Barcelona fue el peor fin de semana de la temporada para Aston Martin, y eso ya es decir mucho. El equipo llegó a Montmeló sabiendo que iba a sufrir, pero lo que ocurrió superó las previsiones más pesimistas.
Los dos coches abandonaron, clasificaron últimos con más de tres segundos de diferencia respecto al resto de la parrilla, y Cadillac, un equipo en su primer año en la categoría, les sacó un segundo entero en clasificación. El panorama era tan desolador que encontrar algo positivo en todo ese ruido parecía casi imposible. Mike Krack lo intentó igualmente.
El jefe de Aston Martin fue el primero en reconocer la dificultad de encontrar lecturas positivas en un fin de semana así. «Aunque suene descabellado, cuando estás a tres o cuatro segundos de la meta, sientes que estás compitiendo en otra categoría, pero aún así se aprende mucho», dijo el luxemburgués ante los medios presentes en Barcelona, entre ellos Autonoción.
Y añadió: «Barcelona es un circuito muy exigente en cuanto a energía. Como ya habrán visto, la FIA estuvo ajustando la energía un par de veces antes del evento, así que es un circuito exigente en este aspecto y creo que aprendimos mucho. Aprendimos a adaptar nuestros procesos para sacar el máximo partido».
Alonso y Stroll abandonaron en Barcelona y Krack tuvo que aferrarse a una parada en boxes para ver algo bueno
La única nota positiva concreta que Krack fue capaz de señalar fue la parada en boxes de Alonso antes de su abandono. «Hay algunos aspectos positivos, aunque pequeños, es difícil apreciarlos», dijo.
«La única parada en boxes que hicimos fue muy buena, en mi opinión. Tenemos que trabajar con esto e intentar mejorar en todos los demás aspectos». Una parada en boxes rápida como el único argumento positivo de un fin de semana entero. Dice mucho del estado del equipo, pero también de la honestidad de Mike Krack para no inventarse cosas que no existen.
En carrera, la situación no tardó en complicarse. Alonso salía desde boxes tras cambiar varios elementos del monoplaza, lo que le obligaba a arrancar desde el pit lane con todo en su contra.
Lance Stroll apenas pudo completar unas pocas vueltas antes de que la caja de cambios dijera basta, el mismo problema que ha perseguido al AMR26 durante toda la temporada y que Orihara señaló en Barcelona como uno de los grandes pendientes del equipo.

Alonso aguantó más, pero en la vuelta 41 las baterías fallaron y el coche se detuvo en la tribuna que lleva su nombre. Una imagen que resume bien lo que fue el fin de semana.
El problema de Aston Martin no es solo el motor Honda
Desde el principio de la temporada, el foco de las críticas apuntó a Honda y su unidad de potencia. Y Honda tiene su parte de responsabilidad, desde luego. Pero Barcelona, como antes lo hizo Mónaco, dejó claro que el problema va más allá del motor.
En el Principado, un circuito donde el motor no cuenta, Aston Martin volvió a ser el más lento de la parrilla. El chasis también falla: sobrepeso, falta de carga aerodinámica, una caja de cambios que genera problemas en cada carrera… Ni Alonso en su mejor versión puede compensar todo eso.
Lo que mantiene a Aston Martin fuera del último puesto del campeonato de constructores es el punto conseguido en Mónaco, un resultado que el propio Krack reconoció que no merecían por ritmo. Ese punto les sitúa décimos, por delante de Cadillac, y en la Fórmula 1 eso importa. A final de año, la posición en el campeonato de constructores determina el reparto económico de la siguiente temporada. Décimos cobran más que undécimos, y en la situación actual de Aston Martin, ese dinero no es un detalle menor.
Ahora toca esperar al verano. El AMR26B que Newey tiene en desarrollo junto a Honda podría llegar en Bélgica o Hungría. Las simulaciones internas apuntan a una mejora significativa, de hasta dos segundos por vuelta, pero en Aston Martin llevan meses hablando de mejoras que aún no han llegado. Hasta entonces, a aprender de las paradas en boxes y a seguir aguantando.









