en el T-Roc y el Golf. Será la primera vez que la marca ofrezca esta tecnología en ambos modelos. Promete combinar un motor de gasolina de 1.5 litros con una potencia de 170 CV y un consumo homologado inferior a los 5 litros a los 100 km.

¿Merece la pena esperar? Depende del uso que vayas a darle al coche. El actual 1.5 eTSI supera la prueba con nota. Ofrece buenas prestaciones, un consumo contenido y, gracias a su sistema microhíbrido, también disfruta de la etiqueta ECO. Además, será una opción más asequible que el futuro HEV.

Ahora bien, si haces muchos kilómetros al año y tu prioridad es gastar lo mínimo en combustible, probablemente sí merezca la pena esperar. Todo apunta a que el nuevo híbrido convencional será más eficiente y también más potente. La única incógnita es si conservará el equilibrio entre confort y dinamismo que ofrece este T-Roc Mild Hybrid. Eso solo lo sabré cuando pueda ponerlo a prueba.

Si tuviera que elegir hoy, recomendaría el 1.5 eTSI a quienes buscan un SUV equilibrado, con etiqueta ECO y un precio más contenido. El futuro HEV apunta a ser la mejor opción para quienes prioricen el ahorro en combustible y estén dispuestos a pagar algo más por él.

Conclusión: uno de los mejores, pero con un descuento pendiente

No obstante, el Volkswagen T-Roc tiene un inconveniente que solventar: su elevado precio. La versión eTSI Mild Hybrid de 116 CV con etiqueta ECO más barata arranca desde 30.500 euros. Un precio considerable para un coche al que todos sus rivales le superan por potencia, equipamiento y además, resultan más económicos.

Tabla comparativa precios SUV compactos con etiqueta ECO en España

SUV compactos Motor Consumo Precio
MG ZS Hybrid+ Hybrid 224 CV 5 litros a los 100 km Desde 22.340 euros
Peugeot 2008 1.2 Hybrid (Mild Hybrid) 110 CV 4,9 litros a los 100 km Desde 23.200 euros
Dacia Bigster Mild Hybrid 140 CV 5,4 litros a los 100 km Desde 23.220 euros
Ebro s400 1.5 L Hybrid 211 CV 5,3 litros a los 100 km Desde 23.457 euros
BYD Atto 2 DM-I 1.5 DM-i Active PHEV 166 CV 3,1 litros a los 100 km* Desde 25.990 euros
Dacia Bigster Hybrid 155 CV 4,6 litros a los 100 km Desde 26.320 euros
Mazda CX-30 2.5 e-SKYACTIV G (Mild Hybrid) 140 CV 6 litros a los 100 km Desde 27.170 euros
Jaecoo 5 1.5 Hybrid 224 CV 5,3 litros a los 100 km Desde 28.300 euros
Omoda 5 1.5 Hybrid 224 CV 5,3 litros a los 100 km Desde 29.400 euros
Kia xCeed 1.5 MHEV (Mild Hybrid) 140 CV 6 litros a los 100 km Desde 29.665 euros
Volkswagen T-Roc 1.5 eTSI (Mild Hybrid) de 116 CV 5,5 litros a los 100 km Desde 30.500 euros
Toyota C-HR Hybrid CVT 140 CV 4,7 litros a los 100 km Desde 31.050 euros
Honda HR-V 1.5 eMMD 131 CV 5,5 litros a los 100 km Desde 31.460 euros

 

El Toyota C-HR es el más popular. Recurre a un motor híbrido de 140 CV de serie. Es ligeramente más barato, arranca desde 31.050 euros, también más potente y homologa un consumo de combustible de 4,7 litros a los 100 km. Inferior a los 5,5 litros que declara el VW. El Honda HR-V repite el planteamiento del Toyota, pero es más caro (31.460 euros). Eso sí, con un consumo cercano al del VW (5,4 l/100 km), aunque es más potente (131 CV).

El más barato del segmento con etiqueta ECO y sistema híbrido es el MG ZS. Por 22.340 euros es más grande que el alemán (4,42 m de largo) y equipa un propulsor híbrido de 224 CV de potencia que gasta 5 litros a los 100 km. También el Dacia Duster, con una calidad interior muy inferior, pero con un motor híbrido convencional de 155 CV de potencia. Gasta solamente 4,6 litros a los 100 km y resulta más económico; 26.320 euros. El Mild Hybrid es casi imbatible, desde 23.220 euros.

Rivales de China, como el BYD Atto 2 DM-i, el Jaecoo 5 SHS o el Omoda 5 SHS, son simplemente insuperables por precio. En definitiva, el Volkswagen T-Roc sigue siendo una referencia por equilibrio, calidad de rodadura y espacio interior. No es barato, pero sí uno de los SUV compactos más recomendables del mercado. Además, mantiene ese punto dinámico que muchos rivales todavía no han conseguido igualar. Otros destacan en un apartado concreto, pero el T-Roc sigue siendo el que mejor lo hace casi todo.

Diseño/Estética

8.5

Calidad de acabado

8

Equipamiento de serie

8

Equipamiento opcional

8.5

Habitabilidad

8.5

Maletero

9

Motor/Refinamiento

9

Consumos

8.5

Dirección

8.5

Frenos y neumáticos

8.5

Comportamiento

9

Calidad de rodadura

8.5

Relación valor-precio

8

8.5

El Volkswagen T-Roc de segunda generación crece en tamaño hasta convertirse en un SUV para mirar cara a cara a rivales como el Toyota C-HR o el MG ZS. Supera a estos dos gracias a un comportamiento dinámico mejor afinado, una caja de cambios eficaz y un confort de marcha superior. Por desgracia, su precio le impide brillar un poco más y se sitúa en la peligrosa franja que separa a los generalistas de los premium. Con China preparando nuevos modelos más modernos, deportivos y a priori baratos, como el Omoda 4, la competitividad es ahora un factor clave.

Lo bueno

  • Caja de cambios DSG ultrarrápida, consumo contenido
  • Equilibrio de marcha, dinámica de conducción, confort
  • Espacio interior y postura de conducción
  • Maletero enorme

Lo mejorable

  • Calidad interior de algunos materiales, ausencia de botones físicos
  • Sin motores híbridos enchufables previstos para competir con Toyota
  • Precio elevado

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